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Aguantar: ¿Qué más queda?

Por Hugo Maul Rivas

“Se están agarrando bandas completas, así que yo esperaría... Aquí es de aguantarnos para no arrodillarnos ante ellos”.  Colom podría tener razón; lo mismo argumentó Obama para justificar su plan de recuperación y, según parece, podría salirse con la suya. Desde la perspectiva de la “Dinámica de Sistemas”, disciplina estudiada en MIT, Colom podría estar invocando el conocido patrón de comportamiento que indica que hay que “empeorar antes de mejorar”.  Claro está, desde la perspectiva sistémica habría que modelar rigurosamente el sistema, hacer simulaciones virtuales para estudiar el comportamiento del mismo, construir escenarios, etcétera, antes de hablar así. Enfoque totalmente opuesto a la forma en que el gobierno afronta el problema de la criminalidad.

La adopción de acciones inconexas y la improvisación que caracterizan a este gobierno terminan convirtiéndose en soluciones que “se vuelven en contra de uno”. Es decir, soluciones que en lugar de resolver el problema lo agravan más. Lo que el profesor Buscaglia, experto en el estudio de la criminalidad desde la perspectiva de la economía y el derecho, llama la “Paradoja de la Sanción Penal”.  Según Buscaglia, mientras más recursos públicos se dediquen a combatir el crimen, encarcelar delincuentes y endurecer la justicia penal, más incentivos tienen los grupos criminales expandir sus redes de corrupción y fortalecer sus capacidades operativas como medios para defender sus “negocios”. Esto es, más corrupción y más violencia a mayor persecución por parte del Estado.

Según este autor, la única forma de superar esta paradoja es mediante “el desmantelamiento patrimonial de empresas criminales y de empresas legales ligadas a organizaciones delictivas; el combate y prevención de la corrupción política al más alto nivel que incluya procesamientos judiciales por tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, conflicto de intereses, y financiamiento ilegal de campañas electorales; la cooperación y coordinación legal/judicial nacional e internacional, y;  la prevención social del delito en manos de una sociedad civil. Según Buscaglia, estas medidas son “cuatro ruedas” que deben instalarse simultáneamente para “echar a andar” un sistema de combate y prevención del crimen. En nuestro país, de existir algunas de estas ruedas, están desinfladas o destrozadas. Pedirle al pueblo que siga aguantando más parece burla que sana advertencia.

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