El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN- presentó un análisis respecto a la deficiente situación de la infraestructura y el hacinamiento carcelario, los cuales impactan negativamente en la seguridad ciudadana.

“Desde el año 2010, la población reclusa creció en 6,870 mientras que los espacios se redujeron en 270”, afirmó Walter Menchú, investigador del Área de Seguridad del CIEN. La combinación de una población reclusa que crece aceleradamente y tiene condenas de larga duración, y la ausencia de inversión para generar nuevos espacios carcelarios, da como resultado una ocupación del 280% de las instalaciones. Actualmente en promedio hay tres personas que ocupan el mismo espacio disponible.

El CIEN considera que las consecuencias del hacinamiento van más allá de la incomodidad de las personas privadas de libertad. Las instalaciones sobrellevan un deterioro acelerado que añadido al hecho de contar con un déficit de la infraestructura y del personal operativo, propicia cárceles con débil presencia institucional. Esta situación permite que las personas recluidas puedan seguir delinquiendo desde las cárceles y esta violencia afecta a toda la población. “Según el Ministerio Público, el 80% de las extorsiones procede de un centro carcelario”, comentó Corinne Dedik, investigadora del Área de Seguridad del CIEN.

El marco legal estipula la readecuación de la infraestructura carcelaria con el fin de eliminar la sobrepoblación, lo que implicaría la construcción de 13 centros de detención preventiva, 4 cárceles de cumplimiento de condena y dos de alta seguridad. El estudio evidencia la dificultad de cumplir con la ley.

CIEN señala que el déficit de inversión en la infraestructura carcelaria no se debe exclusivamente a la falta de recursos sino también por una deficiente planificación y gestión. Es evidente que el tema carcelario no ha sido prioridad. “Si bien el Sistema Penitenciario ha tenido asignados Q300 millones para inversión en nueva infraestructura durante los últimos tres años, éstos no se han ejecutado hasta el momento”, añadió Dedik.

Para mejorar la situación de las infraestructuras carcelarias, el CIEN propone:

  • Diseñar y socializar un plan de inversión en infraestructura carcelaria. Es necesario contar con un plan de inversión en infraestructura a largo plazo con criterios técnicos y proyecciones, pero también contar con una planificación estratégica y actualizada que permita gestionar y ejecutar eficientemente los recursos.
  • Evaluar y ajustar el marco legal. Dado que la Ley del Régimen Penitenciario establece un plazo hasta 2017 para adecuar la infraestructura a nivel nacional y este proceso aún no ha comenzado, es necesario evaluar y ajustar las normas para contar con una visión realista.
  • Acompañar la nueva infraestructura de un nuevo régimen interno. Se necesita nueva infraestructura, pero no solo urgen más espacios, sino también mayor orden, control y seguridad interna. Las nuevas cárceles deben funcionar bajo un nuevo régimen interno y administrativo, para lograr cárceles que cumplan con su propósito.

 

POSTURA INSTITUCIONAL

Para lograr una efectiva inversión en infraestructua carcelaria es necesario planificar y contar con un nuevo sistema administrativo y régimen interno en las nuevas cárceles.

Para mayor información comunicarse con: Corinne Dedik al teléfono 2261 -7578


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