El éxito chino en materia exportadora es razón suficiente para dejar de evadir este tema; de todos es conocido que parte del éxito chino en materia de generación exportadora está relacionado con su política cambiaria. La subvaluación del Yuan ha incidido positivamente en la competitividad nominal de las exportaciones chinas. En la medida que el comprador extranjero recibe más Yuanes por Dólar, más barata le resulta la producción china frente a a la de otros países. En nuestro caso, en la medida que sube el tipo de cambio, más baratas resultan las exportaciones guatemaltecas a los compradores internacionales que utilizan divisas fuertes en sus operaciones. Aunque no existe hoy una discusión sobre la política cambiaria en Guatemala, la discusión en torno a la Ley de Inversión y Empleo sirve de marco perfecto para abordar otros temas que también podrían ayudar a crear empleo e inversión.

 

 A nivel teórico y empírico existe considerable evidencia que muestra la relación positiva entre la devaluación de una moneda y el crecimiento de sus exportaciones, la mejora en la rentabilidad de los negocios orientados hacia el exterior y el crecimiento económico. Otro tipo de evidencia apunta hacia el efecto positivo que un tipo de cambio subvaluado tiene sobre los ahorros, la inversión, la productividad y la innovación en un país. Dada esta evidencia sería importante introducir dentro del debate actual el papel que el tipo de cambio podría jugar para fortalecer la posición competitiva del país y fomentar el empleo, la inversión y la productividad del país. Aunque la estabilidad en los precios, tasas de interés, tipo de cambio y el control sobre el déficit fiscal y el endeudamiento son sumamente importantes para el desarrollo del país, no pueden negarse los efectos sobre la estructura productiva de la marcada estabilidad cambiaria durante la última década.

 

Ahora se discute tan intensamente en torno los incentivos para generar inversión y empleo, sería importante ampliar los temas de debate y preguntarse si no es ya tiempo de un cambio en materia cambiaria. No todo debe y puede reducirse a impuestos y subsidios. La competitividad de una empresa depende, en última instancia, de la relación entre sus costos y sus precios de venta y la productividad con que utiliza los recursos productivos.

La marcada estabilidad cambiaria, sumada a niveles de inflación nacionales por encima de los internacionales, aumentos en el salario mínimo y caídas en la productividad nacional, ha resultado en una lenta pero persistente sobrevaloración del tipo de cambio en Guatemala. Es decir, un tipo de cambio muy bajo, en donde cada vez hay que dar menos Quetzales a cambio de cada Dólar. Una situación que claramente beneficia a todo aquella actividad económica relacionada con la importación y producción de bienes para el mercado local, pero que limita la posibilidad de crecimiento de los productos y servicios que podrían comercializarse internacionalmente.  

 

 

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