Según la última Encuesta de Empleo e Ingresos  2014 –ENEI 2014- la Población Económicamente Activa –PEA-, todos los guatemaltecos mayores de 15 años que realizan una actividad económica, que buscan un trabajo o hacen gestiones para encontrar un trabajo, supera ya los seis millones de personas. De esos seis millones de personas, apenas un millón doscientos mil personas tienen un trabajo formal, cotizan al seguro social y gozan de los beneficios que establece la regulación laboral. De los cinco millones de guatemaltecos restantes, la gran mayoría no tiene acceso a la seguridad social; no goza de los beneficios que establece la regulación; trabaja menos de cuarenta horas a la semana; no tiene una ocupación estable;  labora por cuenta propia; gana menos del salario mínimo; etcétera. Uno de los mayores problemas económicos, sino el mayor, que afronta el país en el futuro inmediato. A la tasa de crecimiento económico actual, y dada la escasa creación de empleo formal, no hay forma de evitar que este problema se haga más grave conforme pasa el tiempo.

Sin embargo, a pesar de la gravedad del problema, todavía no existe un consenso generalizado acerca de la importancia y urgencia de aumentar la capacidad de generación de empleo formal en el país. Para los cerca de cinco millones de guatemaltecos que no tienen un empleo formal el principal problema es la falta de oportunidades laborales; la inexistencia de nuevas fuentes de trabajo; la deprimida demanda de trabajo en sectores claves de la economía; el limitado acceso a los beneficios de la seguridad social. Al final de cuentas, si no hay empleos tampoco hay salarios ni derechos laborales que proteger. Más que “proteger el salario”, en países como Guatemala lo que se necesita es promover la creación de nuevo empleo y proteger el existente. Lo que se necesita en Guatemala es promover la creación de nuevas oportunidades laborales formales, de manera que la inmensa mayoría tenga acceso a un mínimo de seguridad social, protección legal de sus derechos y mayores ingresos laborales. 

No obstante, la mayor parte de las acciones de gobierno se concentran únicamente en “proteger el salario”: estabilizaciones de precios; ampliación de subsidios a servicios esenciales como el transporte y la electricidad; aumentos constantes al salario mínimo; bonificaciones salariales adicionales; persecución y castigo a los infractores de la regulación laboral; etcétera. Si bien cuestiones como el salario y su poder adquisitivo y el cumplimiento de las regulaciones laborales son importantes, para la inmensa mayoría de guatemaltecos que carecen de empleo formal esa discusión resulta, por de pronto, poco atingente y, en el peor de los casos, contraria a sus intereses inmediatos. Sobre todo cuando dicha protección del salario y de la regulación laboral entorpece, encarece y limita las posibilidades de creación masiva de empleo formal.

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