CIEN -28 de agosto de 2017-

Se presentan nuevos casos de corrupción y otra crisis. Pareciera que la primavera que vivimos ha pasado y ahora estamos en pleno invierno. Una semana muy tensa entre el presidente y muchos ciudadanos y el mandatario frente los entes acusadores: el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG).

Sorprendió que el presidente Jimmy Morales decidiera pedir una cita con el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, y viajará a Nueva York para sostener una reunión el viernes pasado. Aunque él oficialmente nunca reveló el objetivo de su viaje, si lo comentó en privado en dos ocasiones.

Luego que el periodista José Rubén Zamora sacara públicamente que el presidente iba a viajar para “demandar la salida inmediata del comisionado de la CICIG”, el tema se convirtió en una especie de rumor público. La presidencia ofreció una conferencia de prensa el miércoles, donde el vocero jamás negó que el presidente haría la petición y no pudo explicar a qué se debía el “viaje secreto” que tenía planeado. Luego el Canciller dio una entrevista donde trató de calmar las aguas, pero la duda de la petición persistía.

El viernes el presidente no pidió la remoción del comisionado por escrito, posiblemente lo hizo de forma verbal y se emitió un comunicado poco claro respecto la visita. Se informó que el domingo en la noche se daría un mensaje a la población.

Paralelamente también se dieron acciones. La fiscal general Thelma Aldana comentó, si el comisionado Iván Velásquez se iba, ella renunciaba. Muchos empleados del MP se pronunciaron en solidaridad a la fiscal. Además, el MP y la CICIG convocaron a dos conferencias de prensa, una el jueves y otra el viernes, donde presentaron una investigación realizada sobre el financiamiento electoral durante la campaña política del 2015, donde a su criterio, se dieron una serie de anomalías al ocultar el origen de los fondos que utilizaron varios partidos durante la campaña, cayendo en una serie de delitos.

Adicionalmente, se presentaron tres solicitudes de antejuicio: a los diputados Roberto Villate (LIDER) y Orlando Blanco (UNE), y al presidente Jimmy Morales de FCN-Nación. Los tres fungieron como secretarios generales de sus partidos durante esa época.

Finalmente, el presidente Morales a su regreso declaró al comisionado non grato. La Corte de Constitucionalidad otorgó un amparo provisional a favor del comisionado; fallo cuestionable pero obligatorio. Ahora el presidente tiene un antejuicio, dos ministros y varios viceministros menos ya que renunciaron. Posiblemente, el mandatario sabía de la investigación y decidió adelantarse a la presentación del caso o bien su decisión tiene sustento, razón por la cual será importante hacer una evaluación objetiva, técnica y externa de la CICIG y del Comisionado.

La plaza se vuelve a organizar tal como se advirtió. Y para algunos que les gusta la pelea, se confrontan y desatan un pulso entre el Presidente y el comisionado, contienda que es poco equilibrada. Muy difícil competir con don Iván Velásquez Gómez, un gran personaje, popular y de corte internacional, quien tiene toda la ventaja pues no arrastra la complejidad que pesa sobre el mandatario, quien ganó y sostiene su cargo dentro de la ruda arena política guatemalteca. Ahora a Jimmy Morales solo le queda mostrar la legitimidad de su mandato –que por cierto no hay que olvidar le entregó la población con un número muy importante de votos– e ir a librar una batalla de orden político al Congreso. ¿Cree que vale la pena este tipo de enfrentamientos? ¿Avanza Guatemala con esta actitud? ¿Qué le recomendaría al presidente?

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