En estos momentos, en los cuales reina una profunda confusión en el discurso económico y político en torno a la aprobación de la Ley de Inversión y Empleo y el Impuesto sobre la Renta es importante recordar las palabras de quien, en todo momento, nos advirtió acerca de los riesgos de adentrarnos en el laberinto sin salida del ISR.  Las consideraciones de Muso Ayau hace más de medio siglo, en medio del debate de la aprobación de la primera ley del ISR en Guatemala, siguen siendo válidas hoy en día. Para Muso la única salida para nuestro atraso material “reflejado elocuentemente en el nivel de vida de nuestro pueblo… son capitales. Puede considerarse aún más urgente que la educación (aunque desde luego no pretendemos que se abandone ningún esfuerzo en ese sentido tampoco), porque mal se puede ilustrar aquel que tiene que trabajar arduamente para obtener un mínimum de subsistencia, desde temprana edad, sin contar con mayores perspectivas a producir más para ganar más; condición que perdurará en tanto no existan los instrumentos, la maquinaria, o sea el capital, que le permita abandonar los métodos primitivos de producción para salir adelante, y que a su vez le proporcionará la oportunidad de invertir parte de su tiempo en otras actividades como lo es la adquisición de mayor cultura”(Tópicos de Actualidad, No. 5, Año 2, Febrero de 1960).

“Lo más sensato, principalmente en estos momentos”, tal y como decía Ayau en 1960, “es fomentar las actividades de producción y no restringirías o limitarlas más… de lo contrario, toda la actividad económica decaerá y proporcionará aún menos impuestos a plazo no muy lejano, agravando en forma todavía mayor el problema que se pretende corregir”. “Guatemala no está en posición de darse ese lujo”, decía  Muso,  “si en realidad desea elevar el nivel de vida de su pueblo mediante la producción económica de bienes, ya que está plenamente probado que esto no puede hacerse sin el capital necesario”. No obstante, la lección básica sigue sin entenderse. La insistencia es, y seguirá siendo, perfeccionar la forma en que se grava el capital en nuestro país, de manera que quienes obtienen un salario, generan un ingreso u obtienen una utilidad cada vez paguen más impuestos.  Una actitud que “desalienta la formación de capitales a base de acumulación de utilidades, cuando no la evita totalmente. Y desde luego fomenta la emigración de capital a lugares donde pueda rendir más, restringiendo así la afluencia de inversiones extranjeras y locales. De modo que así restringe y desalienta las principales fuentes de capital; cosa que se pagará muy caro (con desempleo, etcétera) especialmente por las personas más necesitadas que son a quienes se pretende beneficiar con tal discriminación”. No se imaginó Muso que, con el paso del tiempo y la insistencia de ir en la dirección contraria a la que él señalaba, que su “etcétera” se iba a materializar en la masiva emigración de trabajadores guatemaltecos hacia E.U.A en busca de empleos y niveles de violencia cada vez mayores alimentados por la frustración y la falta de oportunidades.

 

 

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