Según se explica en el proyecto de presupuesto público para 2017, en la sección sobre Gestión por Resultados (GpR), la GpR es desde 2012 una metodología, “de observancia general para el Sector Público guatemalteco que establece un proceso para definir resultados e intervenciones” orientados a reducir la intensidad de los “problemas más severos que aquejan al ciudadano guatemalteco”. A estos resultados se les “denominó Resultados Estratégicos (RE) y se les atribuyó como característica especial la vinculación de diferentes Entidades del Estado en función de su rol, en la entrega de bienes y servicios a la población objetivo”. Entre estos se incluyen temas como la “desnutrición, muerte materna, muerte de niñez, subalimentación, homicidios y hechos delictivos contra el patrimonio”. Hasta aquí todo muy bien, el Gobierno Guatemala está poniendo en práctica una metodología de gestión diseñada específicamente para alcanzar resultados específicos y medibles que mejoren las condiciones de vida de grupos poblacionales específicos.

En el papel, un gran avance respecto a lo que pasaba antes cuando el gasto se justificaba en base a programas de dudoso diseño y más dudosos resultados. En la práctica, una realidad muy distinta; el destino del gasto en poco ha cambiado en los últimos años y los resultados siguen, en su gran mayoría, sin alcanzarse de manera satisfactoria. Tal y como lo muestra el propio Proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para 2017 (http://www.minfin.gob.gt/images/archivos/presua2017/inicio.htm), la Asignación Financiera Anual dedicada a los Resultados Estratégicos para el 2017 solamente asciende a un 6.2 por ciento del gasto total. De los Q80 millardos de gastos presupuestados para 2017 se destinan únicamente Q5 millardos para atender los Resultados Estratégicos de la acción gubernamental. ¿Y los Q75 millardos restantes para qué sirven?

Según parece, de acuerdo con la propia metodología de GpR, los Q 75 millardos restantes se destinan a gastos que el propio Gobierno no considera la principal prioridad de su gestión. ¿Acaso no deberían ser los Resultados Estratégicos la principal prioridad del gasto público? Antes de gastar en otro tipo cosas, el Gobierno debería priorizar el uso de los recursos que tiene a su alcance en la consecución de estos Resultados Estratégicos. Según parece, lamentablemente, la lógica funciona al revés: primero se gasta en todo aquello que no es prioridad para la población y lo que sobra se asigna a los rubros verdaderamente prioritarios para ella. Bajo esta lógica de funcionamiento no hay presupuesto que alcance para atender las necesidades sociales que se pretende atender por medio del gasto público. Suponiendo, claro está, que los modelos conceptuales y prescriptivos que relacionan las intervenciones de Gobierno con el logro de los resultados están bien elaborados y que son válidos en términos prácticos y científicos, así como que el Gobierno puede organizarse de forma efectiva para producir los resultados deseados.

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