La educación es una pieza fundamental para el desarrollo de un país. Guatemala ha logrado avances en cobertura educativa, pero aún falta  completar más años y persiste el desafío de la calidad.

Recientemente tuvimos la oportuna visita de la Ministra de Educación de Finlandia. Difícil hablar de excelencia académica sin mencionar el sistema educativo de este país.  Ellos  han logrado por varios años estar en los primeros lugares de las pruebas estandarizadas internacionales. Adicionalmente han tenido la capacidad de llevar la calidad educativa a todos los alumnos del país.

Expertos señalan que el modelo finlandés tiene dos puntos claves: a) El énfasis en reforma sistémica–y no programática– buscando que todo el sistema funcione bien, que cada pieza esté alineada y que se desempeñe adecuadamente,  y  b) el logro que  los niños y jóvenes aprendan más allá de la lectura, las matemáticas y la ciencia, incluyendo la creatividad, resolución de problemas, trabajo en equipo y otras habilidades no cognitivas.

Finlandia inició un proceso de cambio a partir de los 60. Es un país con pocos recursos naturales que decidió invertir en su recurso humano.  Para poder replicar este modelo Jeff Pruyer comenta que existen tres variantes importantes a estudiar: 1) la capacidad de los maestros a cargo de la educación, 2) las evaluaciones para cotejar el aprendizaje y 3) la rendición de cuentas.

Finlandia cuenta con una serie de políticas docentes diseñadas para garantizar que cada estudiante tenga un buen maestro.  Estas incluyen escoger a los mejores estudiantes para estudiar la carrera, exigir el título de posgrado para ser maestro, practicar antes de ejercer y contar con una actitud de capacitación constante del maestro en servicio. Su fin: Proporcionar docentes altamente competentes a todos los estudiantes.

La evaluación de los estudiantes es esencial para asegurar que los estudiantes aprenden. Los maestros deben elaborar sus propias evaluaciones de los estudiantes. Finlandia pone un gran énfasis en verificar lo que aprenden los niños y jóvenes. Los profesores están obligados a evaluar sus estudiantes todo el tiempo para determinar su progreso. No cuentan con un sistema de supervisión ya que cada profesor es responsable de sus alumnos, lo cual funciona debido a que los docentes cuentan con vocación, capacidad y competencias.

La rendición de cuentas es una parte fundamental del modelo finlandés. Los maestros tienen un fuerte sentido de responsabilidad individual en asegurar que todos sus estudiantes aprendan, y las escuelas tienen una sensación similar de responsabilidad colectiva en el éxito de todos los estudiantes.

La  buena selección de los maestros es una pieza fundamental. En este sentido Guatemala tiene un gran desafío.

 

La contratación de docentes en el sector público en Guatemala se hace de dos formas: por el renglón presupuestario 011 (puestos permanentes) y bajo el renglón 021 (por contrato temporal). En la actualidad existen alrededor de 125 mil docentes permanentes y 30 mil por contrato (19% de los docentes).

El sistema para seleccionar y reclutar a los mejores docentes es vulnerable: Si bien a los maestros contratados en el renglón 011 se les realiza una prueba diagnóstica a la que se le asigna un puntaje, la variabilidad en la ponderación de  esta nota  constituye la principal amenaza a la efectividad del sistema, ya que los criterios de calificación se modifican constantemente y en ocasiones se incluyen actividades  difíciles de evaluar de manera objetiva. Los Jurados Municipales de Oposición encargados de revisar la papelería de los maestros que aplican a un puesto también pueden verse influidos por intereses personales o sectoriales.

Lo que se recomienda es lograr una carrera a lo largo de los años para los maestros. Esto requerirá de al menos tres acciones:

1. Lograr un sistema competitivo y estable para la selección y contratación de maestros. Es importante que los criterios para seleccionar a los docentes sean objetivos para enfatizar en las competencias y capacidades del maestro a contratarse.

 2. Modernizar los Jurados Municipales de Oposición, asegurando que las personas que los integran tengan las capacidades e instrumentos técnicos que faciliten la calificación de expedientes, para elegir al mejor candidato y lograr  la transparencia del proceso haciendo públicos los resultados de cada etapa. 

3. Mejorar las convocatorias de oposición a fin de introducir criterios que permitan medir las capacidades pedagógicas para el trabajo en el aula.

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