La integración regional de los mercados eléctricos es de la mayor relevancia para potenciar el desarrollo sostenible del istmo centroamericano. Hay aún varios países de la región que enfrentan serias dificultades para contar con un servicio eficiente y a costos razonables que permita el desarrollo de la industria y de empresas de servicios con proyección internacional. Afortunadamente en Guatemala desde hace más de una década se cuenta con un servicio eléctrico más efectivo que el de otros países cercanos.

Aún así, no podemos dormirnos en nuestros laureles. La reforma realizada en la década de los noventa ha rendido sus frutos. Sin embargo, es importante y urgente retomar la importancia del desarrollo del sector eléctrico como tema clave en la agenda nacional, ya que el crecimiento económico, el desarrollo de las ciudades intermedias y una mejor calidad de vida en todas las regiones será posible solamente si se toman las acciones necesarias para fortalecer la disponibilidad energética, considerada factor clave de competitividad.

Hace unas semanas se presentó el foro Energía eléctrica: ¿Quién le pone el cascabel al gato? Organizado por el CIEN y la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, en el marco de la Alianza para Centroamérica, en conjunto con otras entidades, en donde se enfatizó la necesidad de dialogar sobre los principales desafíos de la agenda del sector eléctrico, con el fin de reforzar la hoja de ruta que como país se debe asumir. La existencia de un mercado eléctrico competitivo, con reglas claras e incentivos para seguirse extendiendo a todo el territorio nacional en el largo plazo, es una condición necesaria para alcanzar el desarrollo económico sostenible de Guatemala.

Garantizar el acceso a energía eléctrica barata y generada utilizando recursos naturales renovables son dos objetivos planteados conforme a la matriz energética elaborada para Guatemala. Quizá el principal desafío que en la actualidad enfrenta el sector eléctrico está relacionado a preservar un funcionamiento en donde prima la libre empresa, la certeza jurídica y la ausencia de decisiones políticas cortoplacistas.

La solución real va por una ruta contraria a la que plantean ciertos grupos cuyas aparentes soluciones se enmarcan en un ambiente de conflictividad social y plantean que el sector regrese a operar bajo un esquema estatizado. Nuestro caso demuestra que es el esquema menos afortunado para alcanzar un sector eléctrico competitivo.

Como se concluyó en el foro, es necesario que el Ministerio de Energía y Minas le ponga el cascabel al gato. Debe retomar con fuerza su rol como formulador de políticas y coordinar las acciones requeridas para retomar nuevamente el desarrollo del sector eléctrico. Asimismo le corresponde al Ministerio hacer cumplir la ley dentro del sector eléctrico. Requerimos políticas y estrategias claras que nos permitan retomar el liderazgo como centro energético en la región centroamericana. De lo contrario, el posicionamiento que pretende la agenda nacional de competitividad podría quedarse escrito en papel. Es momento de actuar y dar un respaldo al desarrollo del sector eléctrico sin titubear.

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