Documento de Propuesta: ¿Cómo resolver el hacinamiento penitenciario?

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CIEN • Octubre de 2016

El presente documento es un resumen ejecutivo del análisis realizado por el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales sobre medidas para reducir el hacinamiento penitenciario. Se proponen medidas en el Organismo Judicial y el Sistema Penitenciario, en concreto, agilizar los procesos penales, medidas alternativas al encarcelamiento (medidas sustitutivas para prisión preventiva y mecanismos alternos a privación de libertad para cumplimiento de condenas), modernización de la infraestructura penitenciaria e incremento de los espacios disponibles, especialmente para el cumplimiento de condenas, donde existe un déficit de más de 8,000 espacios.

Documentos:

>> Documento de Política Pública, Resumen

>> Presentación

Documento de Propuesta: ¿Qué principios deben guiar una buena Ley de Competencia?

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CIEN • Octubre de 2016

El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales –CIEN- ha preparado la presente nota para aportar a la discusión de la propuesta de Ley de Competencia que fue presentada por varios diputados del Congreso de la República. Nuestro propósito es que, si se llega a aprobar una norma en esta línea, efectivamente se logren los objetivos que se señalan en la exposición de motivos de este proyecto: a) incrementar la eficiencia económica del país (…); y, b) mejorar el bienestar del consumidor. En el documento se exponen principios que consideramos debe incluir una buena propuesta de Ley de Competencia.

Documentos:

>> Documento de Política Pública, Resumen

>> Presentación

Reforma Constitucional 2016, ¿punto de partida para mayor y mejor justicia?

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CIEN • Septiembre de 2016

En este documento, el CIEN presenta un análisis del documento base propuesto para Reformas Constitucionales. Asimismo, se comentan las incidencias en que se desarrolló el proceso de diálogo y se incorporan una serie elementos doctrinarios, jurisprudenciales, normativos e históricos, para que a través de ellos se aborde con más claridad y perspectiva éste nuevo intento de reformar la Constitución Política de la República.

>> Documento: Análisis de las propuestas de Reformas Constitucionales 2016

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Errores presupuestarios

Un terrible error debe ser reconocido abiertamente y sin tapujos. La semana pasada argumentaba, en este espacio, que a partir de la firma de los Acuerdos de Paz el presupuesto y el endeudamiento interno público han crecido de forma significativa. En el texto original se decía, por error, que de “aprobarse el presupuesto público para 2017, la deuda interna “sobrepasaría los Q180 millardos. ¡36 veces más! respecto de su valor en 1996”. Sin embargo, tal y como lo hicieron notar varios lectores, entre ellos el propio Ministro de Finanzas, a quien se agradece el noble gesto de dedicar valiosos minutos de su tiempo a leer detenidamente lo que se publica en este espacio, la deuda interna proyectada para finales de 2017 alcanzaría solamente unos Q80 millardos. ¿Cambia esto el análisis? Con Q80 millardos, el saldo de la deuda sería 16 veces mayor que el saldo original. Aunque este valor es menor al consignado la semana pasada, el fondo del argumento sigue siendo el mismo: durante los últimos veinte años la transferencia de recursos hacia el gobierno ha aumentado significativamente, sin que pueda decirse lo mismo de los resultados alcanzados con estos recursos.

Aunque el crecimiento del gasto público y del endeudamiento no parezca tan dramático cuando a estas variables se les relativiza respecto del PIB, ya que este también ha experimentado un crecimiento en el período de referencia, sigue siendo cierto que entre 1996 y 2017 la cantidad de recursos reales en manos del Gobierno vía el gasto público se ha multiplicado por tres, un crecimiento de 300 por ciento. Algo que, incluso, es válido cuando el gasto público se relativiza respecto de la cantidad de habitantes en el país. Si se considera que la cantidad de población en el país creció un 70 por ciento entre 1996 y 2017, resulta que también el gasto público por cabeza ha experimentado un crecimiento en los últimos veinte años. Por más urgente que pudiera resultar aumentar el nivel de gasto per cápita, suponiendo que esta fuera el indicador clave de desempeño del sector público, a pesar que, claramente, no lo es, resulta imperativo evaluar el avance en los resultados que se han obtenido a la fecha gracias a este crecimiento en el gasto público.

Mucho bien haría el Minfin poniendo a la disposición pública, tal y como lo demanda la metodología de gestión y presupuestación por resultados, el avance físico real en la consecución de los resultados estratégicos de Gobierno durante los últimos cuatro años. Es decir, cuánto se avanzó en mejorar las condiciones de vida de los grupos objetivo de las intervenciones de Gobierno durante los últimos cuatro años. Un insumo clave que haría mucho más transparente y comprensible el proceso de aprobación del presupuesto que se avecina. No se puede seguir argumentando que el nivel de gasto público actual es insuficiente para cerrar las necesidades sociales, hace falta decir cómo y poder pasar de las promesas en papel a los resultados en la práctica. Seguir gastando como hasta hoy se ha hecho, a todas luces, insistir en el error.

Errores presupuestarios

Un terrible error debe ser reconocido abiertamente y sin tapujos. La semana pasada argumentaba, en este espacio, que a partir de la firma de los Acuerdos de Paz el presupuesto y el endeudamiento interno público han crecido de forma significativa. En el texto original se decía, por error, que de “aprobarse el presupuesto público para 2017, la deuda interna “sobrepasaría los Q180 millardos. ¡36 veces más! respecto de su valor en 1996”. Sin embargo, tal y como lo hicieron notar varios lectores, entre ellos el propio Ministro de Finanzas, a quien se agradece el noble gesto de dedicar valiosos minutos de su tiempo a leer detenidamente lo que se publica en este espacio, la deuda interna proyectada para finales de 2017 alcanzaría solamente unos Q80 millardos. ¿Cambia esto el análisis? Con Q80 millardos, el saldo de la deuda sería 16 veces mayor que el saldo original. Aunque este valor es menor al consignado la semana pasada, el fondo del argumento sigue siendo el mismo: durante los últimos veinte años la transferencia de recursos hacia el gobierno ha aumentado significativamente, sin que pueda decirse lo mismo de los resultados alcanzados con estos recursos.

Aunque el crecimiento del gasto público y del endeudamiento no parezca tan dramático cuando a estas variables se les relativiza respecto del PIB, ya que este también ha experimentado un crecimiento en el período de referencia, sigue siendo cierto que entre 1996 y 2017 la cantidad de recursos reales en manos del Gobierno vía el gasto público se ha multiplicado por tres, un crecimiento de 300 por ciento. Algo que, incluso, es válido cuando el gasto público se relativiza respecto de la cantidad de habitantes en el país. Si se considera que la cantidad de población en el país creció un 70 por ciento entre 1996 y 2017, resulta que también el gasto público por cabeza ha experimentado un crecimiento en los últimos veinte años. Por más urgente que pudiera resultar aumentar el nivel de gasto per cápita, suponiendo que esta fuera el indicador clave de desempeño del sector público, a pesar que, claramente, no lo es, resulta imperativo evaluar el avance en los resultados que se han obtenido a la fecha gracias a este crecimiento en el gasto público.

Mucho bien haría el Minfin poniendo a la disposición pública, tal y como lo demanda la metodología de gestión y presupuestación por resultados, el avance físico real en la consecución de los resultados estratégicos de Gobierno durante los últimos cuatro años. Es decir, cuánto se avanzó en mejorar las condiciones de vida de los grupos objetivo de las intervenciones de Gobierno durante los últimos cuatro años. Un insumo clave que haría mucho más transparente y comprensible el proceso de aprobación del presupuesto que se avecina. No se puede seguir argumentando que el nivel de gasto público actual es insuficiente para cerrar las necesidades sociales, hace falta decir cómo y poder pasar de las promesas en papel a los resultados en la práctica. Seguir gastando como hasta hoy se ha hecho, a todas luces, insistir en el error.

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