¡Urge un cambio de rumbo!

18 de diciembre, 2017

El año 2017 no ha sido nada fácil para los guatemaltecos. Hemos pasado por acontecimientos intensos en lo personal como en lo institucional. Continúan los casos de corrupción, el gobierno avanza muy poco en desarrollo, no para la violencia y la economía empieza a verse afectada.

La tensión que hubo entre el Comisionado y el Presidente fue fuerte. Llegamos a una gran polarización. Esto provocó que los “viejos y corruptos políticos” hicieran un pacto y emitieran dos decretos, que al final menos mal fueron derogados. Devastador. Vivimos “una calma chicha” sabiendo que en cualquier momento se romperá esta tranquilidad pasajera.

Debemos ser proactivos y tener fe en que la situación mejorará. Pero el cambio únicamente se dará con la renovación de cada uno de nosotros. Recuerde que la felicidad es una actitud y las fiestas de fin de año son una oportunidad para reflexionar, compartir y disfrutar. Que la pase bien. ¡Feliz Navidad y un año 2018 lleno de oportunidades!”.

Muchos están decepcionados por los resultados y la falta de ejecución del Organismo Ejecutivo. En materia económica estamos estancados. La paralización de muy importantes proyectos económicos y fuentes de empleo por las Cortes y el señalamiento constante de casos de corrupción han detenido la inversión. Se calcula que la economía crecerá alrededor de 3.5%.

Los servicios sociales están estancados. Cambió el Ministro de Salud, lo que ha provocado que lo planificado no se concretara. Seguimos con serios problemas de desnutrición crónica y no se ve una estrategia agresiva y contundente al respecto. En educación seguimos con más de lo mismo. Es imperante ampliar la cobertura de la secundaria y mejorar la formación inicial del docente -que está en un impasse-. Aún no se resuelve el tema de los pactos colectivos.

En materia de seguridad, las extorsiones y las muertes violentas provocaron un gran impacto en la población. El Sistema Penitenciario sigue siendo un gran desafío, aunque ya se inició el nuevo modelo haciendo poco a poco los cambios. La tasa de homicidios por cien mil habitantes iba en descenso, sin embargo, se calcula que este año será similar al año pasado.

Llegamos a una gran polarización. Esto provocó que los “viejos y corruptos políticos” hicieran un pacto y emitieran dos decretos, que al final menos mal fueron derogados.

La infraestructura es un verdadero desafío. A pesar de la interpelación del Ministro de Comunicaciones y de todas las críticas y las propuestas que se han hecho, textualmente -no pasa nada-. Baja ejecución, muy poco mantenimiento y ausencia de nuevos proyectos.

El Organismo Legislativo, decepcionante; tuvo más de 90 sesiones y aprobaron 22 decretos. A pesar de las presiones políticas, la mayoría de comisiones de trabajo no funcionaron. Siguen los procesos penales contra varios diputados y no se logra una agenda mínima en este organismo del Estado. Los guatemaltecos perciben esta institución como la de menos credibilidad en el país. El presupuesto para el año 2018 ni se discutió en el pleno. Está pendiente la elección de junta directiva 2018.

También el Organismo Judicial tuvo problemas. Tres presidentes en un año. Se tuvo que repetir el proceso de elección del presidente al principio de año por un cuestionado fallo de la Corte de Constitucionalidad por irregularidades en la integración del pleno de magistrados. Sin embargo, la elección de los dos que sucedieron fueron parecidos. La propuesta de reforma constitucional quedó prácticamente archivada.

Sin embargo, cuando vemos hacia atrás, debemos reconocer que se ha iniciado un proceso de cambio en el país. El problema es que no tenemos rumbo, razón por la cual el próximo año será muy importante que nuestros dirigentes definan una visión, determinen prioridades y se concentren en trabajar para que realmente exista una transformación. Debemos ser proactivos y tener fe en que la situación mejorará. Pero el cambio únicamente se dará con la renovación de cada uno de nosotros. Recuerde que la felicidad es una actitud y las fiestas de fin de año son una oportunidad para reflexionar, compartir y disfrutar. Que la pase bien. ¡Feliz Navidad y un año 2018 lleno de oportunidades!

Peor: ¿Imposible?

12 de diciembre, 2017

Casi sin excepción, en mayor o menor medida, todas y cada una de las personas o partidos que han resultado electos a lo largo de estos 30 años han sufrido grandes problemas para gobernar el país. Si bien es cierto que para ejercer el poder se necesita primero ganar las elecciones, también es cierto que mientras menos preparado se esté para gobernar, más probable es que se fracase en el intento. En ese sentido, aunque parezca lejana la fecha para la próxima elección, los cerca de 20 meses que hacen falta antes que llegue ese momento son nada en términos de la construcción de capacidades, planes y estrategias que deberían estar listas para ese entonces. Como mínimo, sería necesario que todos los interesados en participar activamente en política partidaria comprendan bien la magnitud de los problemas económicos y sociales que vive el país; luego que reconozcan la importancia de contar con un plan de gobierno debidamente estructurado para hacer frente a estos problemas, y; que comprendan que los parches no son sustitutos de las reformas profundas y que hay cierto tipo de decisiones que no pueden seguirse posponiendo de manera indefinida.

No obstante, pareciera que esta mínima lección no ha sido internalizada plenamente por la gran mayoría de quienes anhelan con llegar al poder en las próximas elecciones. La gran mayoría de todos ellos están más preocupados por cualquier otro tipo de temas que por construir la capacidades mínimas que les permitan gobernar adecuadamente de resultar electos. Es poco lo que se sabe a estas alturas del juego de los planes e intenciones de la mayoría de personas y partidos interesados en participar en la nueva elección. A lo sumo, lo único que está medianamente claro es que en su gran mayoría todos parecen estar convencidos de la necesidad de “hacer algo de manera urgente; aunque no se sepa bien de qué se trata; ni se sepa cómo hacerlo, ni cuánto cueste, y; no se conozca de forma precisa el objetivo que se desea alcanzar, ni la forma de medir los resultados”. La receta para un nuevo desastre. En pocas palabras, al parecer, nadie tiene la menor idea del reto que tienen por delante de resultar electos en las próximas elecciones. En tales condiciones, y dado el clima de incertidumbre, expectativas disminuidas y desesperación que vive el país, es importante reconocer que este tipo de clima es el caldo de cultivo ideal para quienes prometen soluciones fáciles a problemas difíciles. En momentos como estos es importante reflexionar acerca de la naturaleza de nuestros problemas y sus posibles soluciones, para evitar así caer en la trampa de la demagogia. Después de más treinta años de vida democrática, quizás sería tiempo ya para comprender que lo importante es gobernar de manera honesta y efectiva y no solamente en ganar unas elecciones; en el 2019 sería un suicidio colectivo jugarse nuevamente el destino del país al cara o cruz.

De la protesta a la propuesta

11 de diciembre, 2017

Tener éxito en la lucha contra la corrupción no es una tarea fácil. El sábado se celebró el Día internacional contra la corrupción. Bajo este marco el Instituto Republicano Internacional (IRI) organizó un evento el viernes pasado. Durante el foro titulado “De la protesta a la propuesta” con la etiqueta #TodosSomosHéroesGT se conversó de La Plaza y sus alcances, los retos pendientes, qué acciones tomar, lecciones aprendidas de otros países y cómo los jóvenes pueden hacer el cambio. Es claro que la corrupción afecta a todos, especialmente a los más pobres, ya que los recursos del Gobierno en vez de invertirse en servicios sociales de calidad se quedan en el camino, muchas veces en el bolsillo de algunos funcionarios o se despilfarran sin ninguna conciencia.

La Plaza de 2015 fue muy exitosa ya que de forma ordenada y pacífica nos fuimos agrupando al irse destapando los casos de corrupción”. La Plaza de 2015 fue muy exitosa ya que de forma ordenada y pacífica nos fuimos agrupando al irse destapando los casos de corrupción. La indignación tocó principalmente a los jóvenes, a las personas que pagan impuestos y a la población urbana que visualizó la forma descarada con la que la clase política se hacía rica. Se tenía un objetivo común: botar al Gobierno. Con el apoyo de la CICIG y el Ministerio Público se logró ir avanzando en acusaciones penales; sin embargo, las reformas institucionales necesarias no han progresado de la misma manera frente a una clara resistencia. Se tuvo la oportunidad de escuchar casos de otros países como México, Brasil, El Salvador y Honduras. Todos tienen crisis similares. Impresionante el caso de México donde apresaron a ocho gobernadores, quienes quebraron sus estados. Brasil va adelante –caso similar a Guatemala–. Un experto de El Salvador comentó que allá no tienen a la gente en las calles marchando, pero hay corrupción, y Honduras afronta una terrible situación con las elecciones por falta de transparencia.

Se dijo en el foro que debido a la corrupción se ha sobrelegislado y esto tiene paralizados a los gobiernos. Muchos funcionarios no quieren ejecutar por temor a ser señalados. Guatemala no es la excepción. Una ley de contrataciones compleja, auditores de la Contraloría con independencia de criterio, pero sin parámetros unificados, y el pavor de los funcionarios de cometer errores y terminar en la cárcel nos tiene detenidos. Definitivamente debe buscarse un equilibrio para no ahorcar a los funcionarios, fortalecer las instituciones y mantener una sociedad civil vigilante. Leyes de acceso a la información y transparencia, plataformas de denuncia ciudadana y apoyo a los que hacen las denuncias son indispensables para ir previniendo la corrupción. Los jóvenes que han participado en movimientos señalaron la importancia de contar con conocimiento político, económico, social y cívico. “No solo se trata de protestar, sino de tomar acción”. Están conscientes de que el combate a la corrupción es importante, pero también es imperante un nuevo modelo económico para el desarrollo del país y participar en política partidista.

Definitivamente debe buscarse un equilibrio para no ahorcar a los funcionarios, fortalecer las instituciones y mantener una sociedad civil vigilante”. Nos tomará aproximadamente unos 10 años ir combatiendo la corrupción. Debiéramos de inspirarnos en países como Georgia, que en una década, de 2006 a 2016, mejoró su situación de la posición 99 a la 44 del ranking de percepción de corrupción de 176 países. Se requiere un nuevo imaginario y trabajar de forma conjunta la transformación del país; sin embargo, no hay un liderazgo ético ni capaz que marque el rumbo al país. El éxito será unir esfuerzos: los políticos, los académicos y la sociedad civil –cada quien con el rol que le corresponde– e iniciar esta interesante jornada hacia una mejor Guatemala. ¿Ha cambiado la situación de la corrupción en el país? ¿Cómo prevenirla? ¿Cómo unimos esfuerzos y trabajamos en conjunto para acabar con este mal?

Negociaciones presupuestarias 2018

5 de diciembre, 2017

La no aprobación del Presupuesto General de Egresos e Ingresos de la Nación para 2018 provocará que cada dependencia de gobierno que ejecute programas y proyectos deba realizar modificaciones a su planificación original para 2018 para adecuarla al presupuesto que finalmente obtengan después de un proceso de priorización dentro de cada entidad gubernamental. Este es un proceso de “estira y encoge” en donde los responsables de cada programa y proyecto deberán convencer a sus autoridades políticas respectivas que les mantengan o incrementen los techos presupuestarios y, en el peor de los casos, que la reducción que experimenten sea la más baja posible. Un proceso que luego se replica a nivel de todo el gobierno central para alinear los niveles de gasto resultantes con el techo presupuestario vigente para 2017. En la situación actual, con un gobierno que se ha visto en la necesidad de recurrir a cuestionables alianzas y decisiones con tal de lograr niveles mínimos de apoyo, es muy probable que este proceso de priorización obedezca más a criterios coyunturales de naturaleza política que a consideraciones técnicas sobre la necesidad, efectividad y calidad del gasto.

En ausencia de un liderazgo técnico de alto nivel dentro del Ejecutivo es más fácil y probable que el gobierno termine cediendo ante la presión de grupos organizados como el sindicalismo público, las redes clientelares alrededor del gasto social y las redes de corrupción de la obra pública. Grupos a los que muy poco les interesa mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos y que ven en el gasto público una inmensa fuente de privilegios y riqueza. En este probable estado de cosas es cuando más se necesitaría que las autoridades del Minfin ejerzan su liderazgo para ordenar el proceso y garantizar que la priorización obedezca a criterios técnicos. En específico, en situaciones como esta es cuando más se necesita de un Ministro de Finanzas comprometido con la defensa de los principios técnicos que deben sustentar el gasto público, la prudencia en el ámbito macroeconómico y la austeridad en materia presupuestaria. Para bien o para mal, el destino parece confabularse contra los mejores intereses del país; si bien el actual Ministro de Finanzas posee la capacidad técnica para ejercer este tipo de liderazgo, el hecho que haya presentado su renuncia ante divergencias marcadas con las máximas autoridades del gobierno debilita la fuerza de su papel en estas circunstancias. No obstante, mientras las actuales autoridades del Minfin continúen en sus puestos, bien harían por el país, y por sus propios intereses, oponiéndose a “capa y espada” a modificaciones presupuestarias cuyo objetivo primordial obedezca a consideraciones puramente políticas, aunque esto disguste a Morales o a alguno de sus ministros. En un caso extremo, ganarían más siendo destituidos por Morales por negarse a validar decisiones puramente políticas que siendo cómplices de decisiones equivocadas.

Centroamérica en la encrucijada

4 de diciembre, 2017

En los años 80 muchos centroamericanos estábamos preocupados por la crisis que vivían la mayoría de nuestros países. El Salvador y Guatemala con conflicto armado interno, Nicaragua pasaba por una dictadura comunista, Honduras estaba contagiada por los problemas de los vecinos y Costa Rica era un país de refugiados, que servía de “jamón del sándwich” entre Panamá comandada por Manuel Antonio Noriega y Nicaragua por Daniel Ortega. Por iniciativa de un grupo de jóvenes de una organización en Costa Rica se inició un movimiento juvenil por la democracia denominado Juventudes Democráticas del Istmo Centroamericano (JUDICA). Nuestro mayor anhelo era ver paz en nuestros territorios y lograr un sistema político que permitiera el estado de derecho, el desarrollo social y la economía de mercado en la región.

Luego de la ola del socialismo del siglo XXI, los sistemas democráticos fueron debilitados y están en una encrucijada”. Una década después el panorama era muy positivo para nuestros países. Los gobiernos se volvieron democráticos, se firmó la paz en El Salvador y Guatemala, luego doña Violeta de Chamorro ganó las elecciones en Nicaragua, Honduras siguió el curso de la democracia, Costa Rica regresó a enfocarse en su futuro y Panamá quedó libre de Noriega y protegida por Estados Unidos.

Los gobiernos realizaron varias reformas. Se amplió la cobertura de los servicios de educación y salud con sistemas novedosos, se bajaron aranceles para lograr mayor competencia, se liberaron servicios como la electricidad y telecomunicaciones. La región se presentaba con futuro y era atractiva para la inversión. Varios de los jóvenes de JUDICA nos involucramos, participamos e iniciamos para cumplir con nuestro sueño y muchos pensamos que había sido suficiente.

Sin embargo, años más tarde el panorama no es alentador. Luego de la ola del socialismo del siglo XXI, los sistemas democráticos fueron debilitados y están en una encrucijada. La dictadura en Nicaragua, donde Ortega es casi un rey. Honduras presenta grandes conflictos por las elecciones recientes donde dos grupos se disputan la presidencia. En El Salvador ya gobernó la derecha y la izquierda, pero el país no despega –allí dominan las pandillas–. Guatemala escoge a un presidente sin experiencia, en contra de la vieja política y el país sigue sin rumbo. Costa Rica ensaya con la elección de Ottón Solís contrario al bipartidismo tradicional y Panamá lo gobierna Juan Carlos Varela –político con experiencia–, luego de un gobernante que fue tachado de autoritario.

El Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo del Norte será una fantasía si no tomamos acción. Imperante generar oportunidades de trabajo y bienestar a la población ¡nuestro propio sueño!”.

Nos hemos convertido en una de las regiones más violentas del mundo –especialmente el Triángulo Norte–. Hemos permitido que el narcotráfico se apodere de nuestros territorios y nadie se ha salvado de gobiernos corruptos y del nepotismo. Panamá ha despegado económicamente, Costa Rica se ha estancado y Nicaragua se ha convertido en “el paraíso” –porque se negocia con una persona y disque hay certeza jurídica–. Guatemala, Honduras y El Salvador no logran el suficiente crecimiento económico ni el desarrollo social necesario para aprovechar toda la población joven y prosperar. Sin embargo, se amplían programas populistas y se aumenta el gasto público para que con clientelismo político unos pocos se beneficien del poder.

El Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo del Norte será una fantasía si no tomamos acción. Imperante generar oportunidades de trabajo y bienestar a la población ¡nuestro propio sueño! Es momento de renovar los liderazgos de la región e iniciar un movimiento ético, solidario y visionario, que busque instituciones modernas y democráticas al servicio de los ciudadanos. Urge transformar la realidad de nuestros pueblos que hoy sufren pobreza, violencia, tristeza y desesperanza. ¿Cómo iniciar? ¿Qué inspira un movimiento innovador? ¿Se apuntaría?

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