Aumento salarial al Magisterio

Un asunto es educar mejor a los niños, otro muy distinto creer que esto se reduce a pagarle más a los maestros públicos, sin exigirles resultados. Como bien lo vino a recordar el economista español Xavier Sala-i-Martín, invitado especial del ENADE, cada día que pasa queda más claro que el futuro de la educación girará más en torno a los medios informáticos, tecnologías de la comunicación, realidad aumentada y realidad virtual. Es tan grande la brecha entre el estado actual y el futuro de la educación pública que resultaría absurdo, aun estando bajo las influencias del más poderoso alucinógeno, creer que la transición entre el modelo actual y esta techo utopía puede hacerse en ausencia de una efectiva planificación estratégica; un sólido modelo lógico que establezca las relaciones causales entre las intervenciones públicas y los resultados, y; un adecuado plan de monitoreo y evaluación; ningún modelo de educación pública, intensivo o no en tecnología, dará los resultados que la población demanda del mismo.

Como bien lo muestra la Gestión por Resultados –GpR–, modelo adoptado por el sector público desde hace unos cinco años, es imperativo contar con un modelo lógico que muestre cómo los gastos en actividades, salarios, insumos, productos y procesos contribuyen a mejorar la calidad de vida de la población, no de los proveedores del Estado, empleados públicos o políticos de turno. Este cambio de enfoque en resultados representa una profunda diferencia respecto del típico enfoque de presupuesto por programas, que tanto abunda en el periodismo económico del país, en donde lo único que interesa es cuánto se asigna a un rubro y cuánto se gasta del mismo, no los resultados que se alcanzan con dicho gasto, ni el costo promedio de los resultados logrados.

Para muestra un botón, según unos de los resultado institucionales del Mineduc, para el año 2015 se presupuestaron Q1.4 millardos con el propósito contribuir al incremento 1.2 por ciento a 3.7 por ciento en la tasa de variación acumulada de la matrícula oficial de preprimaria para el 2017. A la fecha, tres años después, este indicador ha aumentado solamente un 0.6 por ciento y se han gastado más de Q4 mil 700 millones con este propósito. Con este nivel de efectividad se necesitarían unos Q15 millardos adicionales y más de diez años para lograr el resultado original. Suponiendo que el resultado institucional no cambió, algo que ya ocurrió para el 2018. En ese sentido, antes de conceder el jugoso aumento salarial de más del 25 por ciento al magisterio nacional, producto del pacto colectivo, la cúpula sindical del magisterio nacional, el Mineduc y el Minfin tienen la harta obligación de mostrarle al pueblo de Guatemala los resultados que se esperan obtener producto de este aumento, así como el modelo lógico en donde se muestra cómo el aumento salarial redunda en mejores indicadores de aprendizaje. En ausencia de esto, cualquier argumentación a favor de este aumento es demagogia pura.

Pensar a futuro

Fue una semana llena de aprendizaje. La visita de distinguidas personalidades a Guatemala nos hace reflexionar, abrir la mente y pensar a futuro.

Fue muy interesante escuchar la experiencia del expresidente Vicente Fox sobre cómo México ha ido progresando. Un hombre de Estado, que presenta su país con futuro y con mucho optimismo. El desarrollo de nuevas empresas, la infraestructura trazada y los tratados de libre comercio, especialmente con Estados Unidos, ha logrado reducir la migración de los mexicanos al norte. También comentó que no todo ha sido fácil. Puso el ejemplo del famoso Plan Puebla Panamá que buscaba articular esfuerzos de cooperación, desarrollo e integración de nueve países: Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y Panamá; con siete estados del Sur-Sureste de México: Campeche, Chiapas, Guerrero, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Ha faltado liderazgo y coordinación, pero va caminando.

Xavier Sala-i-Martin, un economista de origen español, asesor del Foro Económico Mundial y coautor del reporte mundial de competitividad, también expuso su conocimiento. Parte de que las ideas son poderosas y al estar conectadas producen altos rendimientos. La infraestructura reduce costos de transporte, -10% de reducción de tiempo conlleva 0.4% de aumento en el PIB. Logística moderna y cadenas de producción generan confianza y eficiencia. Aumenta la competencia, fomenta el comercio, ahorra tiempo y al final produce bienestar y felicidad.

Su mensaje más poderoso es que la infraestructura más importante para el siglo XXI es la educativa. La conectividad entre alumnos y escuelas de todo el mundo es un gran potencial. Es urgente una revolución de la educación. Ya no debemos seguir con las aulas y contenidos tradicionales; debemos avanzar de una manera muy dinámica, aprovechando la tecnología. Se puede aprender matemática y lenguaje jugando. Los videojuegos enseñan el método científico.

También se encuentra en Guatemala Toni Puig Picart, un catalán que participó en la transformación de Barcelona. Un ciudadano del mundo que ama Guatemala y en especial La Antigua Guatemala. Se está trabajando una agenda para el municipio. Se desarrollarán servicios básicos en las aldeas. Se sueña con ser el primer municipio que cuente con tecnología en todas sus escuelas, y además que cualquier vecino y turista se conecte gratuitamente por wifi.

El alma de La Antigua será la cultura. Se desea ir restaurando poco a poco edificios como la Catedral. Modernizar el Museo de Arte Colonial con visión, pasión y conocimiento. Además, se está trabajando con más de 40 artistas por medio del grupo Antigua Viva una agenda cultural. Se buscarán espacios públicos donde la gente disfrute de clases de pintura, exposiciones de arte, escuchar orquestas, apreciar presentaciones de danza y teatro, y otros. Serán puntos de encuentro entre las distintas culturas para convivir y hacer brillar todo el valle. Se programarán eventos familiares los fines de semana para que todos puedan disfrutar. Debemos conservar el patrimonio y además modernizar la ciudad al servicio de los ciudadanos.

Es bueno ver hacia adelante. El tema político nos ha dejado un tanto devastados. Sin embargo, con inspiración, ideas creativas e innovación podremos, poco a poco, ir diseñando una Guatemala distinta. ¿Qué opina de la innovación? ¿Cuál es su visión del país a futuro? ¿Cómo ser positivos?

Prosperidad seguridad y gobernanza

– 9 de octubre, 2017 –

El viernes pasado fuimos invitados cinco ciudadanos a conversar con el nuevo embajador de Estados Unidos, Luis Arreaga, y altos funcionarios de USAID. Interesante que en los primeros días se esté escuchando a distintas personas de la sociedad guatemalteca –aclaro que participé como parte de un centro de investigación, el CIEN, cuya misión es, por medio de estudios, análisis y datos, proponer y evidenciar las mejores propuestas para el país–. El objetivo de la reunión fue escucharnos respecto a tres aspectos: perspectivas del país, en qué momento se encuentra y qué propuestas hay para salir de la crisis. Las tres líneas de acción del Departamento de Estado son: prosperidad, seguridad y gobernanza, razón por la que me enfoqué en las mismas (goo.gl/4rocd3).

A nivel de prosperidad, el país tiene serios problemas. La actividad económica está paralizada en parte por la incertidumbre política y la falta de un claro proyecto de nación. Algunas cortes han detenido temporalmente grandes proyectos de inversión privada como hidroeléctricas y minas. Uno de los puertos está intervenido y tenemos grandes desafíos con la infraestructura. Más de la mitad de las carreteras están en un estado de calamidad y desde hace varios años que no se ha construido un solo kilómetro; y, por si fuera poco, esa escasa movilidad es frecuentemente interrumpida por bloqueos. Los servicios de educación y de salud están estancados en temas de cobertura y calidad. Aún perdura la desnutrición crónica en más de la mitad de los niños menores de cinco años y el sistema de salud pública es un desastre. Necesitamos definir un modelo de desarrollo económico y social que genere oportunidades para todos, en especial empleo. En este sentido debe revisarse la gestión pública y lograr una administración por resultado y efectiva.

En materia de seguridad, hemos notado un gran esfuerzo de las autoridades. La tasa de homicidios ha disminuido en la última década de 45/100 mil habitantes a 26/100 mil; sin embargo, las extorsiones presentan un gran desafío. El sistema penitenciario ha iniciado un proceso de modernización, pero no se han tomado medidas importantes de corto plazo para retomar el control interno y disminuir la saturación. Se ha fortalecido la Policía Nacional Civil, mejorando su desempeño. Adicionalmente, la persecución penal ha aumentado desmedidamente, la que pese advertirse el sistema de justicia no es capaz de absorber tanto caso, lo que genere una sensación de gran impunidad. Sufrimos los peores vejámenes frente al crimen organizado, la narcoactividad y los escenarios de violencia, pero cuando la respuesta pública resulta en persecuciones desproporcionadas, asimétricas y mediáticas, lejos de forjar un frente común ciudadano ante la corrupción, divide y polariza a la sociedad.

Entendemos gobernanza como “las interacciones y acuerdos entre gobernantes y gobernados, para generar oportunidades y solucionar los problemas de los ciudadanos, y para construir las instituciones y normas necesarias para generar esos cambios”. En este aspecto el combate a la corrupción ha sido fundamental. Se apoya a la CICIG y al MP en su misión; sin embargo, la situación actual ha generado una crisis política muy compleja.

Tenemos un Congreso con muy poca legitimidad, un Ejecutivo débil cuyo presidente tiene marcadas diferencias con el comisionado y un Organismo Judicial muy cuestionado. El no contar con reglas claras y una normativa ambigua perjudica el estado de derecho. Un ejemplo es el Convenio 169 de la OIT que se interpreta de múltiples formas y esto ha provocado la conflictividad en casi todo el país. Debemos ser más preventivos que reactivos en el tema de corrupción. Las políticas de servicio civil, compras y contrataciones, y rendición de cuentas deben modernizarse y basarse en mérito y competencia.

Difícil salir de esta crisis política si no se resuelve la relación del presidente Jimmy Morales con el comisionado Iván Velásquez. Los próximos días serán cruciales para el país. Esperamos que el nuevo embajador coadyuve a lograr que Guatemala tenga un mejor futuro y su propio sueño. ¿Qué opina del papel de la embajada? ¿Qué le pediría al nuevo embajador? ¿Cómo mejoramos el país?

Carreteras en estado de calamidad

Diversos analistas han comentado que la infraestructura vial está en las peores condiciones en que ha estado desde hace décadas. El sistema no funciona más. Necesitamos revisar y reformar la institucionalidad pública de tal modo que se puedan llevar a cabo las obras requeridas con celeridad, en un ámbito competitivo y a través de procesos transparentes. De allí que FUNDESA ha planteado que el próximo Encuentro Nacional de Empresarios aborde el tema de cómo mejorar la infraestructura del país para acelerar el crecimiento económico y el desarrollo.

Es importante avanzar hacia revisar, reformar y renovar la institucionalidad que faculta la ejecución de las obras públicas, especialmente los caminos y carreteras, que resultan cruciales para los procesos productivos, y en general para garantizar la movilidad eficiente de las personas. La calamitosa situación de las carreteras ha duplicado los tiempos de traslado, lo cual encarece el comercio, dificulta las exportaciones, pone en riesgo la salud de las personas y hace más complicada la prestación de ciertos servicios, especialmente el turismo, ya que se hace inviable visitar las maravillas que ofrece Guatemala, a menos que se traslade a los turistas por vía aérea. Los niños y maestros también se benefician si hay mejores caminos, logran llegar a sus centros educativos en menor tiempo y con seguridad.

El estado de calamidad de las carreteras es innegable. La solución debe darse pronto. Según FUNDESA Guatemala necesita construir más de 47 mil kilómetros en los próximos 15 años. No se han construido nuevos caminos ni carreteras en los últimos 5 años. La meta es triplicar el indicador de disponibilidad de red vial por habitante, para irnos acercando el indicador de México y otros países latinoamericanos. De allí la importancia de generar un marco institucional que facilite la licitación y contratación de obras, y que garantice una buena calidad de la infraestructura en un horizonte de largo plazo. La Ley de Contrataciones deberá reformarse de tal modo que regule adecuadamente los procesos, y que sea una normativa útil, más no sobrereguladora.

En cuanto a la Ley de Contrataciones, es importante balancear adecuadamente las restricciones, controles y responsabilidades con la libertad que deben tener los funcionarios cuando se requiere comprar oportunamente, con calidad y precio competitivo. Asimismo, se requieren propuestas innovadoras, inspiradas en las mejores prácticas a nivel mundial. Se puede pensar en dinamizar el modelo de alianzas público-privadas, utilizado para ejecutar la infraestructura vial en otras latitudes.

Ahora bien, entre que haya una calamidad en las carreteras, a aprobar un Estado de calamidad hay una diferencia. Realizar un plan de trabajo con los mejores ingenieros y estrategas es necesario y urgente. Se cuenta con recursos y disponibilidad de fondos; debe aprovecharse la existencia del Fondo Vial, que recibe el impuesto al combustible, para el mantenimiento vial. Decretar Estado de Calamidad implica saltarnos los requisitos legales para las contrataciones, con la excusa de la emergencia, lo cual no es conveniente para nuestro país, especialmente en la dramática situación en que nos encontramos, donde debemos a todas luces orientarnos hacia prácticas claras, transparentes y llenas de luz. Y, abandonar prácticas que se puedan prestar a la oscuridad y corrupción. El tema central para arreglar las carreteras es de tipo gerencial, exijamos mejorar la gestión antes que decretar Estado de Calamidad.

Ministros de reemplazo

Acá renuncian cuatro ministros y parece no pasar nada; en Chile, hace poco más de un mes, la renuncia de forma simultánea de los ministros de Hacienda y Economía, según parece, por un desacuerdo con Bachelet sobre un proyecto portuario-minero, provocó claras manifestaciones de preocupación por parte de las calificadores de riesgo y los agentes financieros, así como duras críticas por parte de la oposición. A diferencia de lo sucedido en Chile, el “quiebre dentro del gobierno” de Morales, para usar el nombre que utilizaron allá para referirse a este hecho, no obedece a una simple diferencia de opiniones sobre un proyecto productivo, sino, aparentemente, a una divergencia profunda acerca del grado de compromiso que debería tener el gobierno de turno con el combate a la corrupción. Lo que sería un crisis en otro país, acá pasa sin pena ni gloria. Aun así, que estas renuncias no hayan provocado mayor revuelo no debe interpretarse como algo positivo o de poca importancia, así como tampoco debería tomarse con ligereza la escogencia de los sustitutos.

Para principiar, quienes reemplacen a Estrada, Teleguario y Rivas no solo deben contar con la solvencia técnica y experiencia necesarias, sino estar dispuestos a navegar en aguas traicioneras a bordo de un gobierno que afronta una profunda crisis, que carece de un rumbo claro en lo que respecta a la lucha contra la corrupción y cuyo capitán ha perdido la mayor parte de su credibilidad. Dada la importancia de las carteras en cuestión, los ministros de reemplazo, más que obedecer a ciegas al Presidente, deben ejercer su liderazgo para reencauzar el rumbo de la nave y dar señales a la población respecto del compromiso del gobierno en la lucha contra la corrupción. Estos nuevos funcionarios deben reconocer que, de salir bien librados de la tormenta que actualmente sacude al gobierno, deben sentirse satisfechos con tan solo mantener el “barco a flote” después de lo vivido. Como bien dijo el nuevo ministro de Economía chileno cuando asumió el cargo: “no es el momento para desbordes de ninguna naturaleza”. Para bien o para mal, el gobierno de turno carece de capital político, legitimidad y capacidad de gestión para intentar realizar reformas osadas o impulsar grandes cambios.

Dados los temores existentes y la percepción de falta de dirección en los asuntos públicos, quienes lleguen en reemplazo deben ser extremadamente cuidadosos en no generar más incertidumbre en el ambiente, mucho menos tomar o propiciar acciones que provoquen más corrupción, tráfico de influencias, abusos de poder y el uso ineficiente e ineficaz de los fondos públicos. Para finalizar, es importante que Morales y Cabrera comprendan que mucho de su futuro inmediato depende de quienes resulten designados para estos cargos; la historia reciente demuestra cuánto daño se le puede hacer al país cuando se dejan bajo el control de grupos de interés o marionetas al frente de carteras tan importantes como las de Finanzas, Trabajo y Gobernación.

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