Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error

Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error

20 de febrero, 2018.

Escrito por Hugo Maul R.

Mientras más tiempo pasa, más poder explicativo parece tener esta expresión mexicana sesentera. Originalmente, utilizada para denunciar los abusos cometidos por funcionarios y políticos que, aprovechándose de la discrecionalidad que la ley les otorgaba, se recetaban a sí mismos estratosféricos salarios y substanciosos beneficios de otra índole, además de incurrir en masivas contrataciones de servidores públicos con puros intereses políticos. Con el paso del tiempo, ha venido a denotar el gradual cambio de mentalidad dentro de ciertos segmentos de la sociedad que ven en el presupuesto público una forma rápida de obtener fama y fortuna: el abuso del presupuesto público como herramienta para evitar todos los sacrificios que conlleva el trabajo duro y honesto. En la medida que esta forma de ver el mundo sea la regla dentro de importantes grupos dentro de la sociedad, la persecución legal cumple una función insustituible en la lucha contra la corrupción.

Paradójicamente, no basta con endurecer las penas y las sanciones, así como incrementar la persecución legal contra la corrupción. En el extremo, tal tipo de aproximación podría terminar en una variante de lo que en economía se conoce como “selección adversa”: un proceso en donde las “malas manzanas” terminan por sacar a las buenas del mercado. Con el agravante que cualquier “buena manzana” que incursione en el ámbito político o de la función pública, tendría todos los incentivos para tomar la menor cantidad de decisiones críticas posibles, evitando así meterse en potenciales problemas e incurrir en los costos que dicta el endurecido marco jurídico resultante. En la medida que aumenten los costos esperados del ejercicio de la función pública y de la política, no sería raro que cada vez menos personas honestas y bien intencionadas estén interesadas en este tipo de actividades. Faltante que sería suplido, lamentablemente, por personas con tal nivel de voracidad que, a pesar de mayores castigos y mayores niveles de persecución legal, están dispuestos a hacer lo que sea con tal de salir electos u obtener un cargo público.

No basta con introducir medidas que incrementen la probabilidad de terminar en la cárcel, perder las riquezas mal habidas, dañar irreparablemente la reputación o causar profundos dolores a la familia a quienes abusen del poder público. Hace falta también modificar el marco jurídico que rige la función pública y la política para facilitar el uso efectivo, eficiente, oportuno y honesto de los fondos públicos; mejorar las capacidades de planificación del gasto público; acercar la labor del gobierno a los ciudadanos; mejorar los sistemas de rendición de cuentas; volver a tener confianza en los ciudadanos; desregular y desburocratizar a lo largo y ancho del sector público; mejorar los sistemas de compras y adquisiciones del Estado; modificar el concepto de “cuentadancia” dentro de la función pública, etcétera.

¿Más burocracia para prevenir la violencia y el delito?

¿Más burocracia para prevenir la violencia y el delito?

19 de febrero, 2018.

Escrito por María del Carmen Aceña

Recientemente tuve la oportunidad de escuchar a un expandillero, quien contó su experiencia de cómo desde muy pequeño fue agredido por su madre, maltratado por sus parientes cercanos y rechazado por la sociedad. El dolor y odio, sumado a la baja autoestima, lo condujeron a las calles del barrio donde conoció a sus “homies”, con quienes se dedicaba a delinquir buscando membresía, recursos y venganza en un mundo de drogas y armas. Él comentó que para prevenir este fenómeno lo más importante es el cariño de los padres, la educación y tener oportunidades.

Guatemala posee grandes desafíos en el tema de violencia y a diario se comenten muchos delitos. En los últimos días se ha estado discutiendo la Iniciativa 5283 “Ley de Prevención de la Violencia”. Esta busca una coordinación de alto nivel de la prevención por medio de una secretaría (Secoprevi), con un presupuesto de Q50 millones al año. La conformarían varios ministros, otros funcionarios y cinco miembros de la sociedad civil. La experiencia guatemalteca muestra que si no hay voluntad política de parte de los mandatarios estas instancias se convierten en más burocracia, se usan con fines políticos partidarios y no se obtienen resultados para la población.

Para prevenir la violencia y el delito deberá tomarse en cuenta que existen tres niveles de atención: 1) Jóvenes y niños, en general, 2) Jóvenes vulnerables, con riesgo, expuestos a la violencia y al delito; y 3) Jóvenes privados de libertad con problemas por delinquir.

El primer nivel lo conforman la mayoría de niños y jóvenes del país. Las acciones de prevención acá se traducen en buenos servicios públicos de salud y educación, logrando que los alumnos permanezcan en la escuela y puedan formular sus proyectos de vida y cumplirlos. Son los ministerios de Educación, de Salud y de Desarrollo Social los responsables de proporcionar los servicios.

El segundo nivel lo conforman los niños y jóvenes –en especial entre 15 y 24 años– que, debido a distintas circunstancias, abandonaron la escuela, no tienen trabajo, pero sí tienen grandes necesidades. Muchas son jovencitas, varias embarazadas, algunos con hijos. Se calcula que actualmente un millón de guatemaltecos se encuentran en esta situación. Aquí hay varios grupos a trabajar. Al primero pertenecen muchachos que con programas de educación no escolarizada o proyectos masivos de capacitación para el trabajo podrían salir adelante. Otro lo componen jovencitos que no les interesa –a quienes habrá que motivar para que tengan una misión y aprendan competencias para tener una vida digna–. Muchos de ellos ya están relacionados con la criminalidad y los vicios. Un tercer grupo lo componen jóvenes que ya pertenecen a una pandilla o a una banda delictiva. El tratamiento para ellos será más puntual y complejo, ya que conlleva programas de educación, rehabilitación, psicología y formación. Para este nivel debe evaluarse y rediseñar la Unidad de Prevención Comunitaria de la Violencia (UPCV). Su misión debe enfocarse en estos jóvenes fuera de la escuela y en riesgo, estableciendo metas y programas concretos, además de abordar la prevención comunitaria.

Y por último está el tercer nivel que debe tratar con jóvenes detenidos por violar la ley. Para ellos los programas deben concentrarse en rehabilitación y formación para que, luego en libertad, puedan desempeñarse con éxito en la vida. Se requiere un programa de seguimiento y apoyo. Será tarea del Ministerio de Gobernación y otras instituciones de concretar y accionar una propuesta.

Para prevenir la violencia no es necesario una nueva secretaría. La coordinación le compete al vicepresidente de la República, bajo el marco de la Estrategia Nacional de Prevención de la Violencia y el Delito 2017-2027. La ejecución de los fondos son responsabilidad de los ministerios. Lo importante es que el tema sea realmente prioritario y se midan sus resultados. ¿Qué papel juega la familia en la prevención de la violencia? ¿Qué tipo de programas rescatarían a los jóvenes en riesgo de pertenecer a una pandilla? ¿Necesitamos más burocracia para prevenir el delito?

Excelencia docente

Excelencia docente

14 de febrero, 2018.

Escrito por Verónica Spross de Rivera

Ante la discusión actual en la que nos encontramos sobre la firma de un pacto colectivo en el sector educativo, es relevante enfocarnos en cómo alcanzar la excelencia docente, antes que realizar una acción aislada de otras estrategias de mejora en el sistema.

Quisiera citar el capítulo relevante del documento Construyendo una educación de calidad: Un pacto con el futuro de América Latina, que fue publicado por El Diálogo Interamericano y la Comisión para la Educación de Calidad para Todos. Dicha comisión está conformada por personalidades de alto nivel de la región latinoamericana, incluyendo a los expresidentes Lagos y Zedillo, quienes durante un período de tiempo se reunieron para trabajar en una propuesta de impacto para mejorar la educación en los países de la región. Señala el documento que existen pocos temas en el campo de la política educativa que generan a la vez tanto consenso y tanta polémica como las políticas docentes. Nadie disputa la importancia de la excelencia docente para que los estudiantes alcancen el aprendizaje esperado. Hay un consenso sobre la necesidad de mejorar el desempeño docente como aspecto principal del cambio educativo. La gran duda es cómo hacerlo. Allí es donde hay tensiones y divergencias, indica el libro.

Varios estudios realizados en América Latina muestran las grandes brechas de calidad que existen en la profesión docente. Un estudio del Banco Mundial de 2014 muestra que ningún cuerpo docente de la región puede considerarse de alta calidad y que el desempeño se ve comprometido por un mal manejo de los contenidos académicos y por prácticas ineficaces en el aula. Por ejemplo, en promedio los docentes usan solo el 65% del tiempo de clase en tareas de instrucción y utilizan métodos muy tradicionales que dan poca participación a los alumnos.

La situación en Guatemala no estará lejos de ese diagnóstico. Aún no se implementan evaluaciones del desempeño docente, pero si se cuenta con las evaluaciones diagnósticas a los maestros optantes a plaza en el nivel de primaria. Los resultados señalan que los docentes evaluados logran responder correctamente la mitad de las respuestas en comunicación y lenguaje, así como en estrategias de enseñanza. Pero, en matemática solamente logran responder bien un poco más de un tercio de las preguntas. Dichos resultados señalan debilidades en la formación docente, la cual venía realizándose en el nivel medio. De allí que se ha venido realizando una reforma a la formación inicial docente para llevarla al nivel superior, con la esperanza de lograr una formación más adecuada para el trabajo en el aula.

Los aspectos principales que deben considerarse cuando se están formulando políticas y prácticas conducentes a una docencia de excelencia incluyen: la formación inicial (que incluye los mecanismos de atracción a quienes deciden estudiar para ser docentes), la carrera profesional (que comprende los mecanismos de ingreso, promoción, reconocimiento y remuneración de docentes y directores), los sistemas de apoyo a los maestros (que involucran la formación continua) y la gestión (que incluye la evaluación para el mejoramiento continuo). El aporte y la experiencia de El Diálogo nos resulta muy relevante para construir un Nuevo Pacto Educativo centrado en el aprendizaje de los niños y los jóvenes.

Incierto y complicado futuro

Incierto y complicado futuro

13 de febrero, 2018.

Escrito por Hugo Maul R.

No importa cuántas Ferias del Empleo y actividades para promocionar la contratación de jóvenes haga el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, mientras no existan nuevas inversiones, negocios, proyectos productivos que necesiten contratar grandes cantidades de trabajadores, de manera formal y permanente, la difícil realidad que afrontan cientos de miles de jóvenes y millones de adultos que no encuentran en dónde emplearse difícilmente mejorará. Poco importa cuántos planes económicos o estrategias de desarrollo impulse el Ministerio de Economía, mientras no mejore su capacidad de ejecución, lo más probable es que tan bien pensados planes se queden en puras presentaciones en Prezi o Power Point. Mucho podrá esforzarse el Micivi para tratar de recuperar la red vial del país y construir algunas nuevas vías de comunicación que, dado el nivel de abandono y destrucción de la infraestructura existente, difícilmente tendrá un impacto positivo en los costos de transporte y duración promedio de los viajes por carretera. Mucho menos, si antes no mejora la capacidad de ejecución de la obra pública y las condiciones de competencia, transparencia y honestidad bajo las cuales estas se realizan.

Algo parecido, sino más grave, ocurre en materia educativa; mucho podrá decir el Mineduc que está haciendo para mejorar la cobertura y calidad de la educación, nada a cambiar mientras no se comprenda que la educación pública está secuestrada por un sindicalismo radical e ideológico cuyo único fin parece ser la lucha revolucionaria y el control progresivo sobre el presupuesto público; movimiento al cual poco le importan el tipo de habilidades que deberán tener estos jóvenes para afrontar los nuevos trabajos que el futuro traerá consigo. Al final de cuentas, aunque pudiera mejorarse la cobertura y la calidad del sistema educativo actual, el problema radica en que este sistema es cada día más obsoleto de cara al cambio tecnológico, informático y cultural que ocurre en el mundo.

Para colmo de males, incluso el trillado argumento de la baja carga tributaria se queda corto en estas circunstancias; carecería de sentido inyectar mayor cantidad de fondos al presupuesto público, sobre todo mientras no existan garantías acerca del uso eficiente, efectivo, honesto, transparente y oportuno de los recursos públicos existentes. Ahora más que nunca, más que una excusa, es una obligación de los contribuyentes demandar que mejoren tales condiciones del lado del gasto antes de pagar un centavo más en impuestos. En este particular estado de cosas, la mayoría de ciudadanos están absortos en lo que sucederá en el cortísimo plazo y casi nadie se está dando cuenta del atolladero que se avecina. Aunque también parece una idea desgastada y poco concreta en las circunstancias actuales, es importante reconocer que el país va tarde en lo que corresponde a diseñar y poner en práctica una estrategia de largo plazo que permita corregir los problemas anteriores y muchos otros que comprometen el futuro de todos.

Calidad educativa

Calidad educativa

12 de febrero, 2018.

Escrito por María del Carmen Aceña

Luego de la presentación de la prueba diagnóstica de los graduandos de 2017, donde 1 de cada 10 logra el examen de matemática y 3 de cada 10 el de lectura, quedamos alarmados. Ante estos resultados la firma de un pacto colectivo con los maestros, donde se otorgan bonos y un incremento del 5% por tres años a todos los maestros, parece ser muy poco congruente.

Luego de los acuerdos de paz se creó conciencia de la importancia de lograr cobertura y calidad educativa. Con la estrategia de ampliación de cobertura por medio del Programa Nacional de Autogestión Educativa (Pronade) del Ministerio de Educación (Mineduc) se logró que alcanzáramos casi la primaria completa, pasando en el año 1995 de 72%, a 95% en el año 2008.

Paralelamente, el Mineduc diseñó un nuevo currículo nacional base para la primaria y luego se inició su implementación. Se crearon estándares por grado y materia. Aunque se hablaba de la deficiencia de la calidad educativa, no existía un sistema que la evaluara. Hubo intentos serios en décadas anteriores de hacer evaluaciones, pero no eran tolerados por varias instituciones y muchos docentes las rechazaban. Fue hasta el año 2004 que se realizan de forma sistémica. Sus resultados han evidenciado el desafío de la calidad educativa. El objeto de estas pruebas era conocer el aprendizaje, dar información a los padres de familia, devolver el resultado a las aulas y establecer planes de mejora año con año con el fin de ir progresando. Sin embargo, poco se ha realizado al respecto. La prueba de graduandos se hace anualmente y de forma censal. Las evaluaciones en primaria y básicos que se hacen en principio cada dos años con una muestra representativa. Por ejemplo, en el año 2013 las pruebas para 3er. año de primaria presentaron un logro en matemáticas de 45% y de lectura de 47%, para 6to. grado fue 46% en matemáticas y 36% en lectura.

Desde el año 2004 se comenzaron a hacer evaluaciones a los maestros que deseaban trabajar en el Mineduc como un requisito. Inicialmente se evaluaba en Matemáticas, Comunicación y lenguaje y luego se introdujo Estrategias de enseñanza. Según la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa (Digeduca), del año 2009 hasta el año 2014 se evaluaron a más de 90 mil docentes. La tendencia mostraba que el rango de resultados se encontraba entre 34% y 50% de respuestas correctas en el área de matemáticas, y en lectura entre el 44% y 51%. En general, los resultados indican que los docentes con estudios universitarios tenían un mayor porcentaje de respuestas acertadas que los docentes graduados de las normales.

Los distintos gobiernos de los últimos años han realizado una serie de iniciativas para mejorar la formación del maestro, pero por alguna razón no se ha logrado dejar una en firme. Se trataron de transformar normales en normales superiores, luego se modificó el currículo y se aumentó el número de años a las normales, pero después de dos años este se derogó. En el gobierno antepasado se decidió pasar la formación del docente a la universidad y recientemente la Corte de Constitucionalidad apoyó a una normal para seguir formando maestros bilingües.

El reto de la calidad pasa por una serie de intervenciones e incentivos para tener mejores resultados. Para ello se necesitan recursos. El financiamiento a este ministerio ha mejorado sustancialmente, más del doble, de Q5,415 millones en 2007 a Q13,862 millones en 2017, en su mayoría en aumentos salariales debido a los pactos colectivos que iniciaron en el año 2008, sin mejoras en la calidad educativa. Es el momento de hacer un alto en el camino y de forma seria, formal y profesional, y analizar la situación, hacer propuestas e implementarlas con el fin de mejorar la calidad educativa y lograr que el sistema esté al servicio de los estudiantes y de su aprendizaje. ¿Cómo lograr una carrera para los docentes? ¿Qué opina de los pactos colectivos? ¿Cómo mejorar la calidad educativa?

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