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Auditoria social en educacion (parte 1)

   
Por Verónica Spross
 
Al desaparecer Pronade ninguna organización de padres de familia participa en la selección de docentes.
 

El seguimiento y revisión de los programas de inversión pública es de gran importancia para velar por el cumplimiento de metas, objetivos y efectividad de las políticas implementadas. Nuevamente fue presentado el documento que resume los resultados de la Auditoría Social de los Programas y Servicios del Ministerio de Educación, efectuada en el marco de la Gran Campaña Nacional por la Educación, conformada por 84 instituciones nacionales. Por el gran interés que genera este tema presentaré 2 artículos relativos a este. 

Se decidió auditar en 2009 algunas acciones que inciden en la calidad educativa y aún continúan siendo un desafío para lograr una educación de calidad, tales como gratuidad de la educación; inversión por niño(a); participación comunitaria incluida en los programas de apoyo; educación bilingüe intercultural con relación a la cobertura, capacitación docente, supervisión; mobiliario, equipo. Respecto de la auditoría del año anterior,  se acordó ampliar la muestra de 500 a mil escuelas oficiales de primaria de las áreas urbana y rural a nivel nacional; aumentar la observación directa de 20% del año anterior a 50% y auditar la supervisión del trabajo de campo.

Entre los hallazgos están los siguientes: se determinó que existe una generalizada aceptación de la política de gratuidad de la educación, empero uno de los principales señalamientos es su inadecuada y no ordenada aplicabilidad. Si bien hubo un  aumento de la matrícula en los diferentes niveles educativos,  no se contó con los recursos humanos, financieros, de espacio y de materiales para atender la demanda en forma efectiva. Dado que muchas escuelas no cuentan con los recursos necesarios para el mantenimiento y funcionamiento de las mismas, los resultados muestran que algunas escuelas tienen atrasos significativos (de hasta 4 meses) en el pago de luz y agua, también están imposibilitadas de hacer reparaciones mínimas o bien las hacen con aportes del personal docente. De ello se deduce que cuando se implementó la política de gratuidad, hizo falta una visión financiera de mediano y largo plazo, y la iniciativa para aplicar dicha política en forma gradual, tomando en cuenta lecciones aprendidas de otros países.

Hubo más retraso en la entrega de los recursos para alimentos a las escuelas (sólo lo recibió  el 77%) con relación al año anterior (91%),  lo cual es un desafío que debe ser atendido ya que para rendir mejor los estudiantes requieren los nutrientes mínimos. Se constató también que de las escuelas que sí recibieron los alimentos, el  53% la hizo en febrero, un 18% en marzo y sólo el 12% en enero; la mayoría de las escuelas sólo recibió 1 ó 2 envíos de los 3 previstos.

Se observó una mejora sensible en lo que respecta al acceso  a los textos. El 80% de los niños reportó haber recibido texto en comparación al 60% que lo obtuvo en 2008. Si bien este aumento es una mejora positiva, aún hay un 20% de niños no reciben los textos. En las escuelas casi no se reportó disponibilidad de textos en idiomas mayas. En cuanto a útiles escolares, se constató que el 97% de las escuelas contaba con estos.

Se pudo establecer que el 89% de las escuelas cuenta con Junta Escolar, lo que señala un pequeño avance con relación al 2008 (84%). Sin embargo, la participación comunitaria sigue siendo un desafío, ya que la mayoría de padres de familia sólo participa en la elaboración y distribución de alimentos y no en otros programas de apoyo, ni en el proceso de enseñanza aprendizaje. Al desaparecer Pronade ninguna organización de padres participa en la selección de docentes. Respecto a la capacitación y actualización de docentes en servicio, hay indicios de que  un 30% de ellos aún no está capacitado en el Currículo Nacional Base ni en las áreas fundamentales de Matemática e Idioma Español. Estos hallazgos deben servir para mejorar los programas y hacer cambios para lograr mayor eficiencia.
 
 

¿Reactivación económica?

Por José Raúl González Merlo

Ahora que el Gobierno está convocando a otro "diálogo", se han formado diferentes "mesas de discusión". Una de ellas tiene que ver con la tan ansiada reactivación económica. Habrá muchas cosas que el sector privado le pedirá al Gobierno. Otras serán ofrecidas por los funcionarios públicos. Pero, en materia de crear un ambiente de prosperidad, solamente necesitamos del Gobierno seguridad física, certeza jurídica y justicia. Lo demás es poco relevante y hasta podría ser inconveniente.

No hay cosa que pueda contribuir más a la prosperidad de los guatemaltecos más pobres que el Gobierno entienda el rol del capital en el crecimiento económico. Una mayor inversión de capital aumenta la productividad de la gente, y con ello, su ingreso. El Gobierno no crea capital. El Gobierno solamente puede aspirar a crear un ambiente que promueva o ahuyente el capital. El capital necesariamente proviene del esfuerzo y trabajo de los ciudadanos y de los empresarios.

Un ambiente de incertidumbre jurídica es veneno para la formación de capital. De la misma manera, un ambiente de violencia física aleja cualquier intención de invertir. Esto es tanto más crítico de entender cuanto más pobre sea la nación. Por lo tanto, si el Gobierno estuviese verdaderamente interesado en mejorar las condiciones económicas, debería crear un ambiente de certidumbre jurídica y física. Las constantes amenazas, por ejemplo, de aumentar los impuestos solamente contribuyen a crear un medio ambiente de incertidumbre legal. La violencia y criminalidad nos hacen cada vez menos atractivos a la inversión. Hay mucho que el Gobierno puede hacer para crear un medio ambiente favorable para la prosperidad. La pregunta es ¿por qué no lo hace entonces?

Por incapacidad, por incompetencia y por la búsqueda de otros intereses políticos. El camino elegido es, generalmente, el de la redistribución. No solo es una estrategia más fácil, sino que políticamente más sexy. La redistribución rinde dividendos a corto plazo. ¿A quién no le gusta que lo reciban con aplausos porque va a llegar a regalar algo? Sin embargo, es el camino equivocado. La salud y educación no tienen nada de malo, pero deben ser estrategias de desarrollo complementarias a una estrategia de certeza física y jurídica.

La llamada “reactivación económica” no vendrá hasta que entendamos el rol del capital en nuestra ansiada prosperidad. Y cuando lo entendamos tampoco vendrá de la noche a la mañana. No hay atajos en el desarrollo. Consistencia y congruencia son las claves del éxito. Mientras el Gobierno no lo entienda, cualquier diálogo o mesa de discusión será una inútil pérdida de tiempo. O quizás una ganancia de tiempo para reagruparse y encontrar otra manera de simplemente aumentar los impuestos.

 

Chile: Cambio para mejor

Por Hugo Maul

Es de esperar que Chávez se empeñe
en hacerle difícil la vida.

La victoria de Sebastián Piñera es una gran oportunidad y desafío para las ideas de la libertad en América Latina. Como bien dice el Reporte de Libertad Económica para América Latina 2009-2010, (http://www.relial.org/Archivos/libEcAmLat2009-2010.pdf) “el camino hacia la libertad económica en América Latina no sólo ha estado marcado por la valentía y el trabajo sensato de muchos sino también por logros sobresalientes y fracasos catastróficos”. El gobierno de Piñera tiene mucho que aprender de estas lecciones; desde rodearse de gente sensata y valiente que refleje la diversidad chilena hasta reconocer los errores que han cometido gobiernos amigables con el libre mercado. Sobre todo, reconocer que debe gobernar para todos los chilenos y no sólo para una elite particular.

Aunque Chile ha escapado al avance del radicalismo de izquierda, es de esperar que Chávez y sus aliados se empeñen en hacer difícil la vida del nuevo Gobierno. En ese sentido, es vital que el nuevo Gobierno reconozca que el radicalismo de izquierda se  nutre de los sentimientos de quienes no han sido adecuadamente tomados en cuenta en decisiones colectivas, de quienes siguen sumidos en la pobreza o quienes experimentan altos niveles de inseguridad y/o corrupción.

El avance del narcotráfico, la creciente ola de inseguridad y de violencia, el colapso de los sistemas de justicia y la pobreza han sido el caldo de cultivo ideal para estas ideas. Aunque este no es el caso de Chile del día de hoy. Muy por el contrario, Chile es un ejemplo para el continente de todo lo contrario, es importante que el nuevo gobierno reconozca que la mejor manera “vacunarse” contra las ideas del Socialismo del siglo XXI es continuar con los avances en materia de desarrollo económico, social e institucional. 

Es importante que el nuevo Gobierno reconozca que su compromiso con la libertad debe consistir con asegurar una “cancha” pareja para todos y garantizar la igualdad de oportunidades. Adoptar políticas más amigables con el libre mercado no implica adoptar políticas que otorguen favores y privilegios a determinado grupo de la sociedad.

Parafraseando al referido índice, reconocer la importancia de garantizar la igualdad de oportunidades, el correcto funcionamiento de las instituciones y la plena vigencia de un Estado de Derecho. El gobierno de Piñera tiene una gran oportunidad: cambiar para Chile para mejor.

 

Agenda legislativa y credibilidad

Por Verónica Spross

Es necesario retomar el trabajo con visión de largo plazo, anticipándose a los temas y comenzar a discutirlos con antelación.

La aprobación de leyes de interés nacional es un tema pendiente en el Congreso de la República.  La distracción de tiempo en temas coyunturales o de menor importancia ha sido frecuente en los últimos meses. Deberá retomarse una agenda legislativa que apuntale el proceso de desarrollo integral del país.

Como se mencionó recientemente por el grupo de panelistas en Libre Encuentro, la justicia sigue siendo la cenicienta del Estado, tanto desde el lado del Ministerio Público, como del Organismo Judicial. El 27 de mayo vence el período del Fiscal General actual. Es inminente comenzar la convocatoria a candidatos y efectuar el proceso de selección de candidatos para ocupar dicho puesto. Este proceso es importante porque debe garantizar que esta plaza sea ocupada por alguien que vaya a fortalecer la justicia.

Uno de los temas más preocupantes es la conformación de la comisión de postulación. La interrogante fundamental es: ¿Cómo evitar los conflictos de interés? La sociedad civil tiene la responsabilidad de fiscalizar el proceso. Deberá exigir que se escoja a un abogado de renombre, sin tachas, que represente bien a la sociedad guatemalteca y que no esté supeditado al Ejecutivo. Se espera que de seis buenos candidatos a fiscales el Presidente seleccione a la persona idónea.

El Congreso tiene que hacer caminar la agenda de país, en lo que le corresponde.  Debe dejar a un lado los temas de interés particular. Entre los proyectos pendientes de discusión pueden mencionarse la Ley de Enriquecimiento Ilícito y la Ley de Alianzas Público Privadas. También debería entrar al análisis de la Ley de Servicio Civil, para que sea ésta un instrumento que permita un trabajo más efectivo de las distintas entidades y dependencias del Estado, buscando crear una carrera atractiva para los funcionarios públicos. Para lograrlo debe evitarse a toda costa el tráfico de influencias y que los miembros del Congreso pretendan colocar a sus allegados en puestos públicos o incidir en los nombramientos. Los cambios de personal cada vez que llega un nuevo gobierno o un nuevo Ministro impiden avanzar más rápidamente en las reformas sectoriales. Asimismo, no debe descuidarse el tema de la transparencia; deben verse resultados contundentes.

Otro tema que deberá abordarse prontamente es el del padrón electoral. No está claro en la ley cuáles funciones corresponden al Tribunal Supremo Electoral (TSE), y cuáles al Renap. Hay un problema normativo. Se percibe una preocupación en torno al documento de identidad y el padrón electoral. Es necesario revisar el marco legal y su aplicación para no caer en ninguna ilegalidad, ni en peligro de un problema electoral.

La Junta Directiva del Congreso deberá asumir un rol de liderazgo, para evitar que se responda únicamente ante condiciones de crisis. Por ejemplo, la pérdida de los Q82 millones fue lo que hizo que se aprobara la Ley de Acceso a la Información.  La muerte de Rosenberg hizo que se aprobara la Ley de Comisiones de Postulación. En vez de esperar a que se den situaciones apremiantes deberá enfocarse el trabajo en las prioridades para el país. Es necesario retomar el trabajo con visión de largo plazo, anticipándose los temas y comenzar a discutirlos con antelación.

Ni vencedores ni vencidos

Por José Raúl González Merlo

Hay que resistir la enorme tentación de concluir que el informe de la Cicig sobre el caso Rosenberg deja a unos como vencedores y a otros como vencidos. En la corte de la opinión pública, el caso podrá haber sido resuelto.

Ahora debe ser resuelto en donde corresponde: en los tribunales de justicia. Todavía falta un largo camino que recorrer. Peor aún, falta esclarecer el caso Musa…

¿Vencedores? El Dr. Castresana ha exonerado del crimen al presidente Colom, a su esposa y al resto de personas que habían sido acusadas por el propio Rosenberg de su asesinato. Es una justa reivindicación al honor de todos ellos de cara a la “infamia”, como ha sido calificado por el propio presidente. Podremos estar de acuerdo o no con sus políticas públicas, pero Castresana no encontró evidencia que los implique en este crimen. Tuvo también razón el presidente en señalar que una de las lecciones de la crisis era que “no se debe levantar falso testimonio”. Se le calificó de asesino sin otra prueba más que las afirmaciones que se hicieron en el famoso video. Afirmaciones que no tuvieron fundamento.

Sin embargo, el informe de Castresana difícilmente puede ser calificado como una victoria para el Gobierno. La exoneración personal de la culpa oficial fue importantísima; pero un año con más de seis mil 400 asesinatos empaña cualquier “buena noticia” que la Cicig traiga. Igualmente grave es que Castresana denuncie que el ministro de Gobernación, del mismo presidente Colom, haya intentado desviar deliberadamente la investigación para culpar a la oposición política. El Gobierno no se debió haber prestado para haber levantado ese falso testimonio.

¿Vencidos? Los “manifestantes de blanco” pudieran ser calificados como los “grandes perdedores”. Quienes así lo crean siguen sin entender su naturaleza y motivación. Esos espontáneos movimientos, sin precedente en nuestra historia, salieron a las calles a exigir verdad, seguridad y justicia al Gobierno. Castresana también los exonera de la trillada tesis oficial de que el asesinato de Rosenberg buscaba un derrocamiento del Gobierno. No obstante lo anterior, el Gobierno los difamó llamándolos “desestabilizadores” y “golpistas”. La propaganda oficial no debió haber levantado esos falsos testimonios.

Ni vencedores ni vencidos. Solamente la realidad de uno de tantos crímenes y la denuncia de la negligencia con la que este gobierno ha manejado los temas de seguridad pública. Esa verdad no debe abortar la participación de los “ciudadanos de blanco” en continuar exigiendo verdad, seguridad y justicia. La exoneración de culpa personal no debe provocar la persecución política que el presidente Colom prepara. Y no se nos olvide que ahora toca terminar la investigación del caso Musa…

Tentaciones argentinas

Por Hugo Maul

Mantener sus manos lejos de un botín cercano a Q40 millardos.

Cuando escribí acerca de esto hace exactamente un año parecía una exageración. Pueda que siga siéndolo, sin embargo, los acontecimientos recientes en Argentina parecen indicar lo contrario. Hace un año esta columna se tituló “La Tentación de las Reservas”. En ella se argumentaba acerca de los riesgos que se derivaban de la coyuntura económica en torno a la manipulación política de las reservas monetarias internacionales en poder del Banco de Guatemala. Se decía que, sin importar cuánto uno confiara en las decisiones que toman los miembros de la Junta Monetaria o creyera ciegamente en la autonomía e independencia del banco central, no se podía ser tan ingenuo para creer que las reservas estaban “blindadas” de algún tipo de manipulación por los políticos de turno. Si bien el asunto argentino no se ha terminado de “cocinar”, el intento de remover al presidente del Banco Central argentino es una muy mala señal acerca de la autonomía e independencia real de nuestros bancos centrales.

Hasta hace un tiempo se creía que incidentes como el argentino no volverían a ocurrir. Sin embargo, cualquier cosa puede suceder cuando los criterios técnicos se oponen a los intereses políticos. Aunque en nuestro caso nadie pone en duda las buenas intenciones de los miembros de la Junta Monetaria y de las actuales autoridades del Banco de Guatemala, no puede uno dar por sentado que los políticos van a mantener sus “manos” lejos de un “botín” cercano a los Q40 millardos.

Que no hayan metido sus “manos” en el pasado reciente no quiere decir que no vayan a hacerlo en el futuro.

A lo mejor nada va a ocurrir en Guatemala; a lo mejor los políticos van a respetar la institucionalidad existente. No obstante, debemos estar muy alertas y reconocer los riesgos existentes. Sobre todo lo que podría suceder en caso de que el Gobierno quiera seguir gastando y no logre la aprobación de la reforma tributaria o el acceso a más deuda pública. 

Además de que en este año el Gobierno de turno tendrá la oportunidad de llevar a la presidencia del Banco Central a alguien más afín a sus intereses. Al final de cuentas, por más que se hable de independencia y autonomía de los bancos centrales, donde no existe un verdadero Estado de derecho no hay garantía alguna de que no se abuse del poder. Lo que sucede hoy en Argentina es prueba de ello.

¡Felicidades! ¡Chile trasciende!

Por Mario Cuevas

Del cambio esperamos todavía más.

Ha triunfado el "cambio" en Chile, país que después de varias décadas de gobiernos de izquierda finalmente ha decidido marcar una nueva pauta para el resto de América.

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, lleva ahora sobre sus hombros la enorme responsabilidad de cumplir con las aspiraciones del pueblo chileno y, además, mostrar un nuevo camino para los pueblos de América sedientos de libertad y progreso.

Ahora bien, no se trata de cambiar por cambiar.  El cambio ofrecido por Piñera tiene una dirección concreta..., es un "cambio" con contenido, con visión, con retos por enfrentary resolver.  El punto de partida ofrecido ahora por la derecha chilena es la igualdad de oportunidades como camino para la disminución de una abrumadora inequidad social.  Ese logro pasa por devolver la confianza en las instituciones democráticas de Chile, fortalecer los derechos individuales frente al Estado, vigorizar los gobiernos regionales y locales, apoyar el emprendimiento de la clase media productiva para enfrentar un mundo globalizado y, finalmente, integrar el cuidado del medio ambiente en la política pública.

Los retos planteados por el programa de gobierno de la derecha chilena no son nada triviales.  Además, los mencionados retos desbordan fronteras--en gran medida, quitando y poniendo acentos nacionales, esos son también los retos de nuestra América contemporánea.  Esperamos entonces por el bien del continente entero que Chile sepa liderar el futuro con el mismo dinamismo, honestidad y efectividad con que pudo en el pasado sentar las bases de un modelo social, económico y político excepcionalmente exitoso.

Debe señalarse que el triunfo de la derecha chilena en las elecciones presidenciales de ninguna manera obedece al fracaso de un liderazgo izquierdista gastado o maltrecho.  Por el contrario, la popularidad de Michelle Bachelet dentro y fuera de Chile es innegable, entre simpatizantes de izquierda y derecha.  El "cambio" que piden los chilenos no ha sido entonces producto de amargura y desesperanza.  Todo lo contrario, es un "cambio" que pide más, que exige más, que aspira a más de lo que la izquierda ha podido lograr.  Más que simplemente apoyo "solidario" del Estado y el ejercicio de una cultura democrática.

Chile exige ahora el liderazgo para transformarse en un país del Primer Mundo, para dejar atrás el legado de la Guerra Fría, la dictadura conservadora y el oscurantismo socialista.  La derecha chilena tiene ahora la gran oportunidad y la cara obligación de guíar a la Nación por la senda esquiva de la trascendencia total.

Como no se trata de hacer leña del árbol caído, resulta especialmente importante destacar la elevada popularidad del gobierno izquierdista saliente.  Además, cabe reconocer a la izquierda chilena que ha gobernado por dos décadas, con madurez y competencia completamente atípicas para nuestra región.  Las patéticas izquierdas tropicales lograrían mucho si se tomaran la molestia de estudiar y entender cómo funciona la izquierda chilena, tan pero tan distante de la cleptocracia retrosocialista bolivariana, el populismo campestre y el discursito de barricada que aún en el siglo XXI nubla a tantos la mente.

El gobierno derechista de Piñera hereda un Chile sano y estable, con instituciones razonablemente funcionales--caro regalo que le deja el gobierno de Bachelet a la derecha, comprado tras décadas de emprendimiento, sudor y sangre propios del valiente pueblo chileno.  Piñera tiene ahora la pesada responsabilidad de demostrar que puede hacer mejor trabajo y catapultar al país directamente al concierto de las naciones desarrolladas.

¡América felicita a Chile!  ¡Por el bien de nuestros pueblos, del cambio esperamos todavía MÁS!

Inicio del ciclo escolar

Por Verónica Spross

El aprendizaje se fortalecerá en buena medida con un clima escolar apropiado y con maestros comprometidos con su labor.

El inicio de un nuevo ciclo escolar presenta inmensos desafíos para la gestión del sistema educativo. La coordinación de los recursos humanos, físicos y financieros que se requieren para que el servicio educativo llegue de la forma más eficientemente posible a los estudiantes de todo el país requiere de un esfuerzo enorme de gestión.

Uno de los problemas que adolece nuestro sistema es la centralización existente, que desde hace más de dos décadas se diagnosticó, pero no se ha dado un verdadero proceso de descentralización hasta la fecha. Se han desconcentrado algunas funciones hacia las direcciones departamentales y se han descentralizado algunos aspectos, como los servicios de apoyo, que son encomendados a la Junta Escolar, haciendo el Ministerio de Educación un depósito en la cuenta de cada escuela para que puedan comprar útiles escolares e insumos para preparar la alimentación escolar. El problema del centralismo se da cuando hay atrasos en la transferencia de los recursos a cada establecimiento educativo. Los fondos que se asignan para estos rubros no están disponibles sino hasta dos o tres meses después del inicio del ciclo escolar.

Algunos desafíos actuales son la apertura de establecimientos en el ciclo básico de la secundaria que se ha reportado, cuando hay insuficiencia de docentes calificados para atender todas las clases que contiene el nuevo currículo, que está en vías de ser implementado. Que éste llegue a las aulas de la secundaria es un reto verdaderamente grande.

La transferencia de recursos a los directores de las escuelas para cubrir los gastos generados por la política de la gratuidad también es prioridad. Lograr la retención y el aprendizaje de todos los  niños y jóvenes que se han inscrito para el presente ciclo escolar es el elemento central que a todos debería preocupar. Ello implica que se continúe fortaleciendo cada proyecto educativo en las escuelas e institutos, facultando la participación de la comunidad en el mismo y especialmente de los padres de familia, para que continúen contribuyendo a mejorar su establecimiento y apoyando a los docentes para desarrollar su labor con éxito.

La evaluación de los programas existentes con metodologías rigurosas es importante, para mantener aquellos positivos y cambiar los que no logren el impacto esperado. En esa línea, será necesaria la revisión de la focalización en el programa de las transferencias condicionadas a las familias, con el fin de verificar que quienes la reciban estén efectivamente considerados como población en extrema pobreza. De lo contrario, se estarían asignando recursos escasos a un programa que tiene costos de oportunidad importantes. 

Lograr que las políticas sean de Estado y no de gobierno es importante. Definir cuáles son aquellos programas que no deben ser cambiados al cambiar el Gobierno, sino fortalecidos y mejorados deberá ser un tema obligado en la agenda del país en el 2010. De especial interés es fortalecer la carrera docente retomando los cambios en el sistema de formación inicial, actualización y profesionalización docente. El aprendizaje se fortalecerá en buena medida con un clima escolar apropiado y con maestros comprometidos, motivados y capacitados para su labor.
 

El policía malo y el pésimo

Por José Raúl González Merlo

La estrategia para aumentar los impuestos parece haberse dividido en dos frentes. Por una parte, el Ejecutivo y el Congreso negocian los términos de la extorsión fiscal. Por otra, la dirigencia sindical magisterial efectúa medidas violentas y toma como rehenes a los estudiantes del sector público. ¿Quién puede creer que semejante comportamiento le puede traer expectativas de un mejor amanecer a la nación como lo dice la propaganda oficial?

Hay una técnica muy conocida para obtener la cooperación de una persona cautiva. Uno de sus captores asume el rol del “policía malo” mientras que el otro el del “policía bueno”. Frente a la perspectiva de tener que sufrir los abusos del primero, generalmente la persona termina colaborando con el segundo. Así es como nos tiene el Gobierno; nada más que, en nuestro caso, la perspectiva es de lidiar con el policía malo o con el policía pésimo.

El dirigente sindical magisterial Joviel Acevedo se ha dedicado a aquello, para lo cual es un reconocido experto. Tomar como rehenes a los estudiantes del sector público para obtener un mayor botín político del presupuesto de gastos de la nación. La absurda exigencia de obtener 12 mil millones de quetzales para el Ministerio de Educación es acompañada con la amenaza de no iniciar clases y paralizar las carreteras del país. Además, que se aumenten los impuestos.

La complicidad del Gobierno es vergonzosa. La propaganda oficial alienta y felicita las acciones violentas de la Asamblea Nacional del Magisterio (ANM) y de otros alcaldes del país. Además, admite que se violen los derechos ciudadanos permitiendo el bloqueo de calles y carreteras. Mientras todo esto ocurre, el Ejecutivo en contubernio con sus diputados leales se encarga del proceso de extorsión —mal llamado diálogo—. “¿Cuánto se van a dar las empresas telefónicas?” “Mejor ofrezcan algo bueno, no vaya a ser…” “Está bien pues… hay les vamos a dar una su rebaja en el aumento de impuestos”. “Colaboren… porque si no, no habrá seguridad ni educación, ni forma de calmar a Joviel”. Es el mismo diálogo que muchos otros ciudadanos tienen; nada más que, en este caso, las llamadas no se originan desde las cárceles, sino desde el Palacio Nacional y el Congreso.

La propaganda oficial nos alienta a pensar que “lo estamos logrando” y que “está amaneciendo una nueva Guatemala”. Desgraciadamente, ese nuevo amanecer se está dando en medio de una obsesiva extorsión para expropiar más recursos de los ciudadanos. Recursos que, por ejemplo, serían entregados a personajes como Joviel Acevedo. No hay nada de optimista en semejante panorama. Como ciudadanos, no debemos caer en el engañoso juego oficial. Debemos luchar para impedir que el Gobierno suba los impuestos

Productividad y credibilidad

Por: Hugo Maúl

Gobierno puede coadyuvar a promover la productividad.

"De la solidaridad a la productividad" insiste la propaganda oficial; “construir un país más productivo” es la meta para 2010, insiste el Presidente. Por lo que parece, la palabra productividad será el nuevo cliché del discurso oficial. Si promover la productividad fuera algo tan simple como añadir palabras al discurso, desde hace mucho tiempo seríamos una potencia económica. Este gobierno no es el primero ni el último que reconoce la importancia de la productividad. No obstante, así como el Gobierno puede coadyuvar a promover la productividad, también puede obstruirla e, incluso, destruirla. El efecto positivo se da cuando la política pública ayuda a garantizar la estabilidad macroeconómica, la acumulación de capital físico y humano, la competencia en todos los sectores de la economía, el desarrollo de infraestructura básica y garantizar los derechos de propiedad. Por el contrario, cuando se malgastan fondos públicos en proyectos sin valor económico, en burocracias exageradas o en proyectos con fines electorales el efecto es el contrario. Lo mismo que sucede cuando se establecen impuestos y regulaciones que distorsionan las decisiones económicas.

Es muy importante tomar en cuenta que todo esfuerzo por promover la productividad implica un cambio en la estructura de incentivos existentes. Se esperaría, cambios para bien de carácter permanente. Sin embargo, la larga historia de esfuerzos fallidos y de desmantelamiento de reformas económicas hace que los empresarios respondan con cautela ante los anuncios del Gobierno. Sin una expectativa clara acerca de la evolución probable de los incentivos, es comprensible que los empresarios respondan lenta y tímidamente ante los anuncios de Gobierno. He allí la importancia de la credibilidad, claridad y decisión en la  política pública; de un marco institucional estable y creíble de políticas que promuevan la productividad. Si no se tiene una idea clara de la seriedad con que actúa el gobierno, de nada sirve que la propaganda oficial repita hasta el cansancio el compromiso del Gobierno con este tema. Al final de cuentas, si tan serio era dicho compromiso, tal y como se sugirió durante la campaña electoral pasada, es muy difícil de entender por qué poco o nada se hizo en dicho tema durante los primeros dos años de gobierno.

 

El legado de los Reyes

Por Verónica Spross

Una dosis de emprendimiento y creatividad para la juventud constituye un buen presente, para que sueñe en cambiar su futuro.

El legado de los Reyes Magos se manifiesta por medio de los regalos que traían al Niño que nació en un pesebre en Belén. Aún está vigente la tradición de recibir regalos como recuerdo de la visita de los reyes del Oriente. La realidad que vivimos nos hace pensar que este año su mejor legado consistiría en austeridad, transparencia, fortalecimiento institucional y mayor productividad.

La austeridad es necesaria para que los recursos fiscales sean utilizados de la mejor forma posible, en aquellos programas y proyectos que resulten de mayor beneficio para la población, con previo análisis y evaluación de impacto. Ante la necesidad de recortar el gasto público debido a la existencia de un déficit fiscal, es importante que se cumplan los planes presupuestarios, en los rubros como alimentos, telefonía y viáticos, entre otros. Los techos de gasto presupuestados deberán ser respetados y, si posible, reducidos. El  regalo solicitado a los Reyes es el mejoramiento en la calidad del gasto público.

En cuanto a la transparencia, deberá continuarse con los proyectos que tienen como propósito la rendición de cuentas de los programas gubernamentales. La utilización de Guatecompras (evitando las compras restringidas) y del Sistema Integrado de Administración Financiera (SIAF), los procesos de licitación abiertos y competitivos, así como el fortalecimiento del libre acceso a la información en la ejecución de los programas sociales,  podrán contribuir a un mayor nivel de transparencia. Se necesitará energía y autoridad para que las entidades cumplan con los procedimientos que generen mayor transparencia. Es importante el rol  activo de las organizaciones que luchan contra la corrupción, poniendo especial atención a la ejecución de obras de infraestructura a través de  ONG, que ha venido creciendo desmesuradamente en los últimos años.

Para mejorar la productividad se requiere aumentar la diversificación de productos, hacer más eficientes los ciclos productivos, promover avances tecnológicos, innovaciones y nuevas formas de organización empresarial, entre otras acciones. Se requieren consensos entre los actores del sector público y privado, para lograr el objetivo de manera real. Ojalá los Reyes Magos traigan una dosis de sabiduría para ello.

A quienes se dedican a la actividad empresarial les deseamos que los Reyes Magos les otorguen energía, liderazgo, creatividad y motivación para continuar innovando, invirtiendo y trabajando para satisfacer a los consumidores a pesar de las dificultades y crisis. No cabe duda que los guatemaltecos están siendo creativos para generar oportunidades de servicio a los demás, a pesar de los entornos no siempre favorables. Una dosis de emprendimiento y creatividad para la juventud también constituye un buen presente, para que sueñe en cambiar su futuro y el de su país trabajando activamente para lograrlo.

Finalmente, el fortalecimiento institucional en los sectores de justicia y las respectivas cortes, así como en el sistema de seguridad, serían los mejores regalos.  La modificación de algunas normas claves como la Ley de Servicio Civil, entre otras acciones urgentes también debe incluirse en la agenda nacional. Lo importante es tener la dirección clara de la ruta a seguir, como lo indicó en su momento la estrella brillante de Belén.

El mérito económico

Por José Raúl González Merlo

El Gobierno presume que Guatemala fue el país menos afectado durante la reciente crisis financiera internacional y de ser el que tiene mejores perspectivas de crecimiento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) es del mismo criterio. Yo también lo comparto; sin embargo, la pregunta de fondo es ¿de quién es el mérito por semejante logro?

El mérito no puede estar en la gestión gubernamental. Nuestro país se desarrolla lentamente a pesar de, y no gracias a, las gestiones gubernamentales. No obstante lo anterior, el FMI elogia la gestión oficial diciendo que su política económica “incluye políticas monetarias y fiscales moderadamente contra-cíclicas, flexibilidad del tipo de cambio, la reorientación del gasto hacia las necesidades sociales y la infraestructura, y el fortalecimiento de la supervisión y regulación del sector financiero”. Un elogio que choca con la realidad.

Para todos los efectos prácticos, no hubo las tales “medidas contra-cíclicas”. El Gobierno tuvo que disminuir su gasto originalmente presupuestado luego de la caída de ingresos. La flexibilidad del tipo de cambio es una política que lleva años de ser aplicada por el Banco de Guatemala. La reorientación del gasto nada tuvo que ver con el mejor desempeño económico, mucho menos la llamada regulación bancaria. En pocas palabras, nada que ver.

La economía guatemalteca tuvo un mejor desempeño que el resto de centroamericanas porque los guatemaltecos fuimos capaces de lidiar con la crisis de una manera más efectiva y creativa que el resto de nuestros vecinos, a pesar de los errores y agravios del Gobierno. Lo pudimos hacer, a pesar del peor medioambiente de criminalidad. A pesar de la incertidumbre de un gobierno más interesado en llenar sus arcas que en crear un ambiente favorable a la inversión y el crecimiento. A pesar de la amenaza constante del aumento de impuestos. A pesar de que el Gobierno nos dejó más endeudados. A pesar de la diatriba antiempresarial de la pareja presidencial. A pesar de los arrebatos solidarios del cierre de fronteras con Honduras. Etcétera, etcétera, etcétera. Y el año nuevo vendrá con sus propios retos, comenzando por un anunciado incremento de 8 por ciento en el salario mínimo.

Hay poco o ningún mérito en la gestión oficial. Esa es la triste realidad. Meterse a arreglar el bajo poder adquisitivo de los salarios aumentándolos por decreto es como pedirle a un carnicero que haga una cirugía del corazón. La operación podrá ser un éxito, pero a costa de la vida del paciente. No se vale saludar con sombrero ajeno. De no ser por la admirable actividad empresarial y por el tesonero trabajo de los guatemaltecos, este país estaría mucho peor. Los gobiernos rara vez han contribuido a crear un ambiente favorable, y este no ha sido la excepción.

 

Dos mil diez, ¿año de la productividad?

Por Hugo Maul

No basta con anunciar que será el año de la productividad.

"Más vale tarde que nunca", reza el conocido refrán. Pareciera que finalmente se reconoce que no todo es combatir la pobreza y regalar el pan. Hace falta también producirlo. Mejorar la productividad implica, entre otras cosas, una mayor diferenciación productiva, ciclos productivos más eficientes, avances tecnológicos, innovaciones, nuevas formas de organización empresarial, responsabilidad social, etcétera. Retos que van más allá de los instrumentos que el Gobierno tiene disponibles. Además que, en países como el nuestro, donde la debilidad institucional, la ausencia de una visión de largo plazo, la falta de consensos y la inseguridad son cosas de todos los días, políticas de este tipo siempre son más complicadas de hacer funcionar que en otros contextos.

Para principiar, sería crucial reconocer la importancia que todos los actores en la escena política y social compartan los mismos valores y actitudes respecto de la productividad. Asimismo, también es muy importante reconocer que las políticas de desarrollo productivo van más allá de los puros acuerdos de tecnócratas. Aunque tales opiniones son importantes, hace falta la construcción de amplios consensos. La Agenda Nacional de Competitividad 2005-2015 sería un buen punto de inicio en ese sentido. Además, claro está, habría que fortalecer la institucionalidad alrededor del Programa Nacional de Competitividad (Pronacom) y promover acciones que permitan una mayor coordinación entre las políticas de gobierno y los esfuerzos privados. 

A pesar de este anunciado cambio de rumbo, parece que las intenciones del Gobierno siguen siendo las mismas de siempre. Aunque se habla de promover la productividad, en la práctica se toman acciones en dirección contraria: se avalan aumentos significativos en los costos laborales de las empresas, se amenaza con una reforma tributaria en gran escala o con despedir jueces y policías. ¿Acaso no saben bien la importancia de estos temas para la productividad? No basta con anunciar que 2010 será el año de la productividad; tampoco con encargar a un grupo de “calificados” tecnócratas el diseño de la política de gobierno; mucho menos con ordenar a los ministerios “respectivos” todo el apoyo necesario. Promover la productividad, tal y como lo demuestran estos dos ejemplos, requiere de un consenso mínimo acerca de su importancia y de la forma de cómo lograrlo.

 

La crisis actual es el fin del capitalismo de Estado

 

Texto de la Entrevista a Hugo Maul, Director del CIEN, publicada en el diario El Nacional de Venezuela el 22 de diciembre de 2009:

http://www.gda.com/consulta_noticias.php?idArticulo=979820

"La crisis actual es el fin del capitalismo de Estado"
(Andrés Rojas Jiménez - 22/12/2009 19:12:51)

Uno de los promotores del liberalismo en América Latina hace una autocrítica: "Mucho del viraje que hoy tenemos hacia la izquierda en América Latina es porque no pusimos ahínco en mejorar los ministerios de educación y salud y en crear una burocracia bien remunerada y tecnificada"


Hugo Maul no tiene ningún complejo en exhibir con orgullo su pensamiento liberal -sin el prefijo neo-, es decir, liberal a secas para defender el libre mercado, una menor intervención del Estado, los derechos individuales y el respeto a la propiedad privada.

Ha venido en varias oportunidades a Venezuela, invitado por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad -Cedice- a exponer sus ideas, pero también para hacer las críticas por los errores en los que han incurrido los liberales de América Latina, desde sus posiciones de gobierno o como empresarios.

"Los movimientos liberales deben reconocer que en este momento es necesario tener una política social basada en la responsabilidad y en el control de los receptores de los beneficios que un gobierno pueda dar", afirma.

-¿No ha habido arrogancia de los movimientos liberales?

-Creo que sí. La principal arrogancia ha sido explicar todo utilizando la cita de Milton Friedman de que "no hay almuerzo gratis". Es cierto que no hay almuerzo gratis, pero tampoco la libertad nos puede resultar gratis en países donde hay tantas carencias sociales y creo que los liberales no podemos ser ajenos al dolor de las otras personas. Debemos reconocer que la motivación de las ideas liberales va más allá del resultado del crecimiento económico; también incluye la responsabilidad individual y la virtuosidad en las acciones de las personas.

-¿Qué quiere decir cuando habla de virtuosidad?

-Me refiero a las virtudes básicas que uno observa todos los días en las personas como el trabajo duro, el ahorro, la honestidad, el cumplimiento de la palabra empeñada. Todo esto se nos ha olvidado porque pensamos que el progreso material es lo importante.

-¿Una derecha con rostro social?

-Más bien diría una derecha con responsabilidad y que reconozca que mucho del viraje hacia la izquierda que hoy tenemos en América Latina es porque sólo nos preocupamos por hacer reformas que hicieran más eficientes los mercados, desataran la productividad y promovieran la competencia, pero no pusimos ahínco en mejorar los ministerios de educación y salud y crear una burocracia bien remunerada y tecnificada para que al maestro se le mire como el modelo a seguir y al policía se le respete.

-¿Esos aspecto sociales son posibles con el liberalismo?

-El liberalismo ofrece una mejor solución que las ideas de izquierda porque dignifica a la persona y la hace responsable de su destino.

-¿El liberalismo le teme al socialismo del siglo XXI?

-El liberalismo a lo que le teme es al poder sin control por parte de políticos corruptos. Hace 20 años tuvimos el experimento de los sandinistas en Nicaragua o el de Alan García durante su primer gobierno. Hoy volvemos a tener las mismas pretensiones; por eso digo que la reforma profunda que requiere América Latina debe ser de tipo jurídico, en términos liberales, para que pasemos de depender del Mesías, el reyezuelo o de los designios de una persona, a regirnos por normas generales y leyes.

-Pero si algo tienen los países de América Latina son leyes...

-Cuando hablo de leyes no hablo de las que aprueba un Congreso o una Asamblea, sino de sociedades en las que se respeten los derechos individuales de las personas. Mientras no logremos eso, podremos ir de un liberalismo que no es sostenible a ideas de izquierda que tampoco son sostenibles.

-¿La llegada del presidente Chávez se debió a errores del liberalismo?

-Pareciera que son errores del liberalismo, pero más bien diría que son errores de nuestros sistemas políticos porque los ciudadanos no pudieron diferenciar entre lo que es una propuesta liberal, que se basa en apertura de mercados, competencia, y responsabilidad, de lo que representa un sistema mercantilista donde predominan gobernantes fuertes, autocráticos, que reparten privilegios, prebendas, no les gusta rendir cuentas, y donde el empresario más exitoso es el que hace más negocios con el Gobierno o el que menos escrúpulo tiene. En ese sentido, es un error del liberalismo no haberse distanciado del mercantilismo, de la economía de privilegios y de las alianzas profanas con gobernantes que no tienen ninguna vocación democrática.

-Se cumplieron 20 años de la caída del Muro de Berlín y del derrumbe del comunismo, ¿no puede resurgir ese modelo ahora que se habla de que la crisis financiera mundial es el fin del capitalismo?

-Esa ha sido la propaganda que la gente de izquierda y en el mundo han tratado de vender, pero cuando se analiza la crisis nos damos de cuenta de que su origen fue la masiva intervención del Gobierno de Estados Unidos en mercados muy sensibles y frágiles, como el financiero y el hipotecario.

-¿Se podría decir que durante el gobierno de George W. Bush predominó el estatismo?

-Completamente. En el caso de Bush, lejos de verse un capitalismo sano, lo que se vio fue un capitalismo con intervenciones masivas de su gobierno, porque propició un crecimiento del gasto público en esfuerzos de guerra que no tenían ningún sentido, como el caso de Irak, y recurrió a expansiones monetarias nunca antes vistas para financiar ese gasto público, y a las intervenciones del Gobierno para alcanzar objetivos sociales, particularmente en el caso de las hipotecas subprime, con el fin de dotar de viviendas a ciudadanos norteamericanos que no tenían capacidad real para obtenerlas.

-¿El gobierno de Barack Obama pareciera que ve la solución a la crisis con más aumento del gasto público?

-Creo que la crisis, más que una falla del capitalismo, lo que muestra en definitiva es cómo el sistema capitalista no puede coexistir con una masiva intervención de los gobiernos que tratan de regular la economía en direcciones que son insostenibles a largo plazo, sobre todo con políticas expansivas monetarias y fiscales, que tienen un fin como en todos los países del mundo porque terminan reflejándose en quiebras bancarias, devaluación e inflación.

-¿Por qué gente de izquierda culpa de eso al sistema capitalista?

-Se culpa al capitalismo porque detrás de todo eso puede encontrarse a importantes inversionistas que, finalmente, fueron quienes terminaron en quiebra, pero hay que entender que esos grandes consorcios quebraron en Estados Unidos porque actuaron debido a un conjunto de incentivos diseñados políticamente.

-¿Entonces no es cierto lo del fin del capitalismo?

-Más que el fin del capitalismo, creo que la actual crisis es el fin del capitalismo de Estado con masivas intervenciones del gobierno. Este modelo prueba que lleva a más recesión y al empobrecimiento. La izquierda ha tratado de utilizar esta crisis para decir que hay una oportunidad para el regreso a ideas que probaron no tener ninguna viabilidad, pero me parece que la solución no puede ser más estatismo. Ese tipo de políticas siempre lleva a crisis parecidas o más graves, como esta. La prudencia en materia fiscal y monetaria, junto con el respeto a principios básicos de libre economía, disciplina y responsabilidad no tienen substituto.

-Pero todo indica que Estados Unidos está saliendo de la crisis gracias a esas medidas de expansión...

-Se está empezando a ver una recuperación, pero no con la velocidad que la mayoría de los analistas esperaba. Un déficit fiscal de 13% del PIB y una multiplicación de la base monetaria, como muestra Estados Unidos son pecados de los cuales no se libraron países como Argentina y Brasil.

-¿Estados Unidos no podría ser la excepción de la regla?

-No creo que Estados Unidos logre librarse. Han tenido la ventaja de que hay mucha incertidumbre y de que el resto del mundo sigue confiando en el dólar. Todo ese dinero que inflaron tendrá que ser reciclado, y cuando eso ocurra vamos a ver cómo se materializan las presiones inflacionarias.

-¿El presidente Obama tenía otra opción distinta a la expansión fiscal y monetaria?

-Creo que no. Hay que reconocer que el presidente Obama recibió un país quebrado, con alta incertidumbre y con el sistema bancario amenazado. No le quedó más que continuar con la política que comenzó Bush. La gran irresponsabilidad la tiene el Partido Republicano, encabezada por George W. Bush. Lamentablemente, Obama tenía que continuar con eso, pero, después de un año de mandato, uno esperaría acciones concretas para reactivar la economía estadounidense desde el lado productivo, y eso está faltando. La tasa de desempleo sigue sin recuperarse. Espero no equivocarme, pero creo que no estemos frente a una recesión prolongada como la de Japón.