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Texto de la Entrevista a Hugo Maul, Director del CIEN, publicada en el diario El Nacional de Venezuela el 22 de diciembre de 2009:
http://www.gda.com/consulta_noticias.php?idArticulo=979820
"La crisis actual es el fin del capitalismo de Estado" (Andrés Rojas Jiménez - 22/12/2009 19:12:51)
Uno de los promotores del liberalismo en América Latina hace una autocrítica: "Mucho del viraje que hoy tenemos hacia la izquierda en América Latina es porque no pusimos ahínco en mejorar los ministerios de educación y salud y en crear una burocracia bien remunerada y tecnificada"
Hugo Maul no tiene ningún complejo en exhibir con orgullo su pensamiento liberal -sin el prefijo neo-, es decir, liberal a secas para defender el libre mercado, una menor intervención del Estado, los derechos individuales y el respeto a la propiedad privada.
Ha venido en varias oportunidades a Venezuela, invitado por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad -Cedice- a exponer sus ideas, pero también para hacer las críticas por los errores en los que han incurrido los liberales de América Latina, desde sus posiciones de gobierno o como empresarios.
"Los movimientos liberales deben reconocer que en este momento es necesario tener una política social basada en la responsabilidad y en el control de los receptores de los beneficios que un gobierno pueda dar", afirma.
-¿No ha habido arrogancia de los movimientos liberales?
-Creo que sí. La principal arrogancia ha sido explicar todo utilizando la cita de Milton Friedman de que "no hay almuerzo gratis". Es cierto que no hay almuerzo gratis, pero tampoco la libertad nos puede resultar gratis en países donde hay tantas carencias sociales y creo que los liberales no podemos ser ajenos al dolor de las otras personas. Debemos reconocer que la motivación de las ideas liberales va más allá del resultado del crecimiento económico; también incluye la responsabilidad individual y la virtuosidad en las acciones de las personas.
-¿Qué quiere decir cuando habla de virtuosidad?
-Me refiero a las virtudes básicas que uno observa todos los días en las personas como el trabajo duro, el ahorro, la honestidad, el cumplimiento de la palabra empeñada. Todo esto se nos ha olvidado porque pensamos que el progreso material es lo importante.
-¿Una derecha con rostro social?
-Más bien diría una derecha con responsabilidad y que reconozca que mucho del viraje hacia la izquierda que hoy tenemos en América Latina es porque sólo nos preocupamos por hacer reformas que hicieran más eficientes los mercados, desataran la productividad y promovieran la competencia, pero no pusimos ahínco en mejorar los ministerios de educación y salud y crear una burocracia bien remunerada y tecnificada para que al maestro se le mire como el modelo a seguir y al policía se le respete.
-¿Esos aspecto sociales son posibles con el liberalismo?
-El liberalismo ofrece una mejor solución que las ideas de izquierda porque dignifica a la persona y la hace responsable de su destino.
-¿El liberalismo le teme al socialismo del siglo XXI?
-El liberalismo a lo que le teme es al poder sin control por parte de políticos corruptos. Hace 20 años tuvimos el experimento de los sandinistas en Nicaragua o el de Alan García durante su primer gobierno. Hoy volvemos a tener las mismas pretensiones; por eso digo que la reforma profunda que requiere América Latina debe ser de tipo jurídico, en términos liberales, para que pasemos de depender del Mesías, el reyezuelo o de los designios de una persona, a regirnos por normas generales y leyes.
-Pero si algo tienen los países de América Latina son leyes...
-Cuando hablo de leyes no hablo de las que aprueba un Congreso o una Asamblea, sino de sociedades en las que se respeten los derechos individuales de las personas. Mientras no logremos eso, podremos ir de un liberalismo que no es sostenible a ideas de izquierda que tampoco son sostenibles.
-¿La llegada del presidente Chávez se debió a errores del liberalismo?
-Pareciera que son errores del liberalismo, pero más bien diría que son errores de nuestros sistemas políticos porque los ciudadanos no pudieron diferenciar entre lo que es una propuesta liberal, que se basa en apertura de mercados, competencia, y responsabilidad, de lo que representa un sistema mercantilista donde predominan gobernantes fuertes, autocráticos, que reparten privilegios, prebendas, no les gusta rendir cuentas, y donde el empresario más exitoso es el que hace más negocios con el Gobierno o el que menos escrúpulo tiene. En ese sentido, es un error del liberalismo no haberse distanciado del mercantilismo, de la economía de privilegios y de las alianzas profanas con gobernantes que no tienen ninguna vocación democrática.
-Se cumplieron 20 años de la caída del Muro de Berlín y del derrumbe del comunismo, ¿no puede resurgir ese modelo ahora que se habla de que la crisis financiera mundial es el fin del capitalismo?
-Esa ha sido la propaganda que la gente de izquierda y en el mundo han tratado de vender, pero cuando se analiza la crisis nos damos de cuenta de que su origen fue la masiva intervención del Gobierno de Estados Unidos en mercados muy sensibles y frágiles, como el financiero y el hipotecario.
-¿Se podría decir que durante el gobierno de George W. Bush predominó el estatismo?
-Completamente. En el caso de Bush, lejos de verse un capitalismo sano, lo que se vio fue un capitalismo con intervenciones masivas de su gobierno, porque propició un crecimiento del gasto público en esfuerzos de guerra que no tenían ningún sentido, como el caso de Irak, y recurrió a expansiones monetarias nunca antes vistas para financiar ese gasto público, y a las intervenciones del Gobierno para alcanzar objetivos sociales, particularmente en el caso de las hipotecas subprime, con el fin de dotar de viviendas a ciudadanos norteamericanos que no tenían capacidad real para obtenerlas.
-¿El gobierno de Barack Obama pareciera que ve la solución a la crisis con más aumento del gasto público?
-Creo que la crisis, más que una falla del capitalismo, lo que muestra en definitiva es cómo el sistema capitalista no puede coexistir con una masiva intervención de los gobiernos que tratan de regular la economía en direcciones que son insostenibles a largo plazo, sobre todo con políticas expansivas monetarias y fiscales, que tienen un fin como en todos los países del mundo porque terminan reflejándose en quiebras bancarias, devaluación e inflación.
-¿Por qué gente de izquierda culpa de eso al sistema capitalista?
-Se culpa al capitalismo porque detrás de todo eso puede encontrarse a importantes inversionistas que, finalmente, fueron quienes terminaron en quiebra, pero hay que entender que esos grandes consorcios quebraron en Estados Unidos porque actuaron debido a un conjunto de incentivos diseñados políticamente.
-¿Entonces no es cierto lo del fin del capitalismo?
-Más que el fin del capitalismo, creo que la actual crisis es el fin del capitalismo de Estado con masivas intervenciones del gobierno. Este modelo prueba que lleva a más recesión y al empobrecimiento. La izquierda ha tratado de utilizar esta crisis para decir que hay una oportunidad para el regreso a ideas que probaron no tener ninguna viabilidad, pero me parece que la solución no puede ser más estatismo. Ese tipo de políticas siempre lleva a crisis parecidas o más graves, como esta. La prudencia en materia fiscal y monetaria, junto con el respeto a principios básicos de libre economía, disciplina y responsabilidad no tienen substituto.
-Pero todo indica que Estados Unidos está saliendo de la crisis gracias a esas medidas de expansión...
-Se está empezando a ver una recuperación, pero no con la velocidad que la mayoría de los analistas esperaba. Un déficit fiscal de 13% del PIB y una multiplicación de la base monetaria, como muestra Estados Unidos son pecados de los cuales no se libraron países como Argentina y Brasil.
-¿Estados Unidos no podría ser la excepción de la regla?
-No creo que Estados Unidos logre librarse. Han tenido la ventaja de que hay mucha incertidumbre y de que el resto del mundo sigue confiando en el dólar. Todo ese dinero que inflaron tendrá que ser reciclado, y cuando eso ocurra vamos a ver cómo se materializan las presiones inflacionarias.
-¿El presidente Obama tenía otra opción distinta a la expansión fiscal y monetaria?
-Creo que no. Hay que reconocer que el presidente Obama recibió un país quebrado, con alta incertidumbre y con el sistema bancario amenazado. No le quedó más que continuar con la política que comenzó Bush. La gran irresponsabilidad la tiene el Partido Republicano, encabezada por George W. Bush. Lamentablemente, Obama tenía que continuar con eso, pero, después de un año de mandato, uno esperaría acciones concretas para reactivar la economía estadounidense desde el lado productivo, y eso está faltando. La tasa de desempleo sigue sin recuperarse. Espero no equivocarme, pero creo que no estemos frente a una recesión prolongada como la de Japón.
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