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Por Vanessa Paz Abdo
La fundación alemana Konrad Adenauer (KAS) y el portal Polilat desde el año 2002 efectúan anualmente el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-Lat) cuyo objetivo es destacar los logros y virtudes del proceso de evolución hacia la democratización de las instituciones y sociedades de 18 países de la región latinoamericana, al igual que exponer sus posibles vicios y falencias. Se espera que el conocimiento de los logros y virtudes coadyuve a que estos sean imitados en distintos países de la región, al igual que pueda aprenderse de la experiencia de otros países para evitar replicar sus errores.
Para ello hace una análisis comparativo de la evolución de las instituciones y de las sociedades de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Guatemala. Asimismo, realiza un análisis del comportamiento de las dirigencias nacionales en la tarea de encauzar a cada país en la senda de la democracia, bajo los principios de libertad, equidad y transparencia. Esto lo hace utilizando como base la medición de 31 indicadores agrupados en cuatro dimensiones del desarrollo democrático:
Dimensión I: Condiciones básicas para la democracia Dimensión II: Respeto de los derechos políticos y las libertades civiles Dimensión III: Calidad institucional y eficiencia política y Dimensión IV: Ejercicio de poder efectivo para gobernar.
Cada dimensión y cada uno de sus componentes son evaluados en una escala de 0 a 10, correspondiendo el máximo puntaje al país de mejor desempeño en cada caso y a los restantes valores proporcionales.
Recientemente fue publicado el Informe correspondiente al año 2009, liderando la lista Chile, Costa Rica y Uruguay. Esta nueva medición ubica a Guatemala nuevamente en el grupo de países con menor desarrollo democrático en América Latina y por tercer año consecutivo con un descenso en la calificación obtenida. Esta vez, Guatemala está ubicada en el penúltimo lugar de la lista, dos escalones más abajo que en el año 2008 y cuatro más abajo respecto al 2007.
Este descenso en la calificación obtenida se debe al déficit que presenta en casi todas las dimensiones del desarrollo democrático, con valores por debajo del promedio en casi todas las sub-dimensiones, destacando su notoria debilidad en el respecto a los derechos políticos y libertades civiles, donde el único país que tuvo una calificación peor que Guatemala fue Venezuela.
Sin embargo, es innegable que Guatemala está en un período de transición democrática donde al menos la dimensión electoral ha adquirido cierta aceptación entre los guatemaltecos como mecanismo para cambiar a los gobernantes, aunque todavía no con un alto porcentaje de participación en los procesos electorales.
A pesar haber retrocedido en la calificación obtenida, en la actualidad se están dando muestras de avances hacia una sociedad democrática que podrían verse reflejados en uno de los aspectos evaluados para la medición del 2010 pues, cabe destacar que cada día aumenta el rol de las organizaciones de la sociedad civil fiscales independientes en los diversos ámbitos de la política pública, con mayor libertad de expresión y emisión del pensamiento.
Sin embargo, hay algunos aspectos clave identificados a través del IDD-Lat que Guatemala debe mejorar si desea acelerar sus avances en el arduo camino de la construcción de una auténtica democracia. Algunos de estos aspectos clave son: contar con una amplia y significativa competencia entre los individuos y grupos organizados; un alto nivel de participación política en la selección de los líderes y las agendas; un amplio margen de libertades civiles y políticas-libertad de expresión, de prensa, de agrupación y organización- que permita asegurar la integridad de la competencia política y la participación. Sólo con el logro del orden y estabilidad política se logrará una consolidación de la democracia en el país y por lo tanto, una mejor base para el crecimiento económico de largo plazo.
Cabe señalar también que mucho de lo que se espera para decir que se vive en una auténtica democracia en Guatemala lo tenemos ya plasmado en la Constitución de la República (libertad de expresión, libertad de locomoción, libertad de asociación y hasta de manifestación) y en leyes específicas. No obstante, hace falta el andamiaje institucional que permita la adecuada aplicación de la Constitución y las leyes de la República.
Si desea conocer con precisión y objetividad los obstáculos para el desarrollo democrático en nuestro país, que presenta este informe al 2009, le invitamos a consultarlo en la página web http://www.idd-lat.org/IDD2009.htm. Entre las novedades que presenta este año se encuentra un capítulo dedicado a analizar el déficit de participación ciudadana y la necesidad de políticas de estado destinadas a construir verdaderas sociedades de ciudadanos.
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