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Magia en Jocotán
Por: Lisardo Bolaños


Hace siete años había problemas de hambruna.  Hoy, la situación es distinta.  El trabajo ha sido duro durante este tiempo, pero ahí están  los resultados y estos son positivos.  Esta comunidad cuenta con dos empresas pujantes y acaban de construir un salón comunal para tener sus reuniones.  No piden que el Gobierno les regale dinero.  Lo que esperan  es apoyo para encontrar nuevos mercados y una carretera que les permita reducir sus costos de transporte.

¿Qué fue lo que pasó?  Eso lo fui a aprender el lunes pasado a Jocotán.

Lo que pasó es que se reunió gente excepcional.  El espíritu de esta comunidad Ch’orti’, representada por personas como don Hipólito y doña Santa, personas agradecidas, trabajadoras y con muchas ganas de hacer bien las cosas para el bien de la comunidad.   Además, cuentan  con la ayuda de María Pacheco, quien mediante Kiej de los Bosques y gente entusiasta como Hugo Cabrera, han logrado canalizar ese empuje gracias al apoyo de diversas entidades de cooperación, como la Agenicia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos, USAID,  el Centro Canadiense de Estudios y Cooperación Internacional, CECI, y empresas guatemaltecas que están comprometidas con el proyecto como Industrias Licoreras de Guatemala. 

Reconocen que la prosperidad va a venir de trabajar de cara al mercado, y no de estirar la mano y recibir donaciones.  Por eso, esta comunidad ha logrado articularse como proveedor de una empresa pujante nacional, lo cual es un modelo empresarial capaz de generar mucha prosperidad para nuestra Guatemala.

Con esto en mente, es difícil no cuestionarse el Programa Mi Familia Progresa, MIFAPRO.  Yo conozco los argumentos a favor; incluso sé de economistas importantes que han defendido modelos parecidos.  Dicen que es una excelente forma de “sobornar” a los padres de familia, para garantizar que las nuevas generaciones tendrán salud y educación.  Como se podrán dar cuenta, muchas veces los economistas les preocupan más los resultados concretos y de corto plazo, y pocas veces se ponen a cuestionar cómo los medios chocan con los valores de una sociedad y los resultados de largo plazo.  Suponiendo que este programa realmente está funcionando, porque no tenemos evaluaciones independientes para constatar que el programa no se trata de transferencias que están condicionadas a votar por la UNE en la próxima elección, lo que me preocupa es cuáles son los valores que está aprendiendo la población.  Dudo que estén bajo un proceso de aprendizaje similar al de la gente de Jocotán. 

Lo más seguro, es que “los beneficiarios” de MIFAPRO están aprendiendo que estirando la mano a las autoridades de Gobierno, pueden comer del Presupuesto Público.  En ese sentido, actúan como contratistas del Estado, quienes en la mayoría de los casos son parásitos que engordan gracias a nuestros impuestos.  Lo lamentable es que eso también lo aprenderán sus hijos, porque verán que esa fue la forma de vivir de sus padres.  Esta es, definitivamente, una filosofía muy distinta a la de Kiej de los Bosques en Jocotán, donde el compromiso, la organización, el trabajo arduo y la visión empresarial, son valores que las madres y los padres practican y los hijos aprenden del ejemplo de sus padres.  Esta es una iniciativa que hay que apoyar.  ¿Quieren más información? www.kiejdelosbosques.com 


Paquetes de Estímulos
Por Hugo Maul Rivas



¿Y si no funcionan? La mayoría de economías del mundo parecen tener su fe puesta en los este tipo de planes. Cientos de miles de millones de dólares se han destinado a estos “paquetes” y al día de hoy, en muchos casos, los resultados no son tan positivos como se esperaban. Estados Unidos, por citar un ejemplo, no termina de salir de la recesión y ciertos indicadores se han agravado a pesar de los ríos de dinero que han sido inyectados a través de este tipo de “paquete”. Quienes defienden este tipo de políticas insisten en que hay que esperar; tarde o temprano los paquetes darán los resultados deseados. En caso de no darlos, tal y como lo demuestran algunos casos, la receta a seguir es muy sencilla: más de lo mismo. Mientras la recuperación económica no se alcance en su plenitud, el alcance y magnitud de este tipo de planes solamente cada vez será más grande.

Aunque resulta fácil seguir insistiendo con la misma receta, no puede olvidarse que alguien tendrá que pagar la factura de estos paquetes de estímulos. En nuestro caso particular, la pregunta obligada es qué va a suceder con la política económica de gobierno si el Programa Nacional de Emergencia y Recuperación Económica no funciona. Si los tres mil millones de Quetzales de endeudamiento adicional no dan los resultados deseados. Dado ese caso, es bastante probable que se diga que el fracaso se debió a los pocos “estímulos” económicos y tímida política fiscal contra cíclica del actual PNERE. De esa cuenta, no debería extrañar a nadie que la política económica del gobierno siga en la misma dirección que hasta hoy ha tenido. ¿Qué otras “novedades” podría contener u  “PNERE Reloaded” versión 2010 o 2011? ¿Más deuda? ¿Impuestos más elevados? ¿La apropiación de las reservas técnicas del IGSS para financiar el gasto público? ¿El financiamiento del gasto a través de emisión de dinero sin respaldo? ¿Todas las opciones anteriores? Quién sabe.

El hecho es que si el referido plan no  funciona, es casi seguro que la discusión del endeudamiento no termina con los Q 3,000 millones actuales. Ante tal posibilidad, no deberíamos enfocarnos solamente en la discusión de política fiscal del año 2009. Deberíamos juzgar el el contexto del contexto. Así, al menos, tendríamos una idea más clara de lo que nos va a costar la “recuperación económica”. No vaya a ser que salga más caro el caldo que los frijoles.

Pongamos Atención a la Violencia Juvenil

Por Verónica Spross

El sistema educativo aún no logra retener a los niños y jóvenes para concluir una carrera a nivel diversificado.

El fenómeno de la violencia se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la población guatemalteca. En un estudio realizado en 2007 se encontró que 6 de cada 10 personas consideraban que el principal problema que les aquejaba era la violencia. Además de ser un prob-lema serio para las personas, las familias y las organizaciones en general, la violencia tiene un alto costo económico para la sociedad. Por ello, es necesario reflexionar sobre sus causas y soluciones para tomar acciones adecuadas para reducirla.

La violencia tiene varias dimensiones. Por un lado se encuentran las víctimas de la violencia y, por el otro, los victimarios o personas que ejecutan acciones violentas.
Al grupo que corre el riesgo de convertirse en víctima se le conoce como población en riesgo. La vio-lencia es cada vez mayor y se ha incrementado en los últimos años. Entre 1999 y 2008 la tasa de homicidios prácticamente se ha duplicado, y ha llegado a ser de 46 por cada 100 mil habitantes.

En el país, las víctimas de homicidios son en su mayoría hombres, menores de 30 años, lo que in-dica que los jóvenes son las principales víctimas. Estos actos delictivos son cometidos principal-mente con armas de fuego, por hombres jóvenes, en las áreas urbanas.

La mayoría de los delincuentes son ladrones comunes. En segundo lugar están los pandilleros, aunque el porcentaje de su participación en los crímenes ha descendido a ser de una cuarta parte en 2007, a diferencia de 2004, cuando estos grupos cometían la mitad de los actos delictivos.

Uno de los grupos que genera mayor preocupación para el Programa Desafío Joven de USAID, que ha realizado un estudio reciente sobre el tema, es el de los jóvenes en riesgo de ser criminales. Este grupo se define como personas que debido a diversos factores que han afectado sus vidas, presentan comportamientos que son dañinos para sí mismos y para sus comunidades.

Algunas características de riesgo son: vivir en áreas pobres urbanas o periurbanas; exposición a al-tos niveles de violencia intrafamiliar, escasa disponibilidad o baja calidad en la educación, lo cual les autoexpulsa del sistema; dificultad para conseguir empleo; necesidad de desempeñar un rol adulto a una edad más temprana que otros jóvenes y consumo de drogas.

El estudio indica que las políticas represivas y de encarcelamiento no han funcionado para disminuir la violencia. También señala que no existen políticas integradas de prevención de la violencia a pesar de algunos esfuerzos estatales y no gubernamentales que se han venido haciendo en años recientes. Y, a pesar de los esfuerzos realizados por el Ministerio de Educación, el sistema aún no logra retener a los niños y jóvenes a lo largo de su vida para concluir con una carrera a nivel de diversificado. Actual-mente se hacen esfuerzos de capacitación para el trabajo, en conjunto con el Intecap.

Se concluye que la alternativa para disminuir la violencia es apostarle a la prevención. Deben focalizarse los esfuerzos en los jóvenes vulnerables, de los barrios y municipios detectados como más problemáticos. Algunas acciones que podrían realizarse incluyen: programas remediales educativos y de aprendizaje continuo, de servi-cio juvenil, de mentores; actividades supervisadas extraescolares; nuevos modelos de entrenamiento laboral para jóvenes; educación para la vida y apoyo específico a jóvenes emprendedores.

Deuda: más de lo mismo
Por: Hugo Maul Rivas.  


Aumentar los ingresos tributarios no parece ser una opción en el corto plazo. La situación económica reinante no es nada halagadora en términos de la recaudación tributaria. Reducir el gasto público no es la opción “políticamente correcta” en estos momentos. Entre compromisos políticos de gasto público adquiridos en campaña, “paquetes de estímulo” y protección a los grupos sociales más vulnerables resulta imposible reducir el gasto público. De esa cuenta, parece que el aumento de la deuda pública es el único camino para cerrar el “hoyo fiscal” en estos momentos.  

Sin embargo, mientras no mejore significativamente la calidad general del gasto público. Es decir, mientras el gasto público no responda a prioridades claras, no se evalúen sus resultados y no se mida la efectividad del mismo, da lo mismo de donde provengan los recursos que se utilicen para pagar por el mismo. Mientras el Presupuesto de Ingresos y Gastos del Estado no sea más que un “costal” lleno de hoyos, en donde se mete dinero por un lado y el mismo se pierde a través incontables agujeros existentes, da lo mismo que cada Quetzal de gasto público se financie con ingresos provenientes de los impuestos o de la deuda pública. Una vez dentro del “costal”, los fondos se usarán tan mal o tan bien como el sistema lo permita.  

Dado que el nuevo endeudamiento es una realidad, y que seguramente la misma historia se repetirá en los próximos años, además de cuestionar la sostenibilidad, costo y nivel de la deuda habría que cuestionar también la forma en que se utilizan dicho recursos. Se dice que la deuda servirá para financiar proyectos de alto impacto social. De ser así, nadie podría oponerse a tan nobles propósitos. No obstante, una vez los fondos provenientes de la deuda pasa a ser parte del “costal”, los mismos corren la suerte del resto de fondos que maneja el gobierno. El gobierno simplemente puede gastar más, punto. Un Quetzal adicional de deuda permite mantener proyectos de dudosa importancia y a la vez financiar proyectos de alta rentabilidad social, cuando lo óptimo sería eliminar el primer tipo de gastos y reasignar los fondos hacia el segundo tipo de gasto. No hace falta hablar de endeudamiento adicional para garantizar el adecuado financiamiento de los programas prioritarios. Salvo, claro está, que la totalidad del gasto se utilizará ya de manera efectiva y eficiente y aún así no alcanzara para cumplir con las funciones prioritarias del gobierno.

La Musicalidad de la Social-Democracia

Por Mario Cuevas

Por la defensa conjunta de la democracia

En una entrevista publicada a principios de este año (“Tras una Crisis se Puede Crecer, Revista D, Prensa Libre, 25 de enero de 2009) señalaba que “Mientras se respete el régimen democrático, nadie debe temer a una administración de derechas o de izquierdas.”  Realizaba esta afirmación en el contexto de la nueva administración del Presidente Obama en EEUU pero el comentario puede generalizarse a otros contextos.

Teniendo en cuenta las reconocidas deficiencias de las etiquetas “izquierda – derecha” para describir los complejos matices del pensamiento político de cada individuo, resulta especialmente pertinente destacar la posibilidad de que exista un substrato común a lo largo de un amplio espectro de posturas políticas.  Podríamos conceptualizar ese substrato como el éter de la democracia, manifestado entre otros aspectos en una actitud de apertura al diálogo constructivo con personas de pensamiento diverso.

Las personas que compartimos el "éter democrático" creemos en un proceso diverso y heterogéneo de construcción de la realidad social, política y económica, proceso en el que idealmente participaría de forma activa toda la ciudadanía.  No cerramos toda posibilidad del diálogo ni hacemos alarde de sofisticada artillería retórica para atacar y descalificar indiscriminadamente a quienes difieren de nuestro punto de vista

El espíritu democrático aprovecha el lenguaje como herramienta de comunicación, buscando aclarar y refinar los significados de las palabras de manera que el lenguaje por sí mismo no se transforme en factor de discordia.  Por el contrario, para la mente totalitaria, el uso y abuso del lenguaje es permisible mientras sirva para promover alguna consigna establecida.

El proceso mismo de encontrar un significado común a las palabras, frecuentemente espontáneo aunque en ocasiones liderado por alguien, representa un acto de construcción social que puede llegar a ser profundamente democrático.  Navegando por el turbio mar de insultos y agresiones verbales que hemos recibido recientemente como resultado de nuestra defensa de la libertad, la democracia y la soberanía nacional, me siento obligado a reiterar que valoro ahora más que nunca la comunicación constructiva con personas de espíritu “social” y democrático.

Toda etiqueta resulta imperfecta, aunque debe quedar claro que la etiqueta “social-demócratica” lleva implícito el reconocimiento de la diversidad de posturas que abarca.  Identificándome con una corriente liberal y, por ende, necesariamente democrática, estoy dispuesto a reconocer un amplio campo de principios y valores comunes con la tradición social-demócrata.  Por supuesto, la referencia aplica a una auténtica tradición social-democrática y no a movimientos arribistas que aprovechan la denominación por razones oportunistas.

Voy un paso más allá y tomo cierta licencia con respecto a los formalismos, por lo que me atrevo a afirmar que en algunos aspectos los liberales no podemos dejar de ser un poco social-democráticos, así como los social-demócratas no podrían dejar de considerarse un poco liberales.

Si alguien me aplicara la etiqueta de “social-demócrata” no me sentiría ofendido ni mucho menos lo considerara un insulto, aunque aclararía que me identifico primero con el canasto liberal.

Por otra parte, la insistencia por parte de algunos extremistas, radicales e intransigentes en llamar “fascista” o "neoliberal fascista" a alguien que claramente no se identifica con un movimiento de ese tipo es lisa y llanamente insultante.

En la práctica la actitud democrática se traduce en apertura al diálogo y la comunicación.  Por ejemplo, los economistas acudimos a terminología como “productividad marginal de la inversión pública y privada,” en cuyo contexto los liberales tendemos a pensar que la inversión privada es más productiva que la pública mientras no se demuestre lo contrario, pero reconocemos también la complementariedad que puede darse entre la inversión pública y privada en determinadas circunstancias.

Por su parte, el social-demócrata probablemente tiende a percibir con mayor frecuencia que la productividad de la inversión pública es mayor que la inversión privada.  No obstante, la conversación continuaría entre ambos--liberal y social-demócrata--con el establecimiento de metodologías para la medición de las productividades relativas de la inversión.

El anterior ejemplo de ninguna manera agota el universo de interacciones posibles, pero como economista me resulta especialmente familiar.  Hoy comprendo mejor que nunca cómo la aplicación “técnica” requiere un compromiso etéreo de las partes involucradas para conducirse efectivamente.

Más allá de las “palabras” en un idioma resulta que incluso los métodos aplicables en el campo de la técnica y la ciencia están sujetos a cuestionamiento y debate en un espíritu de apertura democrática.  Por supuesto, nada de esto importa a los ideólogos del totalitarismo que simplemente acuden para descalificar los criterios técnicos de cualquiera.

Por tanto, cada día que pasa añoro más la voz de la auténtica social-democracia en Guatemala.  Cada vez la escucho menos y, en el contexto actual de polarización promovido por sectores de corte totalitario, percibo con mucha tristeza cómo las voces del espíritu social y liberal-democrático se ahogan.

Recordemos que el espíritu totalitario no se detendrá sino hasta acabar con todos aquellos que se salen de su línea dogmática.  Si hoy asaltan al pensamiento liberal ¿quién sigue en la lista?  Hoy más que nunca la voz de la social democracia es música para mis oídos y espero no dejar de escucharla nunca, al menos no hasta que la Humanidad evolucione y trascienda esta etapa de desarrollo para encontrar una forma superior de convivir.

¡Comprometidos con la Paz, en lucha permanente por la libertad, la democracia y la soberanía nacional!

Sostenibilidad y Gestión de la Deuda Pública (Parte III y Final)

Por Mario Cuevas

Esta es la tercera parte y final de la propuesta metodológica para analizar técnicamente la gestión de la deuda pública en Guatemala. 

Los métodos de medición del Valor en Riesgo (VaR) pueden emplearse también en el análisis de la sostenibilidad de la deuda a partir de un análisis de la hoja de balance del sector público.  En la hoja de balance del sector público se encuentran distintos activos, siendo el denominado “activo fiscal” (el valor presente de los flujos de ingresos tributarios y no tributarios) el más importante desde el punto de vista del análisis de riesgos.  El valor del activo fiscal depende del ritmo de crecimiento de la economía, la inversión agregada y otros factores macroeconómicos y demográficos.

Los principales pasivos del sector público incluyen la deuda en moneda nacional y extranjera, el valor presente de los gastos discrecionales y no discrecionales, al igual que garantías explícitas e implícitas, pasivos contingentes y futuros (como ocurre en el sistema pensional) entre otros.  Partiendo del cálculo de los activos y pasivos totales del sector público puede estimarse su valor patrimonial, simplemente como el exceso del valor de los activos sobre los pasivos públicos.

Los activos y pasivos en la hoja de balance del sector público también pueden analizarse estadísticamente, por lo que es factible elaborar un “mapa de riesgos” para dicha hoja de balance, al igual que puede calcularse la distribución probabilística del patrimonio como un indicador estadístico.

Para continuar con los ejemplos de las tasas de mercado, particularmente del tipo de cambio, podemos notar que el valor de mercado de la deuda en moneda extranjera depende del valor de la moneda nacional.  Asimismo, una porción del activo fiscal puede responder también a las fluctuaciones del tipo de cambio provenientes de las distintas relaciones macroeconómicas. 

Como un primer paso el impacto neto de la variación del tipo de cambio sobre el valor patrimonial puede calcularse en distintos escenarios usando la hoja de balance del sector público. No obstante, contando con la distribución probabilística del tipo de cambio podemos ir un paso más allá y estimar la distribución del valor patrimonial con respecto a las variaciones en el tipo de cambio, lo que a su vez nos permite encontrar el valor patrimonial en riesgo a un determinado nivel de confianza y plazo de tiempo. 

De manera similar, mediante técnicas estadísticas y financieras, puede llegar a estimarse el valor patrimonial en riesgo causado por las fluctuaciones en la curva de rendimiento u otras variables del mercado que se consideren importantes.

El tipo de análisis “parcial” (riesgo por riesgo) que se ha descrito antes puede generalizarse de tal manera que se llega a estimar la distribución probabilística del resultado fiscal, del servicio de la deuda, del patrimonio u otra variable de interés teniendo en cuenta al mismo tiempo la totalidad de los factores de riesgo de importancia con las correspondientes correlaciones que existen entre ellos.  Por ejemplo, puede calcularse el riesgo sobre el servicio de la deuda causado conjuntamente por las fluctuaciones del tipo de cambio y las tasas de interés.  

Alternativamente, se realiza un análisis general de los riesgos patrimoniales en la hoja de balance del sector público teniendo en cuenta el tipo de cambio, la curva de rendimientos, la innovación y ritmo de crecimiento de la productividad económica (una variable estadística), distintos escenarios de política con respecto a los gastos discrecionales del sector público (como funciones estadísticas) al igual que muchos otros factores macroeconómicos.

El método VaR tiene consecuencias importantes para la manera de realizar la gestión de la deuda pública, o inclusive para la gestión fiscal en general.   Por ejemplo, la cartera de deuda pública puede optimizarse con efectividad para operar en la frontera eficiente costo-riesgo.

Asimismo, las políticas con respecto al endeudamiento pueden diseñarse sobre la base de los riesgos medidos por los métodos VaR, estableciendo corredores VaR permisibles para el servicio de la deuda en riesgo, para el valor patrimonial en riesgo, para las reservas internacionales en riesgo, u otras variables de interés en la política fiscal y monetaria.

Además, los métodos VaR también permiten determinar el nivel óptimo de los fondos de reserva para hacer frente a las contingencias fiscales que pueden darse, como una depreciación cambiaria importante si ésta llegara a darse.  Además, estos métodos proveen el medio para la evaluación de la gestión de la deuda pública, por cuanto puede comprobarse fácilmente y con relativa celeridad si se ha cumplido con las metas o límites explícitos determinados en la política fiscal.

El tipo de cuantificación de los riesgos de la deuda pública en la política fiscal descrito anteriormente se está implementando ya en algunos países de la región, incluyendo Chile, Colombia y Brasil.  En efecto, la cuantificación de los riesgos de la deuda pública mediante métodos VaR no es sino un paso intermedio para el establecimiento de un marco para la gestión de la totalidad de los activos y pasivos del sector público.

A diferencia del análisis tradicional, parcial y determinístico de la deuda pública, que sencillamente utiliza razones o coeficientes macroeconómicos para establecer la “sostenibilidad” de la deuda pública, el análisis VaR puede llegar a tener en cuenta el conjunto de activos y pasivos del sector público desde una perspectiva estadística global, permitiendo también crear una jerarquía de la importancia de los distintos factores de riesgo.  Además, la cartera de la deuda pública puede llegar a estructurarse de manera que sus riesgos se compensen de manera natural con otros factores en la hoja de balance del sector público.

De la anterior discusión se deduce que los procedimientos para la optimización del nivel y estructura de la deuda pública distan mucho de las discusiones de economía política o meros índices agregados.  Una gestión técnica de la deuda pública requiere de métodos que hagan uso efectivo e integrado de la información disponible, como es el caso de los métodos VaR.

Dado el monto vigente de la deuda pública en Guatemala, con su correspondiente costo de servicio, valdría la pena examinar con mayor detenimiento los riesgos de la cartera de deuda, establecer límites y metas de gestión alrededor de dichos riesgos, y realizar la evaluación del desempeño de las autoridades bajo un marco técnico actualizado.

¡Por la Libertad, la Democracia y la Soberanía!

Por Mario Cuevas

La lucha por la libertad, la democracia y la soberanía es permanente.

Sabemos que la mente totalitaria funciona de manera muy particular en cuanto al uso y abuso del lenguaje.  Sin importar el idioma o diccionario que utilice, para el totalitario el significado de las palabras siempre será el que más convenga, el que sea consistente con el discurso ideológico que promueve.  Así funcionan los enemigos de la libertad.  Por otra parte, a los amantes de la libertad, la democracia y la soberanía nacional poco nos importan los retorcidos sustantivos, adjetivos, adverbios, balbuceos y gruñidos que los enemigos de la libertad nos quieren imponer.

Sin duda alguna, todo autor tiene derecho a hacer uso de cierta licencia en el uso del lenguaje pues de otra manera se limita la creatividad.  No obstante, cuando dicho proceder se lleva a un extremo lo pertinente no es hablar de “licencia” sino de “genocidio” literario en el sentido que, para el ideólogo, el significado de las palabras puede “asesinarse” impune e indiscriminadamente siempre que esto coadyuve a lograr determinados fines políticos.

Recientemente se ha popularizado entre algunos ideólogos de pensamiento radical, extremista e intransigente el uso del término “fascista” para describir a aquellos que no comparten sus ideas totalitarias.  El término predilecto que están utilizando ahora es “neoliberal fascista.”  Parece que “neoliberal” a secas ya no basta o ya pasó de moda, pues ahora los totalitarios retro-socialistas siguen la consigna de añadir el apellido “fascista” siempre que se pueda.

No debemos caer en la trampa de los ejecutores de tal genocidio literario, pues el león juzga por su propia condición.  Entre liberalismo democrático y fascismo hay un abismo de distancia.  Es evidente y todos los sabemos.  Con reflexión concluyo que no se trata de no querer ver una realidad sino que se trata de proyectar en el Otro la percepción de lo que ellos mismos quieren ser.

Para que estemos claros, en Guatemala creemos firmemente en la libertad como principio de la organización de la sociedad, libertad defendida y matizada por un Estado de Derecho que nos permite convivir como personas dignas que solidariamente buscamos el bien común.  Si defender la libertad humana nos convierte en “fascistas” en los ojos de los retro-socialistas totalitarios ¡no importa!  Peores cosas nos han dicho y nos van a decir, porque sabemos que la ofensiva final contra la libertad en Guatemala aún está por comenzar.  Peores cosas que las palabras nos esperan a los amantes de la libertad.

Los guatemaltecos creemos firmemente en la democracia como sistema de gobierno, es más, en la democracia como forma de vida, ya que la democracia es el único sistema que conocemos –cuán imperfecto pueda ser—que es plenamente consistente con el ejercicio de la libertad humana.  Si esto nos convierte en “fascistas” ante los ojos de los retro-socialistas totalitarios ¡no importa!  Sabemos que el asalto contra la democracia está comenzando y aquí estaremos nosotros, los amantes de la democracia, para defenderla.

Creemos firmemente en una Guatemala soberana y solidaria, que no se someterá jamás al yugo del totalitarismo retro-socialista promovido por los simpatizantes del militar golpista Hugo Chávez.  Si la defensa de la soberanía nacional nos convierte en “fascistas” ante los ojos de aquellos que están cegados por su ideología ¡no importa!  Nos pueden poner la etiqueta que quieran.  Sabemos que la guerra para defender la soberanía nacional apenas está iniciando y aquí estaremos nosotros para librarla.

Algunos creen que Guatemala es un Estado fallido o casi fallido.  De ninguna manera.  Guatemala no ha fallado ni fallará jamás porque tiene una Juventud Digna que se ha puesto en marcha para salvaguardar la libertad, la democracia y la soberanía nacional.  Es la “marea blanca” que tanto pánico ha provocado entre los pensadores totalitarios que temen el despertar de la Juventud guatemalteca.  Temen porque saben que esta Juventud Nuestra no se limita a recitar las palabras de la Jura a la Bandera, sino que las vive y las pone en práctica: velar y aún morir porque ondées perpetuamente sobre una Patria Digna.

Una Patria Digna quiere decir una sociedad de hombres y mujeres libres conviviendo en democracia bajo un Estado de Derecho, sin sometimiento de nuestra soberanía a potencias extranjeras.  Si por creer lo que creemos y defender lo que defendemos ahora nos quieren etiquetar de “neoliberales fascistas,” si esas son las roñosas palabras que encuentran para describirnos desde la óptica de su perversa mitología ¡no importa!

El asalto orquestado contra la libertad, la democracia y la soberanía no ofrece tregua.  ¡Amantes de la Paz, aceptemos el compromiso sabiendo que la lucha es permanente y ardua!  ¡Adelante Guatemala! ¡Estamos contigo!

 

 

* Este artículo tiene como base parte del contenido del programa radial “Tiro Libre” difundido por Radio Infinita FM100.1 el miércoles 15 de julio de 2009 entre 17 y 18.30 horas.  En el programa de radio se hicieron referencias específicas a la columna de Mario Roberto Morales titulada “Intransigencia y Radicalidad” publicada en el matutino “El Periódico” de esa misma fecha.

El Escabroso Tema de la Seguridad

Por Verónica Spross
 

Nuevo Ministro tiene por delante la urgente tarea de depurar y reorganizar los cuerpos de seguridad ci-udadana.

La llegada de un nuevo Ministro de Gobernación saca a luz los problemas tan graves de la seguridad en el país. Es desmoralizante ver pasar a distintas personas por ese puesto y darnos cuenta de que la situación no mejora, sino, por el contrario, los asaltos, crímenes e impunidad continúan siendo parte de la vida cotidiana de los ciudadanos comunes.

Los asaltos y robos continúan día con día, siendo el objetivo del acto delincuencial el robo del teléfono celular, la computadora portátil, la moto, el carro, el camión de tipo comercial, el furgón con carga, el hilo de cobre —que desaparece como por arte de magia, dejando sin servicio de telecomu-nicaciones a miles de personas cada día—, así como también el robo de dinero. Son constantes los asaltos en autobuses, viviendas, comercios y oficinas, donde los amigos de lo ajeno despojan a los trabajadores ciudadanos hasta de sus más preciadas pertenencias: sus ideas. Nada duele más que perder el fruto del trabajo de mucho tiempo contenido en una computadora, una agenda electrónica o en un celular.

Recién me he enterado de que a una persona cercana en la madrugada le vaciaron su oficina, un recinto que alberga a una pequeña empresa dedicada a generar valor para sus clientes. Los ladrones se robaron un vehículo, maquinaria y una computadora. Es muy triste y doloroso pensar que el irrespeto de los ladrones vulnera hasta las fuentes de trabajo de muchas personas esforzadas que luchan por servir a los demás por medio de generar un producto o servicio. Algo similar sucede en el caso del constante acoso que sufren los comerciantes y las fábricas ubicadas en sectores de influencia de las maras o pandillas. Cuando el cansancio es muy grande muchos, tristemente, prefieren cerrar el negocio…

Otra estadística aterradora es la de los asesinatos ocurridos durante este primer semestre del año. Se ha informado en distintos medios de comunicación que este indicador ha aumentado en una ter-cera parte. Este aumento tiene distintas causas. Sin embargo, es importante mencionar la impuni-dad, expresada por Castresana mediante el dato de que sólo el 2% de los casos se logra resolver en el sistema de justicia del país. El resto de actos criminales o delincuenciales quedan impunes.

El problema se torna más complicado cuando se analiza la efectividad de la fuerza policial, y espe-cialmente cuando salen a luz las noticias sobre implicaciones de agentes o ex agentes policíacos en los actos delictivos. El nuevo Ministro tiene por delante la urgente tarea de comenzar con la depu-ración y reorganización de los cuerpos responsables de la seguridad ciudadana. Se requiere una ur-gente y efectiva estrategia para tener resultados pronto. Podría contratarse a Rudy Giuliani, ex al-calde neoyorquino, para que nos ayude en implementar una estrategia efectiva contra el crimen.

Esta intolerable situación de inseguridad debe ser abordada de inmediato por el nuevo Ministro. Una de las principales promesas de campaña está en juego. Sabemos que es difícil mostrar resultados, pero es lo que la ci-udadanía anhela desde hace varios meses. Deberán contar con el presupuesto adecuado, el personal capaz de liderar una reforma de fondo y la capacidad de poner en práctica un plan coherente, como lo han hecho otras grandes ciudades como Nueva York o Bogotá, en coordinación con otras instancias como el Ministerio Público, el sistema de inteligencia para la investigación y el sistema de justicia. No podemos esperar más. Se esperan objetivos creíbles, acciones claras y resultados.

Los dueños de la democracia
Por: José Raúl González Merlo 



La inmediata y draconiana reacción de la “comunidad internacional” ante la crisis política hondureña nos debe obligar a reflexionar sobre lo que entendemos por “democracia”. Ese aspiracional mecanismo de gobierno es mucho más que solamente tener elecciones para definir el poder público. Sin embargo, luego de ver la reacción con Honduras, todo parece indicar que somos víctimas de la más nefasta e hipócrita miopía política.

 

De acuerdo a las expectativas de entidades como la OEA  o la ONU, lo ocurrido en Honduras ha sido tan grave que ha provocado el ostracismo internacional de ese pueblo por haber cometido una acción “antidemocrática”. La controversial expulsión del Presidente Zelaya provocó tal escándalo que puso a Honduras como una nación paria; peor que la misma Corea del Norte. ¿Merecido? ¿Justo? En mi opinión ha sido una reacción excesiva, irreflexiva, hipócrita y, finalmente, preocupante para los pueblos que aspiran a ser libres y verdaderamente democráticos.

 

Democracia no quiere decir elegir al soberano quien puede “jugar con el sistema” y destruir las otras instituciones que le dan sentido a la democracia. Claro está, ese es un riesgo permanente. Lo malo es que parece que el estándar de “democracia” de la OEA es simplemente que la dictadura de turno haya sido “electa”. Debe ser así porque nadie movió un dedo luego de la destrucción de las instituciones democráticas en Venezuela. Chávez (el golpista) tranquilamente ha acaparado los poderes legislativo y judicial acabando con cualquier vestigio de oposición política; perpetuándose en el poder “democráticamente”. Su buen ejemplo está siendo seguido por Correa en Ecuador y Morales en Bolivia. Ortega en Nicaragua ya se “robo” las elecciones municipales. ¿Y la OEA? Muy bien gracias.

 

La ironía es que, si Zelaya hubiese tenido éxito en sus pretensiones para perpetuarse en el poder, ignorando las órdenes de la Corte Suprema de ese país, Honduras seguiría siendo un país “democrático” a los ojos de la OEA... No contaban con la valentía y fortaleza de las legítimamente constituidas instituciones que conforman el resto de la democracia hondureña. Eso es lo que los tiene enfermos. ¡Claro que sienta un nefasto precedente! Pero para todos los futuros aprendices de Chávez.

 

La OEA es víctima de su propia inoperancia e hipocresía. Invita a Cuba a ser parte de ese foro “democrático”; acepta los abusos “democráticos” de Chávez, Correa, Morales y Ortega pero condena a un pueblo cuando éste frena esos abusos de su Presidente. ¿Es así como la OEA legitima la presencia de los gobiernos en su seno? Que vergüenza. No cabe duda que el más inteligente de todos los gobernantes ha sido el mismo Fidel Castro quien despreció la invitación a participar en ese foro. Ahora, le doy la razón.


Honduras y la Democracia
Por: Hugo Maul Rivas. 


Si algo no ha faltado estos días en los medios de prensa son historias fantasiosas de conspiración y confabulación contra los gobiernos democráticos de la región. Siguiendo en esa línea, y reconociendo que “quien  puede lo más, puede lo menos”, no todo parece estar dicho acerca del papel de  las fuerzas armadas en el retorno a la democracia en Honduras. Es bien sabido que cuando los militares han participado en procesos como el hondureño, sea que tengan respaldados legal o no, nada impiden que vuelvan a tomar acciones similares. Así como sacaron a Zelaya del poder, nada impide que hagan lo mismo con Micheletti. Interpretaciones legales que justifiquen tal acción seguramente pueden encontrarse. Apoyo internacional a la medida no sería el problema, siempre y cuando regresen a Zelaya al poder. Una vez traspasada la línea simbólica de no intervención, nada impide que la ésta sea traspasada una y otra vez.
 

Por otro lado, combinando las máximas de “piensa mal y acertarás” y la de “no hay general que aguante un cañonazo de 50,000 pesos”, nada impide que cambien las lealtades de los altos mandos de las fuerzas armadas hondureñas. Hugo Chávez, por ejemplo, podría comprar sus petrodólares muchas de esas lealtades. Claro está, a cambio de sacar a  Micheletti y restituir a Zelaya en el poder. A lo cual seguiría, seguramente, el retraso de las elecciones generales hasta que las “condiciones” mejoren. Esto en la mecánica chavista es lo mismo que nunca. En su lugar, Zelaya procedería con consulta popular para “legitimar” su mandato y modificar la Constitución. El resto del libreto se conoce bien.
 

Este tipo de escenarios reclama que nos unamos a declaraciones como las de la Red Latinoamericanay del Caribe rechazando “posturas antidemocráticas promovidas desde el Gobierno… en particular la práctica de cambiar las reglas de juego constitucionales para favorecer al presidente en ejercicio… y expresar nuestro rechazo categórico a toda formula de intervención militar en los países de nuestra región”. Esperemos que este problema se resuelva rápidamente, “escuchando a todas las partes involucradas en este conflicto y a través de un diálogo sincero y respetuoso”, encontrando “una solución que no debilite y por el contrario fortalezca a las Instituciones del Estado de la República de Honduras y prevalezcan la Paz, la defensa de los Derechos Humanos y la Libertad a la que aspiran nuestras hermanas y hermanos hondureños”.
Caridad en la Verdad (II)

Por Mario Cuevas

Esta es la segunda parte de nuestro comentario sobre la reciente Encíclica Papal “Caritas in Veritate”.  Como ya mencionamos al inicio de esta serie, la Iglesia Católica ha sido y sigue siendo uno de los actores más influyentes en la sociedad occidental, particularmente en Latinoamérica, por lo que independientemente de la fe religiosa sostenida por cada persona la doctrina social de la Iglesia Católica es merecedora de un estudio profundo y responsable.

Las personas interesadas en profundizar sobre los aspectos éticos y morales de la economía de mercado podrían beneficiarse de la lectura de la Encíclica en cuanto ésta abre numerosas líneas de debate y argumentación, tanto de afirmación como de crítica de la economía de mercado como herramienta de organización económica.

No obstante, en este momento parece especialmente importante destacar el numeral 39 que resume de manera muy efectiva la postura adoptada por la doctrina social de la Iglesia Católica con respecto a la relación entre el Estado y el mercado.

Como antecedente “Caritas in Veritate” hace referencia a la línea doctrinaria derivada de la Encíclica Populorum Progressio en la que se destacaba la necesidad de “…un modelo de economía de mercado capaz de incluir,… a todos los pueblos, y no solamente a los particularmente dotados.”  La tendencia globalizante reconocida por la anterior cita también exigía un mundo “…en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de los unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros”.

Siguiendo la línea doctrinaria previamente establecida “Caritas in Veritate” llama a mantener la fluidez y flexibilidad en cuanto a las relaciones entre el mercado y el Estado: “Cuando la lógica del mercado y la lógica del Estado se ponen de acuerdo para mantener el monopolio de sus respectivos ámbitos de influencia, se debilita a la larga la solidaridad… [los ciudadanos] no se identifican con el «dar para tener», propio de la lógica de la compraventa, ni con el «dar por deber», propio de la lógica de las intervenciones públicas,…”

Según la línea doctrinaria trazada por “Caritas in Veritate” la sociedad debe “…actuar no sólo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de carácter público, sino sobre todo en la apertura progresiva… a formas de actividad económica caracterizada por ciertos márgenes de gratuidad y comunión.”  Para aclarar la postura adoptada por la Iglesia Católica, el numeral 39 añade que “El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad,… El mercado de la gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no se pueden prescribir por ley. Sin embargo, tanto el mercado como la política tienen necesidad de personas abiertas al don recíproco."

Próximamente continuaremos destacando otros elementos contenidos en la Encíclica “Caritas in Veritate” que resultan de particular interés para quiénes estudian los fundamentos éticos y morales de una economía de mercado.  Los interesados en conocer el texto completo pueden referirse directamente al link


http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html

Sostenibilidad y Gestión de la Deuda Pública (Parte II)

Esta es la segunda parte del artículo sobre Sostenibilidad y Gestión de la Deuda Pública.  Habiendo establecido la aplicabilidad del concepto del VaR a variables de interés en la política macroeconómica y fiscal, la siguiente pregunta que puede plantearse es ¿qué tipo de riesgos pueden medirse mediante el VaR?  La respuesta es que prácticamente cualquier factor de riesgo que cumpla dos condiciones fundamentales puede medirse mediante la aplicación del mencionado concepto: (a) que sea posible realizar un análisis estadístico de la variable causante del riesgo y (b) que pueda establecerse claramente el vínculo cuantitativo (ya sea mediante una fórmula exacta o por aproximación) entre el factor de riesgo y el indicador macroeconómico o fiscal de interés.

En el lenguaje financiero, al conjunto de las variables de riesgo y vínculos cuantitativos se le denomina un “mapa de riesgos”.  Para poder aplicar el concepto VaR a la deuda pública es requisito elaborar un mapa de riesgos que “amarre” las propiedades estadísticas de los principales factores de riesgo a los indicadores fiscales y macroeconómicos que más nos interesan.

La importancia de los distintos factores de riesgo que existen depende de las particularidades de la cartera de deuda pública, pero de manera genérica puede afirmarse que toda cartera presenta riesgos de mercado, liquidez, operativo y de refinanciamiento, entre otros.  En una cartera de deuda pública los principales riesgos suelen ser de mercado (como las tasas de interés y el tipo de cambio), operativo o de refinanciamiento.  Por ejemplo, se observa que cuando el sector público emite deuda en moneda extranjera una depreciación de la moneda nacional presiona al alza el servicio de la deuda y tampoco es muy complicado proyectar el costo de la depreciación a distintos niveles del tipo de cambio.  No obstante, la proyección del servicio de la deuda a distintos niveles del tipo de cambio no nos dice qué monto está en riesgo, pues para esto necesitamos conocer las propiedades estadísticas del tipo de cambio y traducirlas hasta encontrar la distribución estadística del servicio de la deuda en moneda extranjera.  Contando con esta última distribución estadística, se puede inferir el VaR del servicio de la deuda a determinado nivel de confianza y plazo de tiempo.

El sencillo ejemplo descrito en el anterior párrafo es un caso particular de las muchas maneras que puede aplicarse el concepto del VaR a un indicador importante en la política fiscal y macroeconómica, en ese caso el servicio de la deuda, para medir el riesgo ocasionado por las fluctuaciones en el tipo de cambio.  Asimismo, el ejemplo pudo hacer referencia al resultado fiscal o alguna otra variable fiscal de interés.  Cuando existe deuda a tasa variable o indexada, también existen riesgos en el servicio de la deuda causados por los movimientos en la curva de rendimiento o en los índices que se utilizan como base de cálculo, según sea el caso.  Claramente, conforme aumenta la complejidad de una cartera de deuda, con instrumentos variados por plazo, tipo de tasa y monedas, se incrementa el reto pero también la necesidad de lograr una cuantificación de los riesgos de dicha cartera.

CONTINUARA

Caridad en la Verdad (I)

Por Mario Cuevas

La Iglesia Católica ha sido y sigue siendo uno de los actores más influyentes en la sociedad occidental y particularmente en Latinoamérica. Independientemente de la fe religiosa sostenida por cada persona, la doctrina social de la Iglesia Católica es merecedora de un estudio profundo y responsable, tanto por la sofisticación y detalle de la doctrina como por la influencia que ésta ha tenido y tiene sobre la vida individual y social contemporánea.

Con este espíritu, propongo una reflexión objetiva sobre la nueva Encíclica Papal "Caritas In Veritate", en la medida que el mencionado documento presenta una interpretación de la economía de mercado.

Las personas interesadas en profundizar sobre los aspectos éticos y morales de la economía de mercado podrían beneficiarse de la lectura de la Encíclica en cuanto ésta abre numerosas líneas de debate y argumentación.  No obstante, en este momento  deseo destacar para la discusión el numeral 36 de la Encíclica que resume de manera muy efectiva la postura adoptada con respecto a las economías de mercado.

Tomando como base el texto en español disponible en el sitio web del Vaticano, leemos que la Encíclica propone que “La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política…”.

Posteriormente, el texto aclara que “…la actividad económica no debe considerarse antisocial. Por eso, el mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas.”

Para añadir precisión al rol asignado al mercado desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia Católica, la Encíclica añade: “…el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideología que lo guía en este sentido. No se debe olvidar que el mercado no existe en su estado puro, se adapta a las configuraciones culturales que lo concretan y condicionan…”

Por tanto, en la actual interpretación de la doctrina social de la Iglesia Católica, el mercado es un instrumento sujeto a uso y abuso por parte de los individuos: “…se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos. Lo que produce estas consecuencias es la razón oscurecida del hombre, no el medio en cuanto tal. Por eso, no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia moral y a su responsabilidad personal y social.”

La doctrina social de la Iglesia Católica nos recuerda que se pueden vivir relaciones muy humanas, de amistad, solidaridad y reciprocidad dentro de la actividad económica misma, no necesariamente a pesar de ella: “Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente.”

Los interesados en conocer el texto completo pueden referirse directamente al link

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html

Sostenibilidad y Gestión de la Deuda Pública (Parte I)

Por Mario Cuevas

Mucho se ha escrito sobre el nivel óptimo de endeudamiento del sector público.  La mayor parte del tiempo el debate público gira alrededor de los méritos del presunto destino de los fondos obtenidos a través del endeudamiento o de la presunta dependencia adquirida con respecto a determinadas fuentes de financiamiento, debate que suele enfocarse en la economía política de la deuda, por ejemplo, examinando el impacto redistributivo o la equidad intergeneracional del gasto financiado con dicha deuda.

En otras ocasiones, la discusión se orienta hacia características más objetivas de la deuda pública, particularmente el monto adeudado y el costo del servicio de la deuda, que suelen compararse con el tamaño de la economía, el presupuesto del gobierno, la disponibilidad de reservas internacionales o las exportaciones del país en un primer intento por examinar si la deuda pública es “sostenible” o no.

Las líneas de análisis mencionadas son perfectamente válidas para determinados propósitos, pero en la actualidad resultan insuficientes para una gestión técnicamente satisfactoria de la deuda pública.

Desde una perspectiva financiera los criterios más apropiados para el análisis de la sostenibilidad y los riesgos deuda pública son variantes del concepto del Valor en Riesgo (VaR) aplicado a la hoja de balance y los flujos financieros proyectados del sector público.  El concepto del VaR debidamente adaptado al análisis de las finanzas públicas provee un marco objetivo y técnicamente sofisticado para profundizar una discusión sobre la deuda pública.

Plenamente fundamentadas en la estadística y la teoría financiera, las aplicaciones del VaR permiten medir los riesgos que la deuda pública impone sobre distintos indicadores fiscales y macroeconómicos (como el déficit del gobierno o las reservas internacionales) sin ampararse en criterios puramente cualitativos ni en las valoraciones subjetivas.  A continuación se describen algunos ejemplos de cómo puede aplicarse el concepto del VaR en el análisis de la deuda pública.

Como primer paso, necesitamos establecer qué significa el término Valor en Riesgo o VaR.  Este indicador nos dice cuál es el monto máximo que puede moverse adversamente una variable financiera, con determinado nivel de confianza estadística y dentro de cierto plazo de tiempo.  El concepto puede aplicarse a múltiples variables en las finanzas públicas, entre ellas el resultado fiscal (ya sea superávit o déficit) que es un flujo que suele reportarse mensual, trimestral o anualmente.  De esta cuenta, puede hablarse de un “resultado fiscal en riesgo” que viene a ser el monto máximo que está en juego con cierto nivel de confianza estadística y dentro de un plazo de tiempo determinado, como resultado de los movimientos o fluctuaciones que se originan en los factores de riesgo que afectan la deuda pública.

De manera similar, al calcular la hoja de balance del sector público es posible determinar el patrimonio, como diferencia entre los activos y pasivos del sector.  Lógicamente, uno de los principales pasivos  del sector público es la deuda pública, por lo que una porción importante del “riesgo patrimonial” proviene de las fluctuaciones en el valor de la deuda que resultan de la evolución de los precios en el mercado.  Otros pasivos incluyen las garantías implícitas y explícitas ofrecidas por el gobierno a los sectores privado y financiero, al igual que los pasivos fiscales originados en un sistema de pensiones que no está debidamente capitalizado.

Otro indicador económico de mucha importancia al que puede aplicarse el concepto del VaR son las reservas internacionales, pues en determinadas circunstancias la estructura de la cartera de deuda externa del sector público representa riesgos para el nivel de reservas debido a variaciones en las tasas de interés o los tipos de cambio que prevalecen en los mercados internacionales.  En este contexto, puede hablarse también de las “reservas internacionales en riesgo” particularmente como resultado del servicio de la deuda externa del sector público.

En realidad, el concepto del VaR podría extenderse a cualquier indicador fiscal o económico-financiero que esté sujeto a ser influenciado por distintos factores de riesgo a través de la deuda pública, aunque lo recomendable es enfocarse en indicadores clave como los ejemplos antes mencionados (ejemplos: resultado fiscal en riesgo, valor patrimonial en riesgo o reservas internacionales en riesgo).

CONTINUARÁ

48 horas…
Por: José Raúl González Merlo.  


El Presidente Colom ordenó, ilegalmente, el cierre de todo comercio con Honduras en represalia a la expulsión del Presidente Zelaya. Sin importarle las consecuencias legales y económicas de dicha medida, Colom demostró una vez más, como los funcionarios públicos no sólo se creen superiores a la ley, sino que además, impunes a sus consecuencias.

 

El “Gobierno de Alvaro Colom” tiene la potestad política de reaccionar diplomáticamente de la manera que crea más conveniente frente a la crisis hondureña. Lo que el Presidente no puede hacer, sin importar qué tan alineado ideológicamente esté con Zelaya, es violar la ley. Es una verdadera plaga y defecto presidencial creer que el cargo les hace superiores a la ley. Son funcionarios públicos pero se creen reyes y por eso nos ven como sus súbditos y no como ciudadanos con derechos anteriores y superiores a ellos. Solamente el Presidente Arias de Costa Rica tuvo la decencia de no imitar la medida luego de admitir públicamente que ésta carecía de base legal.

 

¿Quién se perjudica con el cierre del comercio entre Honduras y Guatemala? Obviamente, el “Gobierno de Alvaro Colom” cree que el único que se friega es el Gobierno de Honduras. De ahí que la haya adoptado como una genial “medida de presión” para que Zelaya fuera devuelto a la presidencia. ¿Cómo no va a estar nuestro país inmerso en una crisis económica si los funcionarios públicos carecen del más mínimo sentido común como quedó demostrado con esa decisión? No se necesita tener un doctorado en economía de Harvard para entender que, por culpa del capricho presidencial, las personas y empresas de ambos lados de la frontera sufrieron incalculables pérdidas. Al Presidente Colom no sólo no le importó un comino sino que tampoco se hará personalmente responsable por las pérdidas; es más, sigue amenazando con “escalar” las medidas de presión.

 

La medida no es sólo empobrecedora sino que, encima de todo es políticamente hipócrita. Hace pocas semanas, el “Gobierno de Alvaro Colom” condenaba, en la OEA, el embargo económico que los EUA tienen en contra de Cuba pero, frente a la crisis política hondureña, lo primero que hace es iniciar un bloqueo económico en contra de Honduras. ¿Entonces?

 

Entonces que si no se le pone freno a todos estos abusos oficiales, el gobierno se seguirá creyendo superior a la ley y continuará columpiándose. Si este flagrante delito pasa desapercibido se asentará un nefasto precedente. Preparémonos porque para seguir los malos ejemplos si son buenos y, como todos los políticos, añoran con perpetuarse en el poder. Es justamente la falta de carácter del ciudadano guatemalteco y de nuestras instituciones lo que ha permitido los abusos pasados y permitirá los abusos futuros. Después no nos quejemos.

Si yo fuera Presidente en el año 2012 (II)
Por: Lisardo Bolaños Fletes. 



Si yo fuera Presidente de la República en el año 2012, otra de mis prioridades sería la seguridad. Un tema complicado que de antemano uno debe reconocer que no se resuelve completamente en cuatro años y, mucho menos, en unos meses, como prometieron (y siguen prometiendo) otros políticos.  Sin embargo, cambios reales se pueden lograr en corto tiempo.

Se necesitan tres estrategias complementarias.  La primera, es cerrar el chorro que alimenta la generación de nuevos criminales.  Las estadísticas muestran que la mayoría de ellos  son hombres jóvenes, que están entre los 12 alos 30 años.  Sabiendo esto, uno puede organizar una serie de programas que logren romper el círculo vicioso de generación de delincuentes que hoy tenemos. No sólo es de invitarlos  a que lleguen  los fines de semana a las “escuelas abiertas”.  Tenemos que hacer una apuesta integral, mejorando la educación, para lograr que permanezcan estimulados y voluntariamente |en las escuelas, para que no abandonen sus estudios.  Esto implica trabajar en las reformas educativas que mencioné en la columna anterior.

La educación no es suficiente.  Necesitamos que tengan personas ejemplares ante las cuales se sientan inspirados a imitarlos.  No necesitamos a  un Super-Man; pero sí necesitamos identificar esos “héroes anónimos” que viven en las colonias y cuya fortaleza y tenacidad nos dicen algo del espíritu bondadoso del guatemalteco.  No sólo personas adultas; también jóvenes.  Allí, el dinero del deporte federado y no federado podría invertirse de mejor forma.

La segunda estrategia es reconocer que tenemos que trabajar con los guatemaltecos involucrados en actividades criminales.  No podemos quedarnos sólo en fortalecer la “cadena” que va a garantizar que todo aquel que cometa un crimen vaya a la cárcel.  Finalmente, como han señalado diversos estudios, las cárceles se vuelven en “escuelas del crimen”.  Así que en lugar de estar “castigándolos” o “re-adaptarlos socialmente”, lo que estamos haciendo en el sistema actual es darles una “beca de estudios criminales”.

Si queremos detener lo anterior, tenemos que hacer reformas fundamentales al sistema penitenciario.  Algo tan sencillo como el manejo de criminales debe prestársele atención: no podemos tener criminales de alta peligrosidad junto con otros de baja peligrosidad.  Además, si queremos cambiar los hábitos criminales tenemos que generar mecanismos que eviten que el “grupo” promueva actitudes violentas.

La tercera estrategia es focalizar nuestros esfuerzos.  Sí, la seguridad debe ser para todos, pero debemos empezar “ganándole territorio” a la violencia. Cada nuevo día, un metro más, una cuadra más, una zona más, donde la violencia se minimiza y sobre todo:  Nunca retroceder.

¿Realidad o ficción?
Por: Hugo Maul Rivas.  


“América Latina ha vuelto a polarizarse”, al punto que los extremos se tocan. La columna de Mario Roberto Morales del pasado miércoles y de Karla Montes a la misma en la versión electrónica, http://www.elperiodico.com.gt/es/20090701/opinion/105323/, son ejemplo de ello. A pesar de Montes sería un ejemplo de lo que Morales llama la “ultra derecha fascista” y que Morales sería un ejemplo de lo Montes llama “retro-socialismo totalitario”, ambos coinciden en el tipo de análisis que hacen en contra de quienes consideran los “malos” de la película”.

Según Morales,  “el  golpe de Estado militar en Honduras lo comprueba, y a la vez confirma que el fascismo está vivo en Centroamérica, tanto en sus formas anticuadas de gorilismo represivo, como en otras, más aclimatadas al capitalismo transnacional corporativo, que incluyen variadas formas de acumulación informal como el narcotráfico, el delito organizado, las pandillas juveniles como fuerzas de choque de grupos paralelos de poder militar, y los sicarios profesionales ligados a intereses oligárquicos de una ultraderecha monopolista”.  Según Montes, “la crisis institucional en Honduras lo demuestra, confirmando que el totalitarismo izquierdista está activo en Centroamérica, en sus formas arcaicas de agitación social al igual que en otras, más sofisticadas, que incluyen la instrumentación de los organismos internacionales con fines políticos, el fortalecimiento de los nexos con el crimen organizado y grupos terroristas de alcance mundial y las “maras” como instigadores del terror ciudadano”.

Morales insiste en que el “discurso neoliberal sigue propugnando por todo aquello que hundió al planeta en la actual crisis económica: expansión de lo privado a costa de la privatización de lo público, anulación del Estado y ausencia de políticas sociales”. Montes aduce que “el totalitarismo izquierdista sigue proponiendo políticas fracasadas que han mantenido a gran parte de la humanidad en la pobreza, incluyendo la limitación de las libertades individuales, el control pleno de la vida pública y privada por parte del Estado, y la subordinación completa de la sociedad al logro de metas políticas por parte de una élite auto-consagrada como intérprete única de la voluntad popular”.

La misma trama, la misma estructura del discurso. Basta con cambiar los personajes para obtener la historia de confabulación y conspiración del otro extremo. Al final, según parece, los radicales de ambos lados se parecen entre sí más de lo que ellos quisieran.



La Batalla de San Pedro Sula

Por Mario Cuevas

Se ha consumado la camaleónica transformación de la OEA anunciada tiempo atrás por el militar golpista Hugo Chávez.  El dictador venezolano públicamente amenazó a dicha entidad con sacar a su bloque de países de la entidad a menos que ésta se “subordinara” a su voluntad, situación de sometimiento que se ha visto demostrada en dos ocasiones recientes: el cambio de postura favorable con respecto al gobierno totalitario de Cuba y el intervencionismo interesado en la coyuntura política de Honduras.

Por lo visto, la OEA se ha convertido ahora en una Organización de Estados Abusivos liderada por los comandantes militares cubanos y venezolanos, quienes están dispuestos a instrumentalizar la entidad con el propósito de promover los intereses de los países alineados con el eje retro-socialista y para impedir que algunos se salgan del “canasto” de los sometidos.  Atrás ha quedado el fuego retórico contra la OEA,… aquellos tiempos en que el presidente ecuatoriano Rafael Correa, fielmente sometido al eje retro-socialista, declarara que “…la OEA perdió su razón de ser, tal vez nunca tuvo razón de ser”.

Fue precisamente el comandante Hugo Chávez quien manifestó la intención de tomar control de la OEA en un artículo publicado el 7 de junio de 2009 en Cubadebate.  El artículo de Chávez, titulado “La batalla de San Pedro Sula”* declara que “…nunca se había visto tal nivel de coordinación… Como núcleo central del esfuerzo estratégico y diplomático, los seis países del ALBA;… y con nosotros, la acción coordinada de muchos otros países amigos del ALBA y amigos de Cuba.  Ya el ALBA no puede ni podrá ser ignorada en lo adelante, como se había pretendido hasta ahora…”  Posteriormente, Hugo Chávez añade “Era el momento de la ofensiva final del ALBA con nuestros más sólidos amigos. Las palabras de Fidel resuenan en mis oídos: “Es como la cortina de una presa; si se quiebra por un punto, todo se derrumba”. Y esta máxima terminó cumpliéndose, pero en las filas que defendían la posición contraria. A media mañana, nos dejamos de claves, Fidel llama al teléfono y conversamos directamente no menos de tres veces; llamo a Evo y a Correa, hablo con Daniel y con Zelaya; de nuevo con Nicolás… ¡Lo logramos!”  El artículo concluye, como muchos de los escritos y alocuciones chavistas con la dramática frase “¡¡Patria, Socialismo o Muerte!! ¡¡Venceremos!!”

La abusiva actuación de la OEA en el caso de la crisis política en Honduras es reflejo del control político ejercido por el eje retro-socialista, algo novedoso en la práctica pero producto de una cuidadosa planificación y ejecución estratégica montada por Cuba y Venezuela desde tiempo atrás.  Las resoluciones de la OEA no son el resultado de un golpe de suerte para Zelaya, mucho menos de un análisis objetivo de las condiciones que condujeron a la crisis política de Honduras, sino que son el resultado de una estrategia concreta para instrumentalizar a la entidad en favor del proyecto retro-socialista sudamericano.


*http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/06/07/las-lineas-de-chavez-la-batalla-de-san-pedro-sula/