Por: Héctor Ñaupari.
Si la
pobreza es el estado natural del ser humano, nuestra historia puede resumirse
como la de su permanente y siempre incompleta superación. En esa batalla sin
término es importante contar con todas las propuestas que nos permitan retirar
el infamante epíteto de "pobre" o "pobre extremo" a un
latinoamericano más, al dotarlo de las herramientas para alcanzar el bienestar
para sí y los suyos, echando mano a sus talentos, ideas, trabajo y denodado
esfuerzo.
La última
contribución para responder al perenne desafío de la escasez en nuestra región,
es el libro Políticas liberales exitosas II: soluciones para superar la
pobreza, que el prestigioso director de ATLAS 1583 de Argentina, Gustavo
Lazzari, y este escriba, compilamos en los últimos dos años, y que ve la luz
gracias al apoyo de la Red Liberal de América Latina – que está dedicando al
tema de la pobreza sus principales actividades – y la siempre diligente
Fundación Friedrich Naumann para la Libertad.
Los once
brillantes ensayos publicados constituyen una respuesta actual, viva y moderna,
a un tema que apareció únicamente cuando el mercado adquirió carta de
ciudadanía, extendiendo su manto de prosperidad sobre centenares de miles de
personas en el mundo, a quienes les permitió superar enfermedades, alimentarse
debidamente, encontrar casa, trabajo, educación y ascender socialmente. Si
antes del libre mercado, todos éramos pobres, con él la pobreza comenzó a
volverse excepción, pero también problema. A su vez, estos escritos confirman
la naturaleza democrática del capitalismo, el cual permite que cualquier
persona, con independencia de su color de piel, sexo, raza, opiniones o
religión, puede volverse próspera, con tenacidad, trabajo, inventiva, ingenio y
resolución.
Este libro
también es una respuesta contundente a la injusta acusación dirigida contra los
liberales, que nos sindica como causantes de la pobreza, insensibles frente a
sus terribles consecuencias e indiferentes con quienes la padecen. Si esa
mentira prevalece hasta hoy, es debido a los malentendidos y prejuicios en
torno a la libertad. Este embuste se ciega tercamente ante la lucha histórica
de los liberales a favor del reconocimiento de los derechos fundamentales a la
vida, la libertad y la propiedad; contra los privilegios mercantilistas de los
reyes absolutos, sus validos y allegados; contra los tributos ilegítimos y
confiscatorios; contra el centralismo totalizador del Estado, los monopolios
por decreto y la depreciación de la moneda; todo, ciento cincuenta años antes
del surgimiento del socialismo.
Si bien no
hay manera posible de convencer a los socialistas de su error, las múltiples
evidencias de la realidad del mercado libre, los miles de libros, ensayos,
alegatos y manifiestos escritos para ofrecer soluciones a la pobreza, desde
Adam Smith hasta Murray Rothbard, enfatizan que la preocupación de los
liberales porque los pobres superen su desdichada condición es sincera,
auténtica y ejemplar. Los liberales queremos que los pobres dejen de serlo, y
alcancen la prosperidad. Nuestros adversarios quieren aumentar su número de
miles a millones, y por eso ahogan a los pobres con dictaduras, represión,
supresión de sus derechos, inflación, guerras, trámites interminables,
impuestos confiscatorios, lucha de clases, expropiaciones y odio al progreso.
Por eso,
mueve a los autores de Políticas liberales exitosas II una sensibilidad
genuina porque la pobreza en América Latina se supere definitivamente. Su
receta es original y comprobadamente exitosa: la sana convivencia entre la
democracia, el estado de derecho y el mercado libre logran disminuir la
pobreza. Este triángulo virtuoso genera un medio ambiente favorable a la
generación de la riqueza, y sobre todo permite difuminarla entre los que menos
tienen. Para ellos, los ensayistas presentan propuestas como la libre
inmigración, la dolarización, la descentralización, la liberalización de la
economía, las reformas macroeconómicas, el comercio libre, el establecimiento
de redes privadas de asistencia social y el fortalecimiento del estado de
derecho. De este modo, su heroica lucha de unir libertad y prosperidad se hace
una con la de sus antecesores, y es también la nuestra.
César Calvo,
exquisito poeta peruano, escribió: Venid a ver al cuarto del poeta. Desde la
calle hasta mi corazón hay cincuenta peldaños de pobreza. Subidlos. Con él,
sugiero entonces que los subamos, para superar la pobreza en América Latina,
con este libro y con la libertad. * Jurista y ensayista
peruano. Presidente de IEAH y Vicepresidente de RELIAL. Compilador de Políticas
liberales exitosas 2: soluciones para superar la pobreza (2009), y autor deLibertad para todos (2008)
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