Por: Lisardo Bolaños.
La crisis económica mundial es real, antes que financiera. En los medios de comunicación pareciera todo lo contrario, pero se debe a que el sistema financiero es mucho más dinámico y ello le ha permitido mostrar sus problemas con mayor velocidad. Problemas que van más allá de la confianza, las caídas de los precios de las acciones cotizadas en las bolsas internacioanles o la falta de liquidez para préstamos interbancarios. La crisis financiera sólo es un reflejo de malas decisiones económicas: compras, inversiones y hábitos de consumo que eran insostenibles.
Estas decisiones económicas, realizadas por millones de familias deben cambiar. Se promovió a nivel mundial la inversión, el endeudamiento, el consumo y con ello, la formación de "burbujas". Gente que salía dispara, de ingresos de clase media a ganar millones, gracias a dichas burbujas, lo cual impulsó a muchos otros a hacerlo.
¿Qué pasó? La política monetaria y fiscal norteamericana, siendo expansionista, redujo las tasas de interés y ello rompió la disciplina del ahorro. La codicia y el consumismo salieron desbocados. Las riendas de estos demonios internos resultaron ser malos consejeros. A nivel financieros, se tomaron excesivos riesgos ante la ausencia de regulación. A nivel personal, se incurrió en excesivo consumo. La clase media, como diría un comentarista español recientemente, estaba creciendo en base al endeudamiento, y no en base al ahorro, y por ello mismo, resultó ser insostenible.
En Estados Unidos, España y Guatemala, por mencionar algunos ejemplos, se promovió la compra de casas porque se esperaba venderlas más caras en el futuro cercano. Y efectivamente lograban venderlas a precios exorbitantes. Precios cuyos fundamentos no eran (no son) justificados. Precios que eran parte de una burbuja y que la gente aun así esperaba.
En dicho período, la pobreza guatemalteca se redujo del 55% al 51%. A pesar que se vivió con la crisis de los precios del café, la economía sí ayudó en la lucha contra la pobreza. Claro, la reducción vino especialmente explicada por las remesas, las cuales se vieron impulsados por el frenesí norteamericano. Ello también explica que el guatemalteco de las áreas urbanas haya visto florecer los centros comerciales como tréboles. Se convirtió en una clase media que gracias al endeudamiento reciente adquirió nuevos automóviles, ropas, comidas costosas y vacaciones.
Por ello, la inyección de recursos al sistema financiero mundial intentará resolver el problema de liquidez y de confianza, pero no solucionará el problema de fondo. Quizás en el corto plazo alivie las restriccioens financiera. Quizás en el mediano plazo sólo impulse aún más las malas decisiones y sólo rezague y empeore la situacióne conómica. Lo que es seguro, es que será necesario un ajuste económico. Será necesario un cambio en nuestro consumo y el mismo será hacia la baja. En estos momentos, es cuando la prudencia, pero también la creatividad y la valentía del guatemalteco deben salir a flor de piel. Apretarnos el cincho, sin duda. Pero también, buscar nuevos mercados, reinventar nuestros productos. El mundo es un ancho horizonte y los guatemaltecos necesitamos salir a explorarlo.
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