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¿Mano invisible o mano peluda?
Por José Raúl Gonzales.

Los fans de izquierda celebran lo que algunos llaman el "fracaso del mercado" luego de observar los desenvolvimientos de la crisis financiera en EUA. Titulares, slogans y adjetivos pintorescos dominan el "análisis" de lo que está ocurriendo. En medio de ese "análisis" se ignora la realidad de ¿cómo y por qué pasó lo que pasó? Las respuestas son tan incomodas como inconvenientes (para los celebrantes) porque apuntan a la intervención del gobierno como el gran culpable de esta situación.
 
¿Quién manipuló la tasa de interés para que ésta llegara a los niveles más bajos de los últimos treinta años provocando un boom crediticio? ¿Quién incrementó el gasto de tal manera que la deuda pública estadounidense alcanzó los nueve mil millardos de dólares? Fueron el banco central y el gobierno del los EUA respectivamente. Así que la "tormenta perfecta" fue concebida, creada y engendrada dentro de aquellas instituciones públicas que primero lanzan la piedra y luego esconden la mano. Imagínese; ¿quién sale ahora al "rescate"? ¡El gobierno! ¿Y a quién le echa la culpa? A los bancos, a donde fue a parar toda esa liquidez y quienes la invirtieron en lo que, ahora se sabe, fueron malos instrumentos. ¿Y qué solución se propone? Regulación. Imagínese la ironía: el ciego guiando al supuesto otro ciego.
 
Yo estoy de acuerdo con más regulación. Pero la regulación que hace falta es la que se le debe aplicar a las instituciones públicas para que se les prohíba, por ejemplo, manipular la tasa de interés e incrementar el gasto público de manera, literalmente, irresponsable. La memoria es corta porque ya se olvidaron de las mil instituciones de ahorro y préstamo (con activos por más de quinientos millardos de dólares) que quebraron a mediados de los ochenta en circunstancias similares a las actuales. Ahora pasó lo que tenía que pasar cuando se vuelven a manipular los precios del crédito para dar la impresión que una casa es más accesible de lo que en realidad era. ¿Y qué pasa cuando el banco central  levanta de nuevo la tasa de interés? Que la gente ya no puede pagar y la hipoteca se vuelve "toxica".
 
Revise la historia de las llamadas "crisis financieras": las mexicanas y argentinas, las de EUA, la rusa, la japonesa, etc. En todas ellas no encontrará "la mano invisible" sino la "mano peluda" de gobiernos y bancos centrales. Mientras uno gasta el otro manipulan el crédito. Explosiva combinación que usualmente termina en quiebras bancarias y crisis cambiarias. El problema es que no nos gusta ver hechos de forma objetiva sino, de preferencia, culpar a la "avaricia del mercado". Además, es lo "chic" entre los intelectuales. No nos engañemos, el común denominador histórico es y ha sido la acción deliberada de funcionarios públicos que inician un ciclo y luego lo revierten sólo para que la ciudadanía pague los platos rotos. De verdad que quien no conoce la historia está condenado a repetirla.
 
heconomicus@hotmail.com

Crisis: “Otra Lección”
Por Hugo Maul

¿Cómo llegaron las cosas a este punto en un sistema financiero que se consideraba el más complejo y sofisticado del mundo? ¿En qué terminará todo esto, y qué efectos tendrá en el resto del mundo y en el sistema financiero mundial?  Es muy difícil responder a estas preguntas en este preciso momento. A lo sumo, lo que queda claro es que el sistema financiero mundial no volverá a ser el mismo que antes. Después de este episodio es casi seguro que el resto del mundo no tendrá ninguna prisa por liberalizar los sistemas financieros. Asimismo, dado el rol protagónico que ha tenido el gobierno en todo este asunto hará muy difícil que en el futuro pueda argumentarse que el Estado se mantenga al margen del sistema financiero.

Conclusiones que pueden resultar completamente contraproducentes si no se tiene claro que mucho de lo que pasó y está pasando en Estados Unidos es también producto de la interferencia del gobierno. Interferencia que puede llegar a corroer hasta los cimientos más profundos de cualquier sistema, sobre todo cuando la misma se da mediante normativas casuísticas, regulaciones inapropiadas, esquemas de supervisión que se hacen de la vista gorda ante las fallas del sistema y favoritismo para los allegados al poder. Otra de las facetas de los riesgos de esta interferencia fue la pretensión de estimular artificialmente la actividad económica mediante el crédito barato y la expansión monetaria, la “maquinita”. Intervenciones que a mediano plazo han probado salir muy caras. Al inicio todo es color de rosa; la inversión y la construcción se expanden, el consumo aumenta y los agentes económicos tienen mayor confianza en la economía. Tarde o temprano el fantasma de la inflación empieza a merodear, las tasas de interés aumentan, las inversiones se reducen, los que pidieron prestado no pagan sus deudas, las empresas despiden personal, los bancos quiebran y la recesión se viene encima.

Pretender curar este tipo de males mediante mayor intervención del gobierno en la vida económica equivale a pretender apagar un incendio con gasolina. Lo cual no quiere decir que no debe existir algún tipo de intervención, sino que la misma se base en reglas claras, generales y universales, que no castiguen ni favorezcan a nadie de manera diferencial. Esta opción es por mucho, mejor que depender la discrecionalidad de los políticos de turno. Sobre todo, cuando dicha discrecionalidad no tiene límite alguno y sólo se utiliza, bajo el pretexto del bienestar de las mayorías, para ampliar la esfera de acción y riqueza de los amigos del poder.


¿Es usted un buen vecino?
por Lisardo Bolaños

¿Cuántos de ustedes han querido mejorar la seguridad de su cuadra, la belleza de su vecindario, o implementar actividades sanas para los jóvenes de su colonia?  Estoy seguro que muchos de ustedes han asistido a las reuniones de su colonia para decidir si deben ponerse talanqueras o garitas; o, qué llevar para la kermés, en donde habrá comida, música y concursos. Una nueva Guatemala se forma en estos espacios.  Gente que participa.  Jóvenes que se involucran.  Niños que se entusiasman.  Entre todos, se forma una comunidad con valores.

Sin embargo, no todo es color de rosa, a veces aparecen unas grandes nubes negras: el egoísmo y el resentimiento de ciertos vecinos.  Vecinos que están acostumbrados a ver sólo el derecho de su nariz, que están anclados en la negación a colaborar y se dedican a criticar todas las propuestas, obstaculizando todo esfuerzo.  “No quiero una  talanquera”, “No quiero pagar por  la seguridad”. “Mejor no voy a las reuniones del comité de la colonia porque no me gusta andar “vecindeando” ”.  “No me gustan las mejoras porque significa que hay que pagar”.  Parecen no darse cuenta del peligro que sus actitudes tienen para ellos mismos como  para sus vecinos.  No sólo facilitan la entrada al criminal o ladrón a su colonia; también favorecen que algún joven vecino, con malas costumbres, se aproveche de la poca armonía entre los vecinos para delinquir impúnemente.

¡Grave error! Con esto suelen retrasar, incluso imposibilitar, muchas actividades de beneficio común, algo tan sencillo como disminuir el tráfico de vehículos y peatones ajenos, hace que se incremente la posibilidad de ver a  niños en bicicleta o jugando en la calle y los vecinos disfrutando de una cálida tarde en grata compañía de algún vecino..  Esto también  fortalece los lazos sociales, impulsando así la confianza y la solidaridad (la real, no la del slogan político).  En la medida en que los vecinos egoístas y resentidos se oponen a este tipo de acuerdos comunitarios, promueven una Guatemala peor: con jóvenes atados a la televisión o a los videojuegos; vecinos que no se hablan; calles en las que no se puede caminar por el miedo a ser asaltado o a que un automóvil circule a alta velocidad.

Tal vez estas ideas de mejora en las colonias no sean las mejores para todas, pero creo que lastimosamente, la inseguridad a la que estamos  expuestos los guatemaltecos nos ha llevado a replantear o proponer  “espacios en donde nos sintamos seguros” y este lugar lógicamente es nuestra casa.  Por eso, cuando veamos que los vecinos están organizándose para luchar contra los problemas de inseguridad o para generar actividades sociales, no sea usted ese vecino criticón que nada le parece y no propone mejoras.  Al contrario, pensemos cómo ayudarlos y  cómo sumarnos a sus esfuerzos, créame que será muy útil cualquier idea que sugiera. 

¿Se recuerda usted del  “día de la buena vecindad” que celebraban los personajes del Chavo del ocho?, esa celebración era muy esperada por todos porque era dedicada a vivir en armonía en el que estaban prohibidas las cachetadas que doña Florinda le daba a don Ramón. Lo invito a que proponga en su colonia “el día de la buena vecindad” y tendrá la oportunidad de conocer a su vecino y de darse cuenta de que no es tan apático como aparenta.


Artículos sobre la Crisis Financiera Internacional
Hoy se publicaron diversos artículos de opinión respecto a la crisis financiera que se vive a nivel global. Estos presentan una perspectiva crítica del sistema financiero internacional y del plan que se está gestionando para frenar la crisis.

El primer artículo, escrito por Paul Krugman y publicado en el New York Times, se tituló Cash for Trash. Su principal argumento es destacar los problemas que presenta el plan del Gobierno de Estados Unidos para aliviar la crisis financiera.

El segundo artículo, redactado por Gabriel Calzada del Instituto de Mariana, se llamó Crisis de Ideas. Su objetivo principa es cuestionar el sistema financiero que prevalece a nivel interanacional, destacando cómo este sistema favorece la expansión de la crisis en lugar de reducirla.

El tercer artículo, publicado por The Economist, tiene por nombre Beyond the Crisis Management. Éste presenta una  pugna constante que existe entre el la autoridad financiera que está orientada hacia la estrategia, buscando medidas de largo plazo y cambios estructurales, y la autoridad financiera que está orientada hacia la táctica, buscando medidas de corto plazo y paramétricas. Esta divergencia dificulta el consenso en la elaboración de planes para resolver los problemas derivados de la crisis financiera.

Ambos artículos pueden accederse en los siguientes enlaces:

    Paul Krugman, 2008: Crash for Trash
    Gabriel Calzada, 208: Crisis de Ideas
    The Economist, 2008: Beyond the Crisis Management

El tema propuesto por los autores está abierto a un profundo debate, ya que afecta directa e indirectamente el desempeño de la economía Guatemalteca.


No es por falta de ingresos sino de voluntad política.
Por José Raúl Gonzales

Una de las estadísticas más vergonzosas de nuestro país es poseer el índice más alto de desnutrición  infantil del continente. Sin embargo, lejos de que eso se pueda interpretar como una excusa para continuar inflando el presupuesto de gastos del gobierno y el aumento de la carga tributaria, la desnutrición infantil, en todo caso, refleja la falta de voluntad política y capacidad de nuestros gobernantes.
 
Siempre que los gobiernos quieren aumentar sus gastos y los impuestos, buscan provocar un sentimiento de culpa entre los ciudadanos mostrándoles estadísticas sociales como la desnutrición infantil. Sin embargo, aún asumiendo que el gobierno pudiera, solamente con subsidios, solucionar el problema de la desnutrición, la evidencia demuestra que no es por falta de fondos sino de voluntad política y capacidad de ejecución, que esos problemas no se resuelven.
 
Aproximadamente el 50% de los niños menores de cinco años están desnutridos. Si quisiéramos alimentar al más del millón de menores, todos los días, tendríamos que gastar cerca de setecientos millones de quetzales al año. Eso representa menos del dos por ciento del presupuesto de gastos del estado del año 2008. De esa manera, teóricamente, acabaríamos con el problema pasando del peor al mejor lugar en Latinoamérica.
 
Claro que es más complicado que lo que acabo de describir. Sin embargo, en materia de fondos, es increíble que los diferentes gobiernos, pasados y presente, no hubieran podido acomodar una diferencia de 1.5% en el presupuesto para atender el grave problema de la desnutrición (si es que de verdad lo consideran "grave"). Claramente no ha sido un problema de falta de fondos sino de falta de voluntad política, prioridades claras y capacidad de ejecución. La realidad es que, cuando quieren más impuestos y más gasto público, las estadísticas se usan para crear el cargo de conciencia entre los tributarios haciéndolos sentir culpables de nuestros males sociales. Pero a la hora de la ejecución, el dinero se va a todos lados menos a combatir eficientemente esos males. Si no, ¿cómo se explica que el problema persista gobierno tras gobierno?
 
La desnutrición infantil acabará cuando los padres tengan un empleo productivo e ingresos para alimentar a sus hijos. Esa es la solución de fondo. A esta solución se le puede agregar un paliativo: regalar comida a los grupos de más alto riesgo en el corto plazo. Esta función no tiene, necesariamente, que ser realizada por el gobierno. Pero si tuviera que ser así; con los mismos ingresos, con voluntad política, prioridades claras y  capacidad de ejecución; el objetivo se hubiera podido alcanzar hace varios gobiernos. Usted ha cumplido su parte como tributario. Es hora que el gobierno cumpla la de él con calidad de gasto; no con más impuestos.
 
heconomicus@hotmail.com



Prudencia y Crisis Financiera
Por Hugo Maul R.

La temida recesión en Estados Unidos ha probado ser un fenómeno difícil de pronosticar. Hace un año todos vaticinaban que sería una recesión leve y de corta duración. Algunos estimaban que para el segundo o tercer trimestre de este año la economía norteamericana estaría fuera de todo peligro. El tiempo parece estarle dando la razón a quienes vaticinaban un escenario más complicado. El fantasma de la recesión se agiganta cada vez más en la medida que la crisis financiera adquiere dimensiones pocas veces antes vistas, salvo en el caso del “colapso” del sistema financiero durante la Gran Depresión de los años 30. Mientras se determina la profundidad y duración de esta crisis financiera, y cómo la misma puede afectar a nuestro país, lo más prudentes sería que la política económica del gobierno sea lo más cautelosa posible.

Por más que se argumente que el precio del petróleo esté bajando y que algunos indicadores dan señales positivas, la verdad es que en este momento nadie tiene la información y el conocimiento necesarios para poder vaticinar correctamente las ramificaciones que la crisis norteamericana puede tener sobre nuestra economía. Dada esa incertidumbre y la potencial gravedad de la crisis que se avecina, todo parece indicar que este no es el momento para tomar decisiones riesgosas en materia de política fiscal y monetaria. Decisiones como pretender aumentar el gasto público, endeudar más al país o aumentar la carga tributaria son el tipo de decisiones que deberían esperar. Por más justificadas que sean las razones detrás de tales decisiones, mientras no se tenga claro cómo la crisis norteamericana puede afectarnos a corto y mediano plazo, lo más sabio sería el conservadurismo fiscal y monetario. Esto es, contención o reducción del gasto público, mantener o disminuir la carga tributaria y una política monetaria no expansiva.

Aunque para algunos podría parecer que este es el momento para tomar decisiones arriesgadas, el hecho es que no puede manejarse la política económica de un país como quien apuesta en un casino. Sobre todo, cuando los apostadores no son quienes sufren las pérdidas causadas por sus decisiones. Dado el contexto imperante sería mejor equivocarse por sobre-pesimismo que por sobre-optimismo. Si finalmente la crisis no resulta siendo ni tan profunda ni tan duradera, ya habrá posibilidad en el futuro de discutir nuevamente ampliaciones en el gasto y aumentos en la carga tributaria. Si la crisis termina convirtiéndose en un colapso completo, todas las precauciones que hoy se tomen serán bienvenidas el día de mañana. 


El EMPUJE como virtud
Por: Lisardo Bolaños Fletes.  

“Lo único que cuenta de veras en un hombre es su empuje.  Si tiene empuje es un hombre auténtico, y ésa es la clase de hombres que necesitamos aquí (…)  La familia y el dinero son secundarios”. 

El “empuje” viene a ser la pasión de cualquier persona por lograr cosas extraordinarias.  En pocas palabras: valentía.  No importa el apellido de la persona, ni el nivel socioeconómico, ni lo abultado de la cuenta de cheques.  Lo que sí resulta importante es la visión y pasión que tenga la persona por alcanzar sus objetivos.

Este “empuje” es algo reciente en la historia del mundo.  Es, sin lugar a dudas, una de las grandes promesas del capitalismo a las sociedades que han escogido este modelo económico.  La promesa es sencilla: permitir que el “empuje” genere frutos; permitir la movilidad social.  En pocas palabras, acabar con el refrán que dice: “la cuna determina la cuna”.

En Guatemala es importante que nos demos cuenta que debemos resaltar el “empuje” como una virtud en nuestra juventud.  Jóvenes que se percaten que el mundo está en sus manos, no importando su familia o su dinero.  Por eso quise copiar las palabras de “El rumor del oleaje”, novel del japonés Yukio Mishima.  Mishima le habla a una juventud japonesa que está traumatizada, tras las bombas atómicas, haber perdido el glorioso pasado imperial, y haber perdido la segunda guerra mundial.  Pero eso no significa que los jóvenes no pueda tener ideales.  Tener el empuje para alcanzar lo deseado en el amor y en el trabajo.

Creo que los jóvenes guatemaltecos obtendrían muchos beneficios de leer ese libro de Mishima.  Jóvenes entusiastas que están dispuestos al sacrificio con tal de lograr frutos mayores en el futuro.  Jóvenes que se percatan de la importancia del estudio comprometido, el trabajo fuerte y de mantener relaciones interpersonales honorables.  Jóvenes que trabajan para su comunidad.  Jóvenes con espíritu emprendedor: creando empresas nuevas y generando proyectos para beneficiar a los menos favorecidos por la suerte

Seguramente varios me señalarán que dicha novela es una promesa que no puede cumplirse en Guatemala, porque las condiciones económicas no lo permiten para muchos.  Yo difiero.  Creo que el espíritu es más fuerte que las condiciones materiales.  Estoy claro que la mente no es suficiente para atravesar las paredes, pero estoy seguro que la mente encontrará un mecanismo para derribar esos muros.


Economía y Política
Para quienes estén interesados en comprender cómo la política puede ayudar al economista a comprender los fenómenos de las sociedades, vale la pena que lean el siguiente blog de Tyler Cowen, analizando un estudio del Dani Rodrik. 

http://www.marginalrevolution.com/marginalrevolution/2008/09/real-exchange-r.html

El tema resulta relevante para países como Guatemala.

Petro hipocresías
Por: J-osé Raúl González Merlo.  

¿A qué Hugo Chávez agradecemos su generosa y “solidaria” iniciativa de Petrocaribe? ¿Al que nos ofrece veinticinco años para pagar la mitad de la factura petrolera al uno por ciento de interés anual? ¿O al que promueve que los países productores de petróleo reduzcan su producción para mantener el precio del crudo por encima de los cien dólares el barril? Es hora de denunciar la hipocresía detrás de Petrocaribe.

En junio de 2005, cuando el precio del petróleo rondaba los cincuenta y cinco dólares el barril, Chávez promovió Petrocaribe como una “iniciativa solidaria” en contra de la “especulación” y a favor de los países de la región que quisieran adherirse. El financiamiento barato ha sido una tentación difícil de rechazar por parte de gobernantes que gastarán pero no tendrán que pagar la deuda sino que la heredarán a futuras generaciones.

Tres años más tarde, el precio del petróleo superó los ciento cuarenta dólares el barril y ahora muestra una tendencia bajar de cien dólares. Ante esto, el cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo – OPEP –, debate cortar la producción para provocar una nueva alza. Venezuela es un orgulloso y activo miembro de dicho cartel que tiene como propósito fundamental coordinar la producción de sus miembros de tal manera que se pueda manipular (hacia arriba) el precio internacional de petróleo.

¿Qué puede tener de “solidario” el hecho que Chávez esté promoviendo un recorte en la producción global de petróleo para detener la caída en su precio y provocar una nueva alza? La verdad es que nada. Sin embargo, los simpatizantes incondicionales de Chávez y su “socialismo del siglo XXI” lo siguen considerando como un gobernante cuya generosidad, expresada en Petrocaribe, ayudará no sólo a la causa mencionada sino a aliviar la pobreza de la región. Chávez es un gran manipulador de la opinión pública.

Hace cinco años, el precio del petróleo rondaba los treinta dólares por barril. Si Chávez, de verdad, hubiera estado interesado en la pobreza que causaría y ha causado una multiplicación por cuatro del precio de los combustibles, no hubiera creado Petrocaribe. En su lugar, mejor hubiera cabildeado ante la OPEP para que la producción global de petróleo aumentara más rápido y el precio no creciera tanto. Peor aún, ahora provoca una crisis con los EUA para llevar el precio a doscientos dólares por barril.

La realidad es que Chávez necesita los multi billonarios ingresos para financiar la expansión de su “socialismo del siglo XXI”. Claro está, a costa del hambre y pobreza que, por acción u omisión, ha provocado desde su silla en la OPEP. ¿Petrocaribe? ¿Solidaridad? Más bien Petro-hipocresías de un déspota ambicioso e indiferente ante el sufrimiento que ha causado y seguirá causando a los más pobres.  
Ranking de Blogs Económicos
Gracias al blog de Tyler Cowen y Alex Tabarrock, encontramos este link con un ranking de blogs económicos.

Vale la pena que lo vean, porque hay muy buenas recomendaciones.

http://www.econolog.net/stats.php?area=blogs

Priorizar, analizar y ejecutar
Por: José Raúl González Merlo.  

Cuando uno está más abrumado de problemas es, precisamente, cuando se debe usar una metodología inteligente para resolverlos. Como no es posible solucionar todos los problemas al mismo tiempo, es necesario priorizar. Si nuestros políticos – gobernantes aplicaran esta metodología, otro gallo nos cantaría.

 

Durante las campañas electorales, nuestros políticos adoptan una postura de súper hombres pretendiendo tener una solución para cada uno de nuestros problemas. El candidato Colom , por ejemplo, presumía de contar con un plan de gobierno de miles de páginas. Sin embargo, al llegar la realidad de la asunción al poder, inevitablemente se les aplica el refrán de “el que mucho abarca, poco aprieta”. Abrumados por los problemas quieren darle solución a todo al mismo tiempo y, por ello no pueden dar solución a nada. Peor aún, terminan creyendo que es un problema de falta de fondos y, por ello, consistentemente sólo andan viendo cómo gastan más cada año. Para muestra: el presupuesto record de cincuenta mil millones de quetzales del año entrante.

 

A todos los guatemaltecos nos hubiera ido mucho mejor si nuestros políticos siguieran los consejos de Bjon Lomborg, politólogo danés, fundador de la organización llamada el Consenso de Copenhaguen. Durante su reciente visita a Guatemala divulgó su metodología para priorizar, analizar y atacar los más importantes problemas nacionales comenzando por aquellos que ofrecen mayores beneficios en relación a su costo. La metodología es terriblemente simple y de gran sentido común. No obstante lo anterior, pocas veces aplicadas en el sector público.

 

El problema para aplicarlo en la administración pública, es que los políticos deberían aceptar que tendrán que decir no a la mayoría de las “demandas del pueblo”. En otras palabras, tendrán que dejar de mentir. Tendrían que admitir, también, que no pueden resolverlo todo y que, con suerte, durante su régimen, podrán hacer un puñado de cosas, si las implementan bien. En el caso de nuestro país, no hay por dónde perderse. La seguridad y el empleo son las preocupaciones básicas del pueblo. Podemos agregar a eso un par de objetivos concretos en materia de salud y nutrición, por ejemplo; pero no muchos más porque ni harán uno ni otro bien. Foco, prioridades y buena implementación; las cualidades más importantes de una buena administración pública.

 

Todavía no vemos esas cualidades en nuestro gobierno. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga,  el hecho que el tema de la seguridad haya tocado la intimidad del Presidente quizás tenga un efecto positivo. Lo importante será que el foco en la seguridad se extienda a toda la nación y no sólo a la figura del Presidente


Reinserción, Expulsión o Abandono
Por: Lisardo Bolaños Fletes.  

Ante los problemas de inseguridad que sufrimos todos los días los guatemaltecos, la solución a la misma se aborda prioritariamente desde dos perspectivas.  La primera, afrontar el problema de seguridad de forma preventiva.  Evitamos que los jóvenes se unan a grupos delictivos, porque impulsamos su involucramiento en actividades culturales o deportivas.  La segunda, afrontamos el problema de forma reactiva.  Desplegamos operativos de seguridad, reforzamos la investigación criminalística; mejoramos el perfil, salarios y capacitación de fiscales y policías, etc. Esto no es suficiente.

 

Es importante una perspectiva adicional.  El trabajo de reinserción del joven que cometió un acto criminal debe ser ampliamente discutido por la sociedad.  Esto pasa por cuestionarnos el por qué de las penas; el por qué del encarcelamiento; cómo cumplir de mejor manera el objetivo del encarcelamiento; y qué ocurre cuando el encarcelamiento ha finalizado.

 

Si lo que buscamos como sociedad es generar mecanismos que disminuyan la criminalidad futura, resulta contradictorio que constantemente se señalen las cárceles como una Universidad del Crimen: se comparten experiencias; se organizan grupos; y, se fortalece la lealtad de los miembros. Parece que la política se ha centrado en la expulsión o abandono de los presos.  Esto no debiera ser indiferente al resto de la población, pues en el futuro puede significar un mayor crimen, un mayor dolor.

 

Obviamente la expulsión o abandono no favorecen la reinserción futura de los presos a la sociedad.  Es probable que estas sean las soluciones usuales, porque muchas personas creen que no es posible la reinserción.  No creen que la gente pueda cambiar: los condenan por le resto de su vida. 

 

Seguramente la reinserción sea casi imposible para un número importante de presos.  Pero no es así para muchos.  Habrá una gran cantidad de jóvenes con quienes podríamos generar proyectos para que se sientan parte de la sociedad.  Apoyarlos en su educación.  Crearles capacidad de emplearse, mediante capacitaciones.  Generarles expectativas que pueden aspirar a vivir fuera de un ambiente violento.

 

Conozco distintos proyectos y personas que creen que este es un camino para reducir la violencia en Guatemala y mejorar nuestra sociedad.  Esta es otra forma como nosotros, como ciudadanos, podemos mejorar los problemas de inseguridad.  No sólo apostando en los comités de vecinos y cerrando nuestras colonias.  No sólo generando proyectos para que los jóvenes tengan sueños, tengan medios para realizarlos y se sientan parte de una comunidad, de Guatemala.



El Caso de la EEGSA
Por: Hugo Maul Rivas.  

La estatización de los servicios públicos es algo ya probado y que no dio los resultados que tanto se esperaron. La privatización tampoco ha sido la cura para todos los males. Sobre todo cuando las empresas privatizadas no fueron sometidas a la disciplina de la competencia. Reflexión que no tiene nada de original. Una muy similar se hizo más de dos años atrás para señalar el riesgo que corrían las empresas privatizadas.. Aunque el asunto de la EEGSA sea una violación flagrante al debido proceso o se trate de una expropiación indirecta, cuestiones que habrá que esperar a que se diluciden en instancias judiciales nacionales e internacionales, en el fondo existe una discusión mucho más profunda y de consecuencias de mayor alcance: el debate entre quienes creen que los males de la sociedad se resuelven mediante la estatización de todo cuanto sea necesario y los que creen que todo debe ser privatizado. Una discusión que sigue tan vigente como hace veinte años y en la cual parece que no hay lugar a medias tintas: se está del lado de la izquierda casi comunista o de la derecha neoliberal. Más que una cuestión ideológica o de defensa de intereses particulares, en el asunto de la EEGSA no debe perderse de vista que el objetivo final de la política económica debería ser propiciar el mayor nivel de bienestar para la población. 

 

En el caso de la reforma al sector eléctrico, muy pocos dudan de los beneficios de la reforma: aumento en la cobertura, generación privada y libre contratación, entre otros. Sin embargo, parece que algo faltó. Hace casi 20 años el CIEN se argumentaba que era necesario mostrar que la privatización no era sólo una política útil, sino que también era una política noble. En el caso de la energía eléctrica lo útil ya se demostró. Lo noble, quien sabe. Para mostrar lo noble de las reformas hace falta que el consumidor sea el gran ganador. Mientras esto no ocurra, el futuro es muy fácil de predecir: más regulación estatal y/o estatización al estilo Chávez. Remedio que, aunque en la práctica resulte peor que la enfermedad, para muchos sigue representando una esperanza. Reflexión que tampoco tiene nada de nuevo, la misma se hizo hace casi dos años atrás. Tal vez es tiempo de reconocer que la intervención estatal o la libre competencia no son, finalmente, los objetivos en sí mismos. Lo importante es que las decisiones en esta materia se traduzcan  en beneficios tangibles para la población. El caso de la EEGSA es sólo la punta del iceberg.

¿Petro garantías?
Por: José Raúl González Merlo.  

Luego de más de un mes, el gobierno todavía no presenta al Congreso el acuerdo de Petrocaribe para su ratificación. Quizás están esperando que las aguas políticas se calmen un poco luego de los recientes escándalos de corrupción. En todo caso, las promesas del acuerdo comienzan a verse, cada vez, menos alentadoras y sus consecuencias demagógicas, cada vez más desalentadoras.

 

Uno de los principales argumentos del gobierno para habernos adherido a Petrocaribe, fue la promesa de “garantía” en el suministro de hidrocarburos. La realidad es que, hasta donde se sabe, el suministro de combustible, nunca ha estado en peligro en tanto paguemos  el precio que corresponda. Por lo tanto, argumentar una supuesta “garantía” de suministro por firmar Petrocaribe es engañoso.

 

Por ejemplo, el primer acuerdo firmado con Jamaica dice textualmente que: “[el] suministro [de combustible] será objeto de evaluación y ajuste en función de la evolución de las compras del Gobierno de Jamaica, de las disponibilidades del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las decisiones que adopte la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y de cualquier circunstancia que obligue al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela a cambiar la cuota asignada según lo especificado en este acuerdo.

 

Claramente, Chávez no está dando una “garantía” en el sentido literal de la palabra. Más bien lo que se entiende es que el combustible llegará en función de su voluntad política. Esto último quizás sea el tema más importante de análisis. Si Guatemala no llegase a participar en Petrocaribe; ¿se nos está amenazando directa o indirectamente con cortarnos el suministro de combustible? ¿Qué otras fuentes de suministro tendríamos en caso de que eso ocurriera? ¿O estamos participando en Petrocaribe como un símbolo de alineación socialdemócrata a un gobierno abiertamente marxista?

 

Luego de Petrocaribe, Honduras se adhirió recientemente, a la Alternativa Bolivariana de las Américas – ALBA –. Los efusivos discursos cargados de retórica marxista y antiestadounidense son evidencias que Chávez usa dichos acuerdos políticos como herramientas de alineación ideológica. La presencia de los nuevos “satélites” venezolanos (Nicaragua, Cuba, Bolivia y ahora Honduras) en tal ceremonia, es un anticipo de lo que podría representar para Guatemala continuar alineándose con Chávez.

 

La alineación es, en ocasiones, “generosamente” recompensada. Hay promesas de créditos y donaciones en especie para aquellos que le rinden pleitesía a su majestad Chávez. Generosidad que de poco serviría a los más pobres ya que, bajo la administración de políticos, el dinero será igualmente despilfarrado. Una razón más para rechazar la ratificación de Petrocaribe.