Por: Lisardo Bolaños Fletes.
Ante los
problemas de inseguridad que sufrimos todos los días los guatemaltecos, la
solución a la misma se aborda prioritariamente desde dos perspectivas. La primera, afrontar el problema de seguridad
de forma preventiva. Evitamos que los
jóvenes se unan a grupos delictivos, porque impulsamos su involucramiento en
actividades culturales o deportivas. La
segunda, afrontamos el problema de forma reactiva. Desplegamos operativos de seguridad,
reforzamos la investigación criminalística; mejoramos el perfil, salarios y
capacitación de fiscales y policías, etc. Esto no es suficiente.
Es importante
una perspectiva adicional. El trabajo de
reinserción del joven que cometió un acto criminal debe ser ampliamente
discutido por la sociedad. Esto pasa por
cuestionarnos el por qué de las penas; el por qué del encarcelamiento; cómo
cumplir de mejor manera el objetivo del encarcelamiento; y qué ocurre cuando el
encarcelamiento ha finalizado.
Si lo que
buscamos como sociedad es generar mecanismos que disminuyan la criminalidad
futura, resulta contradictorio que constantemente se señalen las cárceles como
una Universidad del Crimen: se comparten experiencias; se organizan grupos; y,
se fortalece la lealtad de los miembros. Parece que la política se ha centrado en la expulsión o abandono de los
presos. Esto no debiera ser indiferente
al resto de la población, pues en el futuro puede significar un mayor crimen,
un mayor dolor.
Obviamente la
expulsión o abandono no favorecen la reinserción futura de los presos a la
sociedad. Es probable que estas sean las
soluciones usuales, porque muchas personas creen que no es posible la
reinserción. No creen que la gente pueda
cambiar: los condenan por le resto de su vida.
Seguramente la
reinserción sea casi imposible para un número importante de presos. Pero no es así para muchos. Habrá una gran cantidad de jóvenes con
quienes podríamos generar proyectos para que se sientan parte de la
sociedad. Apoyarlos en su
educación. Crearles capacidad de
emplearse, mediante capacitaciones. Generarles
expectativas que pueden aspirar a vivir fuera de un ambiente violento.
Conozco
distintos proyectos y personas que creen que este es un camino para reducir la
violencia en Guatemala y mejorar nuestra sociedad. Esta es otra forma como nosotros, como
ciudadanos, podemos mejorar los problemas de inseguridad. No sólo apostando en los comités de vecinos y
cerrando nuestras colonias. No sólo
generando proyectos para que los jóvenes tengan sueños, tengan medios para
realizarlos y se sientan parte de una comunidad, de Guatemala.
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