Por Verónica
Spross de Rivera.
Estimado señor Relator especial sobre el derecho a la educación: Algunos puntos
que menciona en su informe son importantes en la agenda nacional y otros
pueden abordarse de forma distinta. Entre las causas de los problemas
de la educación se pueden mencionar el centralismo del Estado, la mala
asignación de los escasos recursos fiscales a temas no prioritarios,
como el pago a exPAC, subsidios generalizados a la energía y el transporte,
entre otros. El racismo como causa no es una razón válida para
el análisis.
Es de reconocer
que hemos avanzado en los últimos años en lograr ampliar la cobertura
en primaria, en buena medida a través de las escuelas de autogestión,
resultado de los acuerdos de paz. La participación de los padres
de familia es un aspecto positivo, que en su comunicado no se menciona.
Por otra parte, la mayoría de niños asisten a la escuela; sin embargo,
no logran concluir la primaria. Los esfuerzos por lograr la primaria
completa siguen siendo válidos, así como plantearnos la meta de alcanzar
los 9 años de escolaridad, culminando el nivel de básicos. Las condiciones
de infraestructura y equipamiento de las escuelas, así como la disponibilidad
de libros de texto presentan deficiencias. Las municipalidades
podrían enfocarse en introducirles agua y adecuados servicios sanitarios.
La existencia
de establecimientos educativos privados no es algo negativo. Por el
contrario, éstos tienden a ser innovadores y permiten que muchos jóvenes
concluyan su educación secundaria. Sería necesario difundir
más los resultados de cómo rinden los alumnos en las pruebas de rendimiento
escolar para que los padres de familia puedan tomar mejores decisiones
en la selección del establecimiento idóneo para sus hijos. Asimismo
es necesario revisar el marco normativo que los rige, para que éste
fomente mayor calidad educativa y no imponga regulaciones innecesarias,
como el congelamiento de las tarifas, que limita su crecimiento y el
mejoramiento de sus servicios.
Está
pendiente la introducción de la metodología bilingue en todas las
escuelas que cuentan con niños maya-hablantes. Sin embargo, del necesario
puente intercultural en los primeros años a tener una universidad maya
hay un gran trecho, que debe aún discutirse a fondo, ya que ello podría
requerir una gran cantidad de recursos, con los cuales no contamos.
Como señala el currículo actual, la enseñanza del inglés constituye
un desafío importante.
Los
esfuerzos de formación y perfeccionamiento docente deben ser fortalecidos.
La discusión nacional debe enfocarse en elevar la carrera docente
al nivel superior. Ello debe ir acompañado de una reforma a la normativa
que los rige, así como incentivos adecuados que premien los esfuerzos
realizados y se pueda vincular la remuneración al aprendizaje.
Le
faltó mencionar aspectos positivos de la reforma educativa como la
introducción al aula del nuevo currículo nacional base y de los estándares,
así como la sistematizacón de la evaluación del rendimiento escolar.
Otras recomendaciones que quedaron pendientes en su informe incluyen
avanzar en la descentralización y en la reforma al modelo de gestión,
para mejorar los procesos de tipo financiero, que involucran tanto al
Ministerio de Educación como al de Finanzas, que son lentos, burocráticos
y complicados, haciendo que los servicios de apoyo como la refacción
escolar, por ejemplo, no lleguen a tiempo a las escuelas. Lograr un
acuerdo nacional de largo plazo, que asegure la continuidad de las políticas
sería trascendente para elevar la calidad de educación en Guatemala.
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