Inicio Cuenta Buscar dentro del Blog
Peatones y Vehículos
Por: Hugo Maul Rivas.  

Historia de una tiranía e inconsciencia. Pilotos de vehículos automotores “abusando en grado extraordinario de la fuerza y superioridad” que obtienen de sus vehículos automotores; peatones que actúan negligente y temeraria. Pilotos  que no vacilan en echarle el vehículo encima a cualquiera que se les ponga enfrente o que poco les importa “bañar” de humo negro a quienes caminan por las aceras. Descortesía, enojo y rudeza por parte de pilotos que no comprenden que no son los dueños de las calles. Peatones que se cruzan las calles en lugares indebidos  o que no respetan las señales existentes.

 

Hermosas calles y avenidas, que podrían ser ambientes sanos y seguros para la gente camine hacia su casa o trabajo o para que otros practiquen su deporte favorito, se convierten en el escenario de una tragedia en la cual no queda más que aguantar y rogar por no ser una víctima más de la tiranía de los pilotos de vehículos automotores.  Inmensas y espesas nubes de humo negro, motores ruidosos y bocinas estridentes hacen que caminar por una calle o cruzarse una avenida sea una experiencia de sobrevivencia y frustración.  Aunque para ser ecuánimes, es preciso reconocer que hay otros involucrados en esta problemática. La inadecuada infraestructura peatonal obliga a los peatones a “bajarse” a caminar a las calles para llegar a su destino. Buena parte de las aceras se encuentra en mal estado, se utilizan para fines para los que no fueron diseñadas o se han convertido en basureros o mingitorios públicos. No sorprende, entonces, que muchos peatones decidan arriesgarse de la manera en que lo hacen.

 

Aunque algunos de estos problemas se resolverían con una aplicación más estricta de las leyes, buena parte de la solución radica en que todos los involucrados reconozcan sus derechos y obligaciones. Sobre todo, que los pilotos reconozcan que el peatón tiene derechos, que los peatones reconozcan que tienen obligaciones y que la Municipalidad reconozca que debe conciliar ambos intereses. En otras palabras, que todos adquiramos una “cultura del peatón”, cada quien con sus derechos y responsabilidades respectivas. Quizá esté soñando, pero la ciudad tiene que cambiar, cambiar por el bien del peatón, del ciclista, del corredor y del conductor.

Amenaza de Terrorismo Monetario
Por:  Mario Cuevas.  

Tal parece que algunos analistas económicos están olvidando que cada componente de la política económica tiene su propia razón de ser.  En el proceso, preparan un acto de terrorismo económico contra la población, socavando la estabilidad monetaria en el país.

En el taller de carpintería, el martillo, el taladro y el serrucho cada uno tiene su fin específico.  Hábilmente utilizadas, dichas herramientas tienen harta flexibilidad y sirven en procesos de fabricación de distintas cosas, según sea el requerimiento inmediato del cliente... Sillas, mesas o taburetes de distintos diseños y calidades pueden elaborarse con las mismas herramientas.

El carpintero, sin embargo, hace bien en usar el martillo para martillar, el taladro para taladrar y el serrucho para cortar madera.  Sería un extraño espectáculo observar a un carpintero martillando con el serrucho, taladrando con el martillo y cortando madera con un taladro.  Aparte de incrementar el riesgo de accidentes en el lugar de trabajo, tan desubicado carpintero sería muy poco efectivo en la elaboración de sus productos.

Lo mismo ocurre en el ámbito de la política pública, que cuenta con distintas herramientas para alcanzar las múltiples metas intermedias que conjuntamente promueven el interés colectivo.  La creación de empleo, el fomento de la producción y la estabilidad de precios son algunas de los muchos objetivos de las políticas públicas.

Existen herramientas adecuadas para alcanzar cada una de dichas metas, específicamente, el empleo a través de una política de empleo, el fomento de la producción a través de reformas que promuevan la inversión y la competitividad de la economía y, finalmente, la política monetaria para garantizar la estabilidad de precios.

Tal parece que los carpinteros económicos están ahora confundidos, pensando que la estabilidad de precios es un fin bajo y egoísta, cuando en realidad la meta de una inflación baja y estable exactamente quiere decir que se defiende el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores guatemaltecos.  Entendida como tal, la estabilidad de precios no es simplemente un lujo para los países desarrollados sino una demanda social urgente aquí en Guatemala.

Una inflación baja y estable equivale a que los ingresos de la población mantendrán su valor y permitirán a las amas de casa comprar la comida, vestido y útiles que sus hijos necesitan para ir a la escuela.  Entendamos el fin SOCIAL de la estabilidad de precios y quiénes son sus beneficiarios directos.

Por ende, resulta absurdo subestimar la importancia de la estabilidad de precios en la política macroeconómica, actitud que sería equivalente a que un carpintero vea de menos la actividad de martillar y piense que taladrar es algo más digno en su profesión.  Peor todavía si el carpintero por desubicado concluyera que también hay que usar el martillo para taladrar y cortar madera.  Absurdo, simplemente absurdo.

El objetivo de la política monetaria en Guatemala es y debe continuar siendo el mantenimiento de la estabilidad de precios, en defensa digna y noble del poder adquisitivo de la población.  Si alguien tiene dudas, que le pregunte a cualquier ama de casa si le gusta o no el encarecimiento del costo de la vida y que esto sirva al escéptico como Norte moral.

En este sentido, la Junta Monetaria podría contribuir al bienestar de la Nación si al menos una vez en la vida sus miembros le prestaran atención a los intereses de las amas de casa guatemaltecas en lugar de defender los estrechos intereses económicos y políticos que los respaldan.

Ese momento es ahora: el martillo que sirva para martillar y nada más.  De lo contrario, la injustificada ampliación de los objetivos de la política monetaria abrirá las puertas para su eventual abuso y posible transformación en arma inmoral.  Arma terrorista que servirá para fusilar de hambre a los más necesitados, cuya sangre servirá de abono para el descontento social y combustible para el avance del radicalismo populista en Guatemala.

¡Que viva la Empresarialidad Virtuosa!
Por: Lisardo Bolaños Fletes.  

¡Que viva la empresarialidad virtuosa!  ¿Sorprendidos?  No debieran estarlo.  Al menos, eso nos dice Deirde McCloskey

La empresarialidad sí puede ser virtuosa.  Especialmente la empresarialidad cotidiana.  La de nuestros padres, nuestros hermanos y amigos. La empresarialidad de las mujeres y hombres que nos vende flores y ropa y mil cosas más.  Se levantan muy temprano en la mañana y trabajan sin parar. Saben que de su esfuerzo dependen sus ingresos y el bienestar de su familia. 

Ellas y ellos están llenos de virtudes.  Constantemente auto-disciplinan sus deseos.  En lugar de dormir más tiempo, se despiertan para ir a sus lugares de trabajo. En lugar de visitar lugares nuevos y bonitos, se disciplinan y ahorran, para pagar la escuela y la medicina.  En lugar de regresar a casa temprano, muchas veces se quedan largas horas en el trabajo, cerrando el negocio y atendiendo al último cliente.  Empresarios virtuosos, sin duda.  Llenos de disciplina, de entusiasmo, de compromiso, de energía.  Llenos de pasión.  Llenos de historias.  Ejemplares.

Es una lástima que muchas veces no veamos ese heroísmo, ese virtuosismo.  Hacemos mal.  Pero, no es de extrañar.  Hemos heredado la leyenda negra sobre la empresarialidad.  Desde la Grecia clásica, se ve con ojos despectivos a los comerciantes; ello no sorprende, finalmente eran señoritos acomodados que vivían a expensas de sus esclavos.  Más de dos mil años después, en Guatemala,  las autoridades coloniales perseguían a los “coyotes”, comerciantes entre los Pueblos de Indios y los Pueblos de Españoles, porque ofrecían algo peligroso: precios bajos.  Hoy, las autoridades Municipales persiguen a los vendedores informales, porque no se adaptan a un sueño urbanístico particular.  Hoy, ciertas ideologías demeritan a los empresarios virtuosos. Hoy, las autoridades del Gobierno Central siguen con estructuras económicas pre-democráticas, en donde la mayoría de los beneficios del Estado siguen concentrados para ciertas élites empresariales.  Hoy, a pesar de las muchas virtudes de los empresarios cotidianos guatemaltecos, el Estado no les provee de seguridad, de certeza jurídica, o de las muchas otras mejoras en el ambiente económico nacional.

McCloskey considera que es necesario que cambiemos esas actitudes en contra de la empresarialidad virtuosa.  Para ella, esto determinó la generación del capitalismo en Europa.  Una actitud favorable y donde se miraba al empresario como alguien digno de estima.  No a un enemigo o a un explotador.  Sí, a un compañero de negocios.  Sí, a un padre o madre virtuoso.  Sí, una profesión digna.  Sí, un camino hacia la prosperidad material.  Sí, una forma de ejercer virtudes en el día a día.


¿A quién le importa el lío?
Por: José Raúl González Merlo.  

El gobierno y la Empresa Eléctrica – EE – se traen una disputa por el precio que esta última pueda cobrar por distribuir electricidad. Nunca falta un diputado trasnochado que considera esto como parte de nuestra “reconquista” en alusión al capital español mayoritario de la EE. ¿A quién le importa este lío? Nos debería importar a todos porque nos afectará a todos.

 

La EE alega que el gobierno no respetó las reglas del juego y fijó, de forma unilateral, el precio que le permite cobrar por la distribución de electricidad. El gobierno lo niega rotundamente y afirma que su decisión está enmarcada en ley. La EE cobra actualmente $11 y quiere más. El gobierno dice que se debería de cobrar $4 (64% menos de lo actual). ¿Qué precio es el correcto? No sabemos porque el gobierno no permitió que la comisión encargada de determinarlo terminara su trabajo. Lo que sì sabemos es que es en interés de todos que el monto sea lo suficientemente razonable para que la EE pueda cumplir con sus obligaciones y siga invirtiendo. Si, como consecuencia del nuevo precio, la EE quedara en una situación de iliquidez o pérdidas, todos tendríamos un problema.

 

Los datos parecieran indicar que al gobierno “se le fue la mano”  al fijar una tarifa de $4; $1 debajo de la tarifa de $5 que estuvo vigente hasta el 2003. Es razonable pensar que cualquier empresa puede entrar en problemas al perder 64% de sus ingresos. Sin embargo, pronto sabremos que pasará porque, como consecuencia de la medida, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poors – S&P – vendrá a analizar las consecuencias financieras de este “evento relevante”. Si S&P determina que, bajo las nuevas condiciones, se ha puesto en riesgo la capacidad de pago de la EE, procederá a penalizar su calificación de riesgo.

 

Lo anterior, podría ser interpretado como un dictamen indirecto e independiente que el gobierno ha impuesto una tarifa arbitraria. Las consecuencias de esto podrían verse reflejadas más allá del daño financiero a la EE. Es un evento que puede interpretarse como un evento de riesgo político para Guatemala. Si ese es el caso, nuestra credibilidad como destino de inversiones puede quedar en entredicho. No hay peor cosa que un gobierno pueda hacer, para ahuyentar la inversión extranjera,  violar los contratos en perjuicio directo de un inversionista extranjero.

 

Guatemala no se puede dar el lujo de imitar a Venezuela. Necesitamos más no menos inversión en infraestructura eléctrica. Pudiendo lograr el mismo objetivo actuando de manera responsable, es un error pretender “defender los intereses del pueblo” actuando de manera arrebatada e impulsiva. Es en interés de todo el país que el gobierno le ponga más atención a este problema. Nuestra reputación, como destino de inversiones, está en riesgo.

Atletismo: ¿En el Olvido?
Por: Hugo Maul Rivas.  

Nada de lo que se diga hoy en esta columna demerita el esfuerzo, entusiasmo y dedicación de quienes  participan y se dedican a organizar carreras en las calles. De hecho, para la mayoría de quienes hemos dejado corazón y esfuerzo en las pistas de atletismo, este tipo de pruebas son muy importantes para la sobrevivencia de nuestro querido deporte. Las pruebas de pista y campo, contrario a lo que sucede en las carreras de fondo en las calles, pasan por una situación crítica: cada vez hay menos competidores, se celebran menos pruebas y existe menos apoyo de instituciones externas a esta disciplina deportiva.

 

Aunque este tipo de pruebas nunca han gozado de tanta popularidad como las carreras de fondo, hace unos años atrás la situación era distinta. Hace veinte o veinticinco, cuando este servidor tuvo el honor de compartir las pistas con la generación de Vladimir Samayoa, Hugo Allan García o Christa Schumann, entre tantos otros tantos, era usual que decenas de jóvenes compitieran en cada prueba, usualmente era necesario realizar pruebas eliminatorias para seleccionar a los finalistas. Hoy en día, según lo que pude constatar el pasado sábado en un campeonato de la categoría Juvenil “A”, y según me dicen quienes han permanecido de cerca en el atletismo de pista y campo, cada vez hay menos participación y entusiasmo en los eventos de pista y campo. Muchos eventos no se realizan debido a la falta de participantes y en otros muchos apenas participan tres o cuatro atletas.

 

Mientras el mundo entero se maravilla por las proezas de los deportistas de pista y campo en el estadio Nido de Pájaro en Pekín, en Guatemala estas pruebas agonizan lentamente. Es difícil saber por qué sucede esto. Una posibilidad, sin querer ser reduccionista, puede ser la existencia de fondos públicos detrás del deporte federado. Pareciera que, al igual como sucede en tantos otros ámbitos, este tipo intervención da resultados contraproducentes a largo plazo. Otra posibilidad es que nuestra gran afición por las carreras en las calles ha hecho que nos olvidemos  del resto del atletismo;  competidores, patrocinadores, entrenadores y público en general hacemos nada o muy poco por el resto del deporte. Tal vez sea tiempo de recordar que el atletismo es más que simplemente pruebas de fondo.

Invasión de la Vía Pública
Por:  Hugo Maul Rivas.

A lo largo y ancho del país siempre es la misma historia: autoridades municipales persiguiendo vendedores informales. Personas que, a pesar de no  estar reclamando ser los legítimos propietarios de la vía pública, reclaman, bajo el amparo del artículo 101 de la Constitución, el derecho a trabajar en ella. Aunque la poca certeza sobre los derechos de propiedad es un problema que afecta a todos los habitantes de Guatemala, en el caso de los empresarios informales este problema hace crisis. La falta de cumplimiento de las regulaciones respectivas, unida a la discrecionalidad en la interpretación y aplicación de las normas ha permitido a muchos empresarios informales hacerse,  de facto, un virtual derecho sobre el uso del espacio público. La permanencia constante en un lugar y el reconocimiento de los vecinos a esa posesión pacífica terminan legitimando y delimitando una “especie” de derecho de propiedad sobre la vía pública. Derechos que luego son vendidos, traspasados, heredados o alquilados ante la mirada pasiva de autoridades (municipalidad, policía, administración tributaria, etcétera). A lo que se suma el cobro de cuotas por el uso del espacio público, procedimientos de localización y renegociación de dichos espacios y el otorgamiento de privilegios a cambio de apoyo electoral, lo que termina institucionalizando, y legitimando, el derecho al trabajo a través de la ocupación de la vía pública. 

No obstante, la situación de cientos de miles, sino millones, de empresarios informales es bastante precaria, ya que, creyéndose poseedores de ciertos derechos, no pueden hacerlos valer efectivamente ante nadie. Si a esto se suma el hecho que muchas ciudades no cuentan con políticas de ordenamiento municipal de largo plazo, coherentes con las necesidades económicas de su población y que reconozcan que la economía informal está acá para quedarse, la situación termina siendo casi caótica. La solución no es sencilla, pero sin duda parte de la misma radica en que las autoridades reconozcan que la economía informal está en nuestras ciudades para quedarse, y que comprendan que el desalojo y el uso de la fuerza no pueden ser las únicas respuestas a este fenómeno. Los empresarios informales, por su parte, deben reconocer que tienen ciertas obligaciones para con su ciudad, y sus ciudadanos, y deben estar dispuestos a colaborar en la búsqueda de mejores soluciones. De lo contrario, esta seguirá siendo la historia de nunca acabar: invasión-desalojo-invasión por el resto de los días.



La seguridad pendiente
Por: José Raúl González Merlo.  

Cuando en campaña, la UNE necesitó de un slogan para contrarrestar la “ventaja comparativa” del Partido Patriota en materia de seguridad, eligió: “la violencia se combate con inteligencia”. El slogan funcionó para ganar las elecciones. Sin embargo, a ocho meses de estar en el poder, no hemos pasado del slogan y la seguridad sigue siendo la gran promesa incumplida.

 

El Presidente Colom parece no haber podido hacer la transición mental de su única y principal experiencia en el sector público: ser gerente del Fondo de Inversión Social. Ya en la Presidencia de la República, su atención se ha centrado en el Consejo de Cohesión Social, lidereado por su esposa, a quien frecuentemente acompaña para inaugurar diversos “programas sociales”. Tampoco ha perdido cuanta oportunidad ha existido para aceptar todas las invitaciones al exterior que se le han presentado. Lamentablemente, la seguridad ciudadana ha carecido de ese mismo nivel de atención y entusiasmo. A pesar de ser el tema que más le preocupa a la ciudadanía, el Presidente ha preferido “delegarlo”.

 

En repetidas ocasiones el Presidente Colom se ha quejado de la mala situación de seguridad que su gobierno heredó. Tiene razón, la seguridad ciudadana era un desastre. Lo malo es que lo sigue siendo y este gobierno no nos ofrece mayores esperanzas. Desde la última vez que el Presidente simbólicamente visitó una comisaría y “sorprendió” a varios policías el tema no parece haber resurgido en su agenda, salvo para el funeral del Ministro de Gobernación.

 

Entre ambos eventos, prominentes miembros del Ministerio de Gobernación del gobierno anterior han sido asesinados y la ciudadanía sigue tanto o más desprotegida. Choferes de buses siguen siendo ejecutados (80 en lo que va de este gobierno); la industria de los “secuestros express” florece, los turistas son ahora asesinados y la confianza en las fuerzas de seguridad sigue empeorando. Mientras tanto, el Presidente pide “paciencia” al cuerpo diplomático. Paciencia que ya no se le puede seguir pidiendo a la ciudadanía honrada a quien, encima de todo, una nueva ley de armas y municiones pretende dejar aún más desprotegida.

 

Ya se sabía que el tema de la redistribución de la riqueza iba a ser el caballito de batalla de la “socialdemocracia”. Lo malo es que no tenía que ser a expensas de la seguridad. Avaro Colom debe dar un giro radical en materia de lo que le gusta y no le gusta hacer como Presidente.  Los ciudadanos esperan de él, en estos insoportables momentos de inseguridad, que  toda su atención se vuelque a atender lo más básico de las funciones gubernamentales. Si no retoma el rumbo con rapidez y decisión, corre el riesgo de ser recordado, en materia de seguridad, como el Presidente más nefasto de nuestra historia moderna.



AL OÍDO DEL RELATOR DE EDUCACION
Por Verónica Spross de Rivera. 

Estimado señor Relator especial sobre el derecho a la educación: Algunos puntos que menciona en su informe son importantes en la agenda nacional y otros pueden abordarse de forma distinta.  Entre las causas de los problemas de la educación se pueden mencionar el centralismo del Estado, la mala asignación de los escasos recursos fiscales a temas no prioritarios, como el pago a exPAC, subsidios generalizados a la energía y el transporte, entre otros.  El racismo como causa no es una razón válida para el análisis.

Es de reconocer que hemos avanzado en los últimos años en lograr ampliar la cobertura en primaria, en buena medida a través de las escuelas de autogestión, resultado de los acuerdos de paz.  La participación de los padres de familia es un aspecto positivo, que en su comunicado no se menciona.  Por otra parte, la mayoría de niños asisten a la escuela; sin embargo, no logran concluir la primaria.  Los esfuerzos por lograr la primaria completa siguen siendo válidos, así como plantearnos la meta de alcanzar los 9 años de escolaridad, culminando el nivel de básicos. Las condiciones de infraestructura y equipamiento de las escuelas, así como la disponibilidad de libros de texto presentan deficiencias.  Las municipalidades podrían enfocarse en introducirles agua y adecuados servicios sanitarios.

La existencia de establecimientos educativos privados no es algo negativo. Por el contrario, éstos tienden a ser innovadores y permiten que muchos jóvenes concluyan su educación secundaria.  Sería necesario difundir más los resultados de cómo rinden los alumnos en las pruebas de rendimiento escolar para que los padres de familia puedan tomar mejores decisiones en la selección del establecimiento idóneo para sus hijos.  Asimismo es necesario revisar el marco normativo que los rige, para que éste fomente mayor calidad educativa y no imponga regulaciones innecesarias, como el congelamiento de las tarifas, que limita su crecimiento y el mejoramiento de sus servicios.

Está pendiente la introducción de la metodología bilingue en todas las escuelas que cuentan con niños maya-hablantes. Sin embargo, del necesario puente intercultural en los primeros años a tener una universidad maya hay un gran trecho, que debe aún discutirse a fondo, ya que ello podría requerir una gran cantidad de recursos, con los cuales no contamos. Como señala el currículo actual, la enseñanza del inglés constituye un desafío importante.

Los esfuerzos de formación y perfeccionamiento docente deben ser fortalecidos.  La discusión nacional debe enfocarse en elevar la carrera docente al nivel superior. Ello debe ir acompañado de una reforma a la normativa que los rige, así como incentivos adecuados que premien los esfuerzos realizados y se pueda vincular la remuneración al aprendizaje.

Le faltó mencionar aspectos positivos de la reforma educativa como la introducción al aula del nuevo currículo nacional base y de los estándares, así como la sistematizacón de la evaluación del rendimiento escolar. Otras recomendaciones que quedaron pendientes en su informe incluyen avanzar en la descentralización y en la reforma al modelo de gestión, para mejorar los procesos de tipo financiero, que involucran tanto al Ministerio de Educación como al de Finanzas, que son lentos, burocráticos y complicados, haciendo que los servicios de apoyo como la refacción escolar, por ejemplo, no lleguen a tiempo a las escuelas. Lograr un acuerdo nacional de largo plazo, que asegure la continuidad de las políticas sería  trascendente para elevar la calidad de educación en Guatemala.


Consejo Nacional de Adopciones - CNA
Por: José Raúl González Merlo.  

A seis meses de haber constituido el Consejo Nacional de Adopciones – CNA –, sus administradores “celebraron” las primeras dos adopciones bajo el nuevo régimen. Sin embargo, los niños desamparados tienen poco que celebrar. Tanto se criticó el “negocio” de las adopciones que ahora tenemos un proceso monopolizado, politizado y burocratizado en manos del Estado de Guatemala en perjuicio de miles de niños.

 

Antes del CNA, el proceso de adopciones permitía que cerca de cinco mil niños encontraran un hogar y un mejor futuro cada año. Con la nueva ley, a finales del pasado junio, ya llevamos un déficit de dos mil cuatrocientos noventa y ocho niños. El anterior proceso no le costaba nada al pueblo de Guatemala porque todo lo pagaba la familia adoptante. No era un proceso perfecto (¿cuál lo es?), pero funcionaba para que los desamparados tuvieran un mejor futuro. La mayoría de los adoptados iba a los EUA. ¿Se imagina cómo les cambió la vida a esos niños? A cambio de esto, los mal llamados “defensores de la niñez”, en complicidad con algunos embajadores de “países amigos”, se inventaron lo que tenemos hoy (no me ayudes compadre).

 

Como todo lo que cae en manos del gobierno, el CNA se convirtió en un botín político. A días de haberse constituido, el nuevo gobierno intentó remover a sus participantes para “poner su gente”. Luego los participantes se pelearon por la “presidencia” del organismo. Contrario a lo que ocurría antes, ahora, innecesariamente, se gastan diez millones de quetzales de impuestos que pagan los guatemaltecos más pobres para los “gastos de operación” del CNA (quiere decir que los primeros dos adoptados “costaron” dos millones y medio de quetzales).

 

Antes alegaban que los abogados “ganaban mucho”. Ahora que el “negocio” quedó en manos del CNA, la prensa reporta que cada uno de sus directores cobra treinta mil quetzales mensuales. Antes, los niños abandonados recibían atención médica y alimentos en casas cuna privadas pagadas por los padres adoptantes. Pero como los “defensores de la niñez” se encargaron de satanizar esa actividad, se acabó el “negocio” de las casas cuna y, ahora, no hay donde alojar a los niños mientras dura su proceso de adopción. Frente a este grave problema, la solución gubernamental es gastar más impuestos en una campaña de publicidad buscando voluntarios que quieran, temporalmente, hacerse cargo de los infantes.

 

La semana pasada encontraron abandonado el cuerpo mutilado de un bebé de cinco meses. Antes de la nueva ley de adopciones, existía el incentivo para unir las vidas de esas inocentes víctimas, con familias adoptantes. Felicidades por haber acabado con el “negocio” de las adopciones. Acabaron también con el futuro y la vida de miles de niños.



¿Otra locura tributaria?
Por:  Hugo Maul Rivas.  

“ ¿Está o no está de acuerdo con la llamada "reforma" fiscal que propone el señor Colom Caballeros? ¿Es o no es una locura pretender un aumento de impuesto? El columnista prefiere refugiarse en un misterio cómodo.”Aceptado el punto. Excelente comentario de Don Manuel Hidalgo a mí columna de la semana pasada. Respondo directamente a las preguntas que se me plantean. Primero, no estoy de acuerdo con la reforma tributaria que propone el actual gobierno. Segundo, después de escribir el referido monólogo sobre la locura, ver su puesta en escena por el magnífico actor Julio De León y recibir algunos comentarios de quienes han presenciado la obra de teatro, me cuesta muchísimo responder a la segunda pregunta del apreciado lector.

 

Entiendo que parezca un “misterio cómodo” no atreverme a calificar de locura o no el aumento de impuestos. El problema con la segunda pregunta es que todo depende del tipo de discurso que uno quiera adoptar. Para quienes creen de todo corazón en la “economía del lado de la oferta”, mantener o aumentar los impuestos no tiene ningún sentido. Quienes así piensan creen que la reducción de impuestos es una de las formas más efectivas para promover el desarrollo. Para quienes creen de todo corazón que el gobierno debe tener una rol más protagónico en la redistribución de la riqueza y combate a la pobreza, reducir los impuestos o dejarlos igual no tiene sentido alguno. Quienes así piensan están convencidos que cobrando relativamente más impuestos a los ricos, y gastando prioritariamente en los más pobres, es una de las formas más efectivas para promover el desarrollo.

 

Ambos discursos, por más disímiles que parezcan, comparten un mismo anhelo: convertirse en pensamiento único. Una forma de pensar fuera de la cual nada es prohibido pensar. No adoptar alguna de estas formas de pensar equivale a estar loco. Eso porque a los locos “no hay que escucharlos”, ya que aunque hablen no “implica que debamos hacerles caso… siempre existe el riesgo que digan disparates, afirmaciones que no podemos comprender o que, tal vez, preferimos ignorar”. ¿Es o no una locura la reforma tributaria? La verdad no lo sé. Lo que sí sé es que mientras todas las partes involucradas no abandonemos nuestras posiciones “de verdad” será muy difícil acuerdo alguno. ¿Será la búsqueda del acuerdo una locura? A veces parece que sí…



El puente Santa Rosa
Por: José Raúl González Merlo.  

El puente Santa Rosa que conecta Puerto Quetzal con Puerto de San José fue destruido aproximadamente en octubre del año pasado. Frente a la indolencia e indiferencia de las autoridades, los ciudadanos han tenido que aguantar casi 10 meses hasta que la iniciativa chapina ofreció una solución parcial: un puente privado. Pequeño ejemplo que demuestra lo poco que en realidad necesitamos al gobierno y lo mucho que nos perjudica su ineficiencia.

 

Cuando el puente Santa Rosa quedó parcialmente destruido, el tránsito entre Puerto Quetzal y Puerto de San José comenzó a ser un martirio. Primero, los ciudadanos tuvieron que soportar largos períodos de espera mientras se habilitaba un carril y se hacían turnos para que pasaran los carros. El tránsito pesado tuvo peor suerte. Simplemente fue desviado por una ruta que parecía más bien un paraje lunar por el pésimo estado de la ruta alterna. Al paso de los meses, esta fue la única ruta para todos los vehículos debido a que el puente fue totalmente cerrado. La cosa se puso mucho peor pero existía la esperanza de una pronta reconstrucción. Pasaron los meses y no pasó nada… Llegó la temporada de lluvia y la ruta alterna parecía ahora un paraje marciano por su cada vez peor estado.

 

De repente se corrió la bola de que había sido habilitado un puente alterno que cobraba cinco quetzales de “peaje”. Construido de forma rudimentaria, a un costado de donde está el destruido puente (ahora en construcción), la idea fue todo un éxito. Regresaron las colas para esperar el turno y pasar pero eso era mucho mejor que tomar el desvío gubernamental y destruir la suspensión del vehículo. Una solución “privada” a un bajo costo, contribuyó significativamente a aliviar las molestias de la lentitud de las soluciones públicas.

 

Nuevamente, una persona con espíritu empresarial encontró la manera de resolver un gravísimo problema para la población que tenía que viajar al Puerto de San José. El puente privado debe ser un éxito financiero por el número de personas que voluntariamente pagan por usarlo diariamente. No obstante lo anterior, pronto será inaugurado el nuevo puente a un alto costo para los ciudadanos. Al valor de los materiales que sirvieron para construirlo, habrá que agregar el costo de los recursos y tiempo perdidos por el atraso de casi un año en su reconstrucción.

 

La lección es clara: las soluciones privadas, si se dejan, son más eficientes que las públicas. Lógico: las primeras tienen que ser rápidas para poder ser rentables. Las segundas no tienen un sentido de urgencia ni calidad; por ello es que llegan tarde, mal y a veces nunca. Mis respetos para la persona a quien se le ocurrió poner el puente privado. El dinero que gane habrá sido bien habido para beneficio de la población del Puerto de San José.



¿Locura Tributaria?
Por:  Hugo Maul Rivas.   

Para muchos lo más urgente es aumentar la carga tributaria. No importa que el gasto público no llegue a quien más lo necesita; que no responda a las principales prioridades del país; o que no existan suficientes y adecuados controles para garantizar su buen uso. Lo importante es que el gobierno tenga mayores recursos a su disposición, la forma en que éstos se gasten es una cuestión que viene después. Para otros muchos, dentro de los cuales me incluyo, el asunto es completamente al revés. Mientras no mejore la forma en el gobierno gasta los recursos que ya tiene a su disposición, no tiene mucha justificación inyectar más recursos a un sistema que no funciona como debería.

 

¿Cuál de los dos posiciones está en lo correcto? La verdad, no importa. Una bien estructurada maquinaria de fabricación de verdad ha hecho del aumento de la carga tributaria la “forma más sencilla para determinar, sin dar explicación alguna, lo correcto y lo deseable” en temas fiscales y de desarrollo. El aumento de la carga tributaria se ha convertido en “una medida despótica contra la cual se juzga”casi toda propuesta de quien dice preocuparse por el bienestar de los guatemaltecos. Oponerse al aumento a la carga tributaria se ha convertido en un sinónimo de oscurantismo, mala fe, avaricia e, incluso, locura. Para quienes creen que el desarrollo del país pasa por masivas y activas intervenciones del gobierno, hacer ver una alta carga tributaria como “lo normal” es algo muy importante, en caso contrario sería muy “difícil manipular… perdón, convencer”a los contribuyentes de que pagando más están siendo solidarios con los más necesitados. Al final de cuentas, lo importante es que el comprenda que no tiene derecho alguno a … rebelarse contra lo que está escrito”. Su obligación es pagar y callar, no cuestionar.

 

Unir los conceptos de la locura y lo tributario no es una casualidad. Al contrario, es una forma de resaltar cómo funcionan los sistemas de significación dentro del discurso económico. Sin embargo, dichos sistema de significación cobran mucha mayor importancia en otras dimensiones del ser humano. La locura y la normalidad, por ejemplo. Los fragmentos entre comillas corresponden a un monólogo acerca de la locura escrito por el autor de esta columna. El mismo será parte de la puesta en escena de las obras de teatro experimental “Lily Monster” y “Alicia en el País de las Maravillas”. Los interesados están invitados al teatro del IGA todos los martes por la noche de este mes. Más información en http://aquelarreteatrocontemporaneo.blogspot.com/.