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Carlos Peña para Presidente
Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

"Comparar las elecciones a presidente con Carlos Peña, el joven cantante, es como mezclar el aceite con el agua". En cierto sentido este comentario de Ricardo Bolaños, a la versión electrónica de la columna de la semana pasada es completamente válido. No obstante, al comparar el nivel de participación y entusiasmo generado por cada uno de estos procesos de elección surgen algunas cuestiones que merecen cierta reflexión. Por ejemplo, el papel de la relación precio/calidad en ambos procesos. En cada uno de ellos votar implicaba el pago de una suma monetaria. En el caso de la elección de Carlos, dicha suma salió de labolsa de cada "fan"; en el caso de la elección general, el pago salió de la bolsa de los contribuyentes. Si a esto se suma que muy pocos candidatos presidenciales inspiraban la simpatía, admiración o respeto que inspira Carlos Peña, los US $ 2.00 que la ley otorga a cada partido por voto recibido resulta ser un alto precio a cambio de la calidad de los productos recibidos. Por otro lado, el nivel de entusiasmo y participación alrededor del fenómeno "Carlos Peña" puede ser el reflejo de lo que sucede cuando los ciudadanos descubren cómo participar en la construcción de proyectos comunes. De cierta forma, más que apoyar a un joven cantante, el apoyo a Carlos puede ser el reflejo de lo que Samuel Huntington llamaría un "interés público puro", la base fundamental para una acción colectiva exitosa.

Aunque no faltará quien piense que todo el asunto "Carlos Peña" es producto de la manipulación publicitaria, no debe olvidarse que vivimos algo parecido durante la campaña electoral y no puede decirse que alguno de los candidatos haya despertado el entusiasmo que generó el joven cantante. Aunque no se comparta la relevancia de que un joven guatemalteco se convierta en "Latin American Idol", el proceso de elección de Carlos muestra la necesidad de que la calidad del "producto" guarde relación con el precio que se paga por él. Algo que sería muy importante en futuras elecciones presidenciales. Asimismo, la elección de Carlos muestra la importancia de que los votantes estén convencidos que mediante su voto hacen algo importante por su país. Algo que, aparentemente, no sucede hoy en día cuando votamos para elegir diputados, alcaldes y presidente. Para muchos, votar en una elección general significa más de lo mismo. Para muchos, votar por Carlos significó haber hecho algo importante por Guatemala: mostrar que en es factible que los sueños se conviertan en realidad.

Las alegres encuestas
José Raúl González Merlo
Miembro Junta Directiva
CIEN

Las encuestas electorales no son cosa nueva. Todos los años han sido criticadas por quienes tienen los peores resultados. Sin embargo, en estas elecciones, las críticas han sido particularmente incisivas. En buena medida porque el margen de error fue más amplio que el esperado. Unos piden regulación, otros piden prohibición. Ambos están equivocados.

Los medios entraron en una peligrosa espiral en aras de elevar la circulación de sus respectivos diarios. Las encuestas per se no tienen nada de malo para alcanzar ese objetivo; sin embargo, minimizaron los riesgos de realizarlas. Pagar y divulgar las encuestas es asumir como propia la responsabilidad de la exactitud de sus resultados. De esta manera, el medio de comunicación pone en riesgo su activo más importante: la credibilidad.

Lo anterior se puede resolver de dos maneras. La primera es aceptar que el medio no tiene necesidad de hacer encuestas y no hacerlas más. La segunda es reconocer públicamente que la encuesta es una medición inexacta de una realidad en un momento determinado. Todos son culpables de haber caído en la arrogancia de creer que su encuesta era la mejor y, dados los resultados, lo único que se comprobó es que habían unas menos peores que otras.

Por lo tanto, si continúan con las encuestas, al menos, deben colocar una leyenda que diga algo como: "Esta encuesta no es ni pretende ser una predicción de los resultados electorales ya que los resultados reales pueden variar significativamente. Tampoco debe ser utilizada como una herramienta de propaganda electoral. Usted no debe decidir su voto en base a esta encuesta sino a los criterios que considere importantes de cada candidato."

Esta muestra de humildad podrá proteger a los medios de lo que ya es un tema de conversación: que las encuestas fueron usadas para favorecer a unos y perjudicar a otros. Lo cual es una infantil racionalización, de los candidatos que así lo insinúan, para justificar su pobre y mediocre desempeño. De la misma manera que hay poca evidencia de que el voto sea endosable; la influencia de las encuestas en la intención de voto es, en el mejor de los casos, dudosa. Mi interés es proteger la credibilidad de los medios no la de los candidatos.

Pero lo peor que podríamos hacer es permitir que el gobierno regule o prohíba las encuestas. Las mismas son una legítima expresión del pensamiento, protegida constitucionalmente. Debatirlas, criticarlas, analizarlas técnicamente y transparentarlas es lo mejor. Y el medio que no lo haga, que se atenga a las consecuencias y siga el camino del desaparecido diario El Gráfico. A poner las barbas en remojo pues.
¿Por quién vas a votar?
Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

"Da lo mismo; la vida de la gente común y corriente sólo puede empeorar. No importa que ganen los de la "mano tiesa" o los del "gavilán", de seguro nos va a ir peor a todos". Esta conversación entre dos de mis amigos resume el sentimiento negativo que muchos tienen respecto a la elección presidencial. Aunque la mofa a los partidos es puramente circunstancial, igual se habrían inventado algo más en caso de ser otros los partidos en contienda, la connotación que tiene asociar lo "tieso" con lo "duro", en el caso del Partido Patriota, y un "gavilán" con una "paloma blanca", en el caso de la UNE, es muy interesante. Coloquialmente hablando, "tieso" hace referencia a la muerte, a la cesación de la vida, y gavilán a la tendencia al hurto, el robo y la rapiña.

¿Quién, teniendo que escoger entre tales opciones, podría estar optimista? Ahora bien, en dónde han quedado todas las promesas electorales en donde se nos ofrece solución a todos nuestros problemas y en donde los candidatos se presentan a sí mismos como salvadores del pueblo. ¿Por qué muchos siguen sin creer en los mensajes y en los mensajeros? ¿No será acaso porque en lugar de "Mesías" lo que ven son "pecadores"? Políticos, sin duda bien intencionados, que al llegar al poder estarán sujetos a un sistema de incentivos, controles y responsabilidades que los obliguen a "portarse bien". Políticos que en lugar de "Mesías" están condenados a terminar como "viles pecadores".

¿Qué impide reformar el marco institucional que promueve tales aberraciones? En principio nada, sólo haría falta la voluntad de querer hacerlo. En la práctica no es tan sencillo, ya que no puede esperarse que los políticos comunes y corrientes sean quienes hagan tal cosa. Estos, una vez "sentados en el trono", no tienen incentivo alguno para introducir reformas que limiten el uso del poder. Dada esta realidad no extraña que gente como mis amigos en lugar de hacer referencia la firmeza, en el caso del PP, hagan una referencia velada a la muerte; y en lugar de la hacer referencia a la búsqueda de la paz mediante medidas conciliadoras, en el caso de la UNE, hagan una referencia velada a la rapiña. En el fondo saben bien que son muy altas las probabilidades de que cualquier político sucumba ante las tentaciones del poder y no cumpla sus promesas. Para eso, añadió uno de mis ellos, "si querés votar, mejor vota por Carlos Peña; ese muchacho sí cumple. Además, cada voto por Carlos cuesta menos de la mitad de lo que nos costó votar en la primera vuelta electoral".
Tardíamente, respecto al tema electoral.

Más vale tarde que nunca.

Ante el silencio de otros, esta caricatura.
Vocación de participar
José Raúl González Merlo
Miembro Junta Directiva
CIEN

Con el nuevo gobierno viene el problema de siempre: armar el gabinete. Siempre es así porque muy poca gente quiere, durante la campaña, aceptar el compromiso público de una eventual participación política. Por eso es que ningún partido político puede "presumir" con sus ministros sino hasta que ganan las elecciones. Las personas más capaces normalmente están ocupadas en sus profesiones. No suena lógico renunciar durante la campaña para correr el riesgo de quedar desempleado si el candidato no queda. Algo así como que el mono no debe soltar la rama si antes no tiene bien agarrada la otra. La pregunta es ¿quién quiere cambiarse de rama?


Participar en política, como en cualquier otra actividad, requiere de una vocación. Hay gente que no puede ver una intervención quirúrgica y por ello no son cirujanos. Hay gente que no puede estar sentada en un escritorio y por ello prefieren andar en la calle vendiendo. "Cada quien es cada quien" decía mi abuelita. Pero antes de tomar una decisión tan trascendental las personas deben reconocer que tienen compromisos familiares, personales y profesionales. No se puede, tan fácilmente, dejarlo todo para asumir una carrera política. Debe ser algo meditado y planificado; amén de que es una carrera que conlleva otro tipo de riesgos. Como dijo nuestro ex vicepresidente Francisco Reyes: "los ministros son como los flipones. cuando se queman hay que cambiarlos." El mundo de la política es un campo minado. El que lo pasa exitosamente sobrevive pero el que se para en la mina destruye su carrera... y nadie agradece su "sacrificio".


Esa es la realidad y eso convierte a la política en una línea profesional poco atractiva para muchos; incluyéndome a mi. Por ello agradecí, me sentí honrado, pero decliné, en esta oportunidad, mi participación política en el posible gabinete del Partido Patriota. Ojala que haya otras personas capaces a quienes atraiga y se incorporen al servicio civil en el próximo gobierno. Guatemala necesita que cada uno de nosotros, desde nuestra vocación profesional, hagamos el mejor esfuerzo por sacar adelante a nuestro país.


Participar en política es un derecho y un privilegio ciudadano; pero no es pre-requisito para calificar como "buen" ciudadano. Algo así como que los católicos no tenemos, a puro tubo, que ser sacerdotes para ser buenos cristianos. Cada uno de nosotros tenemos un papel que jugar en nuestra sociedad. Lo importante es que, sea lo que fuere, trabajemos como Dios manda. Así es como se contribuye a construir una nación y, de paso, se gana la vida eterna.

¿Victoria de la Derecha?
Hugo Maul Rivas
Director Área Económica
CIEN

Según parece, juzgando a partir de los resultados electorales del domingo pasado, el país se ha librado del avance de los movimientos de "izquierda", al menos de su avance por medio de las urnas. Si se pudieran sumar los votos de la GANA, CASA, PP y Unionismo, bajo el supuesto que dichos partidos representan ideas de "derecha", parecería que más de la mitad del electorado no está a favor de las ideas de izquierda. Si a esto se suma el hecho que la propuesta de la UNE, sobre todo en la parte económica, se asemeja más a una "izquierda vegetariana" que a una radical, bien podría decirse que casi un 80% de los electores no quieren saber nada del tipo de movimientos radicales que ahora reinan en Venezuela, Bolivia o Ecuador. No obstante, resultaría ingenuo pensar que después de estos resultados electorales ya "todo está dicho". Es bien sabido que en países como Guatemala, en donde existe un marcado déficit de comunidad política, la adscripción de un ciudadano a determinadas propuestas políticas y/o ideológicas depende más de su situación económica y social, y de consideraciones prácticas y de corto-plazo, que de su identificación con valores y principios abstractos de un determinado sistema de pensamiento.

En virtud de esto, la amenaza de las ideas radicales y populistas de izquierda está y estará siempre presente mientras la democracia no traiga aparejada consigo mejoras sustanciales en el bienestar de la mayoría y/o se transforme en un verdadero sistema de representación de los intereses nacionales. Si bien es cierto que no corresponde a la democracia, como sistema político, promover un mejor nivel de vida, tampoco pueden negarse los pobres resultados económicos que la democracia ha traído consigo, en parte por la "alianza profana" que ha permitido entre intereses políticos y económicos. Si bien es cierto que millones votan cada cuatro años, esto no significa que luego sean tomados en cuenta en el diseño, modificación y puesta en práctica de cientos de miles de decisiones políticas y económicas a nivel local y/o nacional. De esa cuenta es que muchos perciben a la democracia como algo "irreal"; un espejismo, una imagen falsa de participación popular, representación de intereses públicos y mejora económica.

Mientras la derecha, sin importar cuantos votos obtenga en las urnas, no haga más que jactarse de comprender mejor el proceso económico pero sea incapaz de promover un sistema económico más abierto y competitivo y, sobre todo, sea incapaz de romper su propensión a establecer "alianzas profanas" entre políticos y empresarios, no debe extrañar a nadie que los discursos que prometen "voltear la tortilla" o que prometen "almuerzos gratis" sigan teniendo vigencia.


Democracia de voluntarios
José Raúl González merlo
Miembro Junta Directiva
CIEN

Es importante reconocer cuando las cosas se hacen bien en nuestro país. Pero cuando se trata de una transición democrática; es mucho más importante resaltarlo. El Tribunal Supremo Electoral - TSE - puede sentirse orgulloso de haber culminado esta primera parte de su trabajo. Con todo y que fue el TSE más criticado en nuestra historia democrática, las Elecciones Generales se llevaron a cabo sin mayores problemas.

Primero, se le acusó de ser un tribunal débil al no haber podido detener el prematuro arranque de la campaña electoral. Luego, se le presionó por diversas denuncias de violencia electoral. Finalmente, hasta se le acusó de irresponsable por no posponer las elecciones ante la amenaza del huracán Félix. Con o sin fundamento, las críticas quedaron atrás y lo que queda para el futuro de las próximas generaciones es un proceso electoral razonablemente bien organizado y limpio.

Nuevamente el TSE logró "sacar la tarea". Lástima el aburrido e irrelevante discurso de su Presidente el día de las elecciones. No obstante lo anterior, felicitaciones a todos sus magistrados y personal de apoyo. Y también una especial felicitación a los miles de jóvenes voluntarios. Su entusiasmo y participación es una buena señal de que nuestro proceso democrático está quedando en buenas manos. En particular, quiero destacar la labor del Ingeniero Michael Ascoli, Presidente de la Junta Electoral del Distrito Central (el más grande de todo el padrón electoral). El y su equipo junto con los miles de voluntarios que trabajaron en la coordinación y en las juntas receptoras de votos son la base de nuestra democracia participativa.

Vale la pena recordar que el Ing. Ascoli fue injustamente atacado por la maquinaria del FRG quien trató de impedir que asumiera el cargo acusándole, sin fundamento, de favorecer al partido oficial. Sin embargo, los hechos demuestran que hoy, al igual que en elecciones anteriores, Ascoli y su equipo han ejecutado dignamente su responsabilidad. Haber puesto en tela de duda su honorabilidad e integridad es una muestra más de la bajeza de sus detractores.

Ahora toca terminar la tarea. La segunda vuelta será la culminación de nuestra transición democrática y una nueva prueba para todos. Sin embargo, puedo decir que vi a miles de guatemaltecos acudiendo a votar en familia, con entusiasmo, de forma pacífica y paciente. Esta es una de aquellas oportunidades en las que nos hemos proyectado al mundo como una nación que resuelve sus diferencias políticas de forma pacífica y que es capaz de llevar este complejo proceso de forma ordenada. Es un gran momento para ser guatemalteco y para sentirse orgulloso de nuestra patria y nuestros conciudadanos.

¿Y ahora qué?
Hugo Maul Rivas
Director Àrea Econòmica
CIEN

El primer acto de la comedia electoral por fin ha terminado. ¿Qué nuevos elementos traerá el segundo acto? Por si acaso, no está demás repetir a directores, guionistas y principales actores que ya estamos hartos de los golpes bajos, descalificaciones y calumnias entre candidatos; no se diga de mensajes vacíos y cancioncitas, afiches y anuncios en radio y televisión. Esperemos que el segundo acto de esta comedia sea mejor que el primero. Sobre todo, que todos los que participan en esta comedia tengan la madurez para no convertir este acto final en una tragedia.

De esa cuenta, quien(es) haya(n) resultado vencedor(es) no puede(n) suponer que los resultados de ayer les otorgan el apoyo de la mayoría de la población. Cualquier candidato que resulte ganador no habrá recibido, en esta primera ocasión, ni siquiera el apoyo de un tercio de todos los electores. Quien quiera que sea nuestro próximo gobernante deberá gobernar no sólo para sus electores sino para más de dos tercios de votantes que no lo escogieron ayer como la mejor opción. Un segundo asunto que deben tener claro todos los contendientes es que no todos pueden ganar. Con más de una docena de binomios presidenciales es imposible, por razones aritméticas, que todos obtengan elevados porcentajes de la votación. Simplemente no se puede, el total de votas no puede sumar más del 100%. Siendo este el caso, los partidos que no resulten ganadores le harían un favor al proceso democrático aceptando humildemente la derrota.

La gobernabilidad postelectoral demanda la aceptación democrática de los resultados por parte de todos; impugnaciones a diestra y siniestra o acusaciones de fraude por doquier en nada ayudan a la tranquilidad social y a la construcción de un mejor clima político. El editorial de El Universal de México unos días después de la elección del año pasado en el vecino país es válido hoy para Guatemala. Se supone que "son profesionales de la política acostumbrados a ganar y perder, y sus acciones deberán estar basadas en su compromiso con el país. [la] pugna permanente alimenta una sensación de zozobra que estorba la vida normal de la nación. Los demócratas trabajan por la democracia y por el triunfo de la mayoría, no por la imposición de dogmas personales".

A todos nos convienes un final feliz, mejor aún si la comedia se transforma en una epopeya, "conjunto de hechos gloriosos". Ya que esto último parece imposible, hagamos el esfuerzo por que la comedia no termine en tragedia.

La Peste Bubónica en Guatemala: La Reforma Agraria de Arbenz
Mauricio Zachrisson Girón
Colaborador

Jacobo Arbenz tendría que ser considerado, sin más, como un comunista, al que solo faltaba afiliarse al partido para asumir formalmente su condición como miembro.
Carlos Sabino

La reforma agraria hacia radicalmente lo contrario del comunismo: multiplicaba la propiedad privada.
Luís Cardoza y Aragón


La década posterior a la Revolución de 1944 fue una época de la historia que marcó la vida de Guatemala más que cualquier otra. Estos fueron los "años de primavera en la tierra de la eterna tiranía" (Cardoza y Aragón). Previa a esta revolución, el país estaba en un estado inestable y feudal. La United Fruit Company (UFCO) tenía control sobre el gobierno y un gran porcentaje del terreno nacional. Poseía alrededor del 11% de las tierras guatemaltecas, que representaban el 63% de cultivaciones[1]. El resto de la propiedad estaba prácticamente en un 2.2% de la población que tenían el 70% del espacio terrenal[2]. La Revolución estableció el momento en que esta situación cambiaría. En 1945 Juan José Arévalo fue el primer presidente electo democráticamente por los tres millones de ciudadanos[3]. Arévalo hizo muchos cambios en Guatemala que muchos catalogaron como actos comunistas. Entre estos fue el Código del Trabajador (1947) y la creación de la Seguridad Social (1948). Se inició un movimiento orientado a la ayuda del trabajador de campo. Pero no fue hasta que el presidente Arbenz entró en poder, que se dieron cambios radicales en las instituciones políticas y económicas. Arbenz conmovió a los guatemaltecos e hizo temblar al mundo.

Jacobo Arbenz Guzmán ganó las elecciones que se llevaron acabo del 10 al 12 de noviembre del año 1950 con 258,987 votos de 404,739 votos totales, un fascinante 64%[4]. Su campaña política estaba enfocada en tres puntos: la construcción de una carretera del Atlántico al Pacifico, el proyecto de una hidroeléctrica en el Rió Michatoya y la Reforma Agraria. Cada uno de estos puntos era un ataque hacia las empresas estadounidenses. La construcción de la carretera le quitaba el monopolio a la UFCO, la hidroeléctrica le quitaba el monopolio a la Empresa Eléctrica, y la Reforma Agraria expropiaba las tierras ociosas de la Frutera (entre otros propietarios de latifundios[5]). Arbenz estaba asociado con el Partido Guatemalteco del Trabajador (PGT), un partido comunista que en ese momento contaba con 4,000 miembros y el apoyo de los campesinos[6]. El 15 de mayo de 1951, toma posición Arbenz, y empieza las reformas prometidas a los trabajadores.

Durante el primer año de la administración de Arbenz se discutió la Reforma Agraria entre los diversos sectores de la sociedad. Los partidos de derecha y los dueños de los latifundios estaban en contra de la reforma. Sin embargo los argumentos de estos sectores no fueron escuchados. Arbenz procedió con el Decreto 900: Reforma Agraria el 17 de junio de 1952. El Decreto consistía en 107 artículos que determinaban las condiciones bajo las que se expropiarían tierras y en las que se otorgarían. El gobierno argumentaba que esta reforma era necesaria para la modernización de Guatemala y su independencia del imperialismo estadounidense presente en Centro América. Los objetivos del Decreto están establecidos en el Artículo 3 del Decreto 900:

ARTÍCULO 3.- Son objetivos esenciales que la Reforma Agraria debe realizar:
a) Desarrollar la economía capitalista campesina y la economía capitalista de la agricultura en general;
b) Dotar de tierra a los campesinos, mozos colonos y trabajadores agrícolas que no la poseen, o que poseen muy poca;
c) Facilitar la inversión de nuevos capitales en la agricultura mediante el arrendamiento capitalista de la tierra nacionalizada;
d) Introducir nuevas formas de cultivo, dotando, en especial a los campesinos menos pudientes, con ganado de laboreo, fertilizantes, semillas y asistencia técnica necesaria; y
e) Incrementar el crédito agrícola para todos los campesinos y agricultores capitalistas en general.

El propósito del Decreto 900 era acabar con los latifundios y brindarles oportunidades a los campesinos. No serian expropiadas las tierras en producción, únicamente las de propiedad privada que no estuvieran cultivadas, que pasarían a formar parte del patrimonio nacional[7]. Las tierras no cultivadas eran más del 60% en todo Guatemala[8]. "Un 71.34% del total expropiado correspondía a guatemaltecos y otras nacionalidades, y un 28.66% a la United Fruit Co., el mayor terrateniente del país" (Cardoza y Aragón, 1955 Pág. 27). La Frutera fue expropiada de aproximadamente 400,000 acres[9] (97% de su propiedad). Todas las tierras fueron indemnizadas en su valor en libro con bonos de la reforma agraria.

Los efectos de la Ley de la Reforma Agraria se percibieron antes que se aprobara[10]. Ya que la reforma únicamente afectaba las tierras no cultivadas, la producción agrícola de tierras ociosas empezó a incrementar. Esta era la única protección que se podía tener contra el decreto. A principios de 1952, la cifra de tierras no cultivadas había bajado a 54%[11]. Este efecto se observó por lo general en las fincas relativamente pequeñas, ya que para los dueños de los latifundios era muy costoso este incremento.

La Reforma Agraria les otorgaba a los campesinos usufructo vitalicio de las tierras[12] y eventualmente propiedad, aunque en algunos casos se otorgaron propiedades inmediatamente[13]. Por lo tanto la oferta aumento drásticamente, lo que tendió a disminuir el precio, pero debido a que los terrenos se otorgaban sin costo al campesino, el precio era prácticamente cero. La fuerza laboral disminuyó, ya que los trabajadores que solían cultivar los latifundios tenían sus propias fincas ahora. Esto aumentó los salarios de los cultivadores y creó la posibilidad de ganancia de cultivos para los trabajadores de campo que no tenían tierras anteriormente. La expropiación y repartición de terrenos se resume en el siguiente cuadro:

Tabla 1. Resumen de la tierra distribuida durante la aplicación de la
Ley
de Reforma Agraria, 1952 - 1954[14]

Hectáreas[15] expropiadas y repartidas

584,558

Beneficiarios

54,000

Promedio de hectáreas repartidas per capita

10.8


El efecto que tuvo esta ley en el mercado de factores de producción es parecido al que se dio en Europa después de la peste bubónica. Después de la plaga negra, en la que murió entre un tercio y la mitad de la población de Europa, la cantidad de terratenientes disminuyó, lo que liberó muchas de las tierras. Esto incrementó la oferta terrenal, bajó su precio y volvió la adquisición más accesibles para campesinos[16]. Al mismo tiempo, muchos de los campestres murieron también debido a la plaga, por lo que la fuerza laboral disminuyó. Este desplazamiento de la oferta de trabajadores aumentó los salarios de estos. El cambio de precios y propiedades llevó a que los campesinos pudieran progresar a mayor velocidad que en tiempos pasados. [17]

Estos efectos económicos posteriores a la plaga son muy similares a los ocasionados por la reforma agraria. Durante la primera cosecha después de la implementación de la ley, el ingreso promedio del campesino aumentó de Q225.00 anuales a Q700.00[18] anuales. Algunos analistas dicen que las condiciones en Guatemala mejoraron después de la reforma y que hubo una "transformación a fondo de la tecnología agrícola como resultado de la disminución en la oferta de mano de obra[19]." El aumento del nivel de vida también sucedió en Europa en el siglo XV, y al mismo tiempo se dieron avances tecnológicos de gran magnitud. Los faltantes de fuerza laboral después de la peste fue "la madre de las invenciones." [20]

Los beneficios no fueron limitados únicamente a la clase trabajadora de campos debido a la reforma. Hubo incrementos en consumo, producción e inversión privada interna. La siguiente información demuestra el incremento de actividad económica[21]:

Tabla 2. Actividad económica entre 1943 y 1953

1943

1953

Cambio %

Población

2,368,662

3,092,155

30.5

PIB, total

131,613,600

558,281,300

324.18

PIB, per capita

55.56

180.55

225

Consumo nacional total

113,584,700

432,421,600

280.7

Consumo nacional per capita

47.95

139.84

191.64

Inversión privada interna

3,931,400

38,669,800

883.6

La Reforma Agraria causó numerosos cambios en Guatemala. Muchos campesinos fueron beneficiados de la reforma, a costa de los dueños de las tierras ociosas. Pero creó un cambio en la estructura económica y en los factores de producción muy parecida a los de sucesos históricos donde desaparecen grandes porcentajes de la población. En 1954, el presidente Arbenz se ve obligado a renunciar la presidencia debido a una invasión por el general Carlos Castillo Armas patrocinado por la CIA (Central Intelligence Agency) de los Estados Unidos de América[22]. Castillo Armas quita la Ley de Reforma Agraria y restaura las tierras a sus terratenientes, incluyendo la UFCO. Esta ley fue criticada desde varios puntos de vista, pero independientemente de la ideología detrás de la reforma, esta tuvo un gran impacto en la estructura social, la economía y la historia de Guatemala.

Bibliografía

Schlesinger, Stephen and Kinzer, Stephen. Bitter Fruit: The untold store of the American Coup in Guatemala. Doubleday & Company, Inc. 1982.

Cardoza Y Aragón, Luís. La Revolución Guatemalteca. 2nd ed. México: Talleres De Ediciones Don Quijote, S.A., 1994.

de Soto, José M. Aybar. Dependency and Intervention: The Case of Guatemala in 1954. Westview Press. 1978.

Guerra-Borges, Alfredo. Apuntes para una interpretación de la Revolución guatemalteca y su derrota en 1954, Anuario de Estudios Centroamericanos. 1988, pagina 114.

Monteforte Toledo, Mario. Guatemala: Monografía sociológica.

Schneider, Ronald M. Communism in Guatemala 1944-1954. Frederick A. Praeger, Inc., Publishers.

Decreto 900 Ley de la Reforma Agraria. Leyes tomo CCXXXV, páginas 957, 958, 959, 960, 961 y 962, publicado en el Diario Oficial el 17 de junio de 1952.

Sabino, Carlos. Guatemala, la historia silenciada (1944 - 1989): Tomo I, Revolución y Liberación. Fondo de Cultura Económica de Guatemala S.A. 2007.



[1] Cardoza y Aragón, Luís. La Revolución Guatemalteca. 1995. Pagina 27.

[2] Luís Cardoza y Aragón, La Revolución Guatemalteca, 1955. Pagina 98-99

[3] Schneider, Ronald M. Communism in Guatemala 1944-1954. Frederick A. Praeger, Inc., Publishers. 1959. Paginas 25 - 30. Estas fueron las primeras elecciones democráticas en Guatemala. La población era de tres millones de guatemaltecos y los extranjeros podían votar. Arévalo ganó las elecciones con una cifra cerca del 90%.

[4] Lujan Muñoz, Jorge. Breve Historia contemporánea de Guatemala. Fondo de Cultura económica. 2000. Pagina 267.

[5] Las propiedades con terrenos mayores a 270 hectáreas eran consideradas como latifundios.

[6] Schneider, Ronald M. Communism in Guatemala 1944-1954. Frederick A. Praeger, Inc., Publishers. Pagina 44.

[7] Decreto 900: Reforma Agraria. Capitulo IV, Articulo 32.

[8] Censo Agropecuario. 1950.

[9] Un kilómetro cuadrado es igual a 247.105 acres

[10] La ley de la Reforma Agraria fue aprobada el 17 de junio de 1952 por el presidente Jacobo Arbenz Guzmán, el presidente del congreso Julio Estrada de la Hoz, el secretario del congreso Marco A. Villamar Contreras, el secretario Alfonso Fortuny y el ministro de economía y trabajo Roberto Fanjul.

[11] Censo Agropecuario. 1952.

[12] Esto se hizo para prevenir que los latifundios compraran las tierras de las que fueron expropiados e indemnizados. Después de cierto tiempo (determinado por los Comités Agrarios Departamentales) se le entregaba la propiedad.

[13] Decreto 900: Reforma Agraria. Capitulo I, Articulo 4.

[14] Monteforte Toledo, Mario. Guatemala: Monografía sociológica. Pagina 443.

[15] 1 hectárea = 10,000 m2

[16] Existía un sistema feudal en Europa antes de la peste bubónica, por lo que la mayoría de los campesinos no tenían tierras y tenían que cultivar la de los terratenientes para sobrevivir.

[17] Gottfried, Robert. 1985. The Black Death: Natural and human disaster in medieval Europe. New York, NY: Free Press. Paginas 134 - 139.

[18] El tipo de cambio era fijo con respecto al dólar, por lo que estos montos son el equivalente en dólares de 1952.

[19] Guerra-Borges, Alfredo. Apuntes para una interpretación de la Revolución guatemalteca y su derrota en 1954, Anuario de Estudios Centroamericanos. 1988, pagina 114.

[20] Gottfried, Robert. 1985. The Black Death: Natural and human disaster in medieval Europe. New York, NY: Free Press. Pagina 142.

[21] Luís Cardoza y Aragón, "La Revolución Guatemalteca", 1955. Pagina 100. Los cambios durante estos años no fueron debido únicamente a la Reforma Agraria. Durante la administración del presidente Juan José Arévalo hubo un gran incremento en la actividad económica. Pero estos cambios si son en parte debido a la reforma. Del año 1952 al 1953, hubo un aumento de 5.3 veces el ingreso per capita a diferencia de 1950 a 1951 del 2.6 (de Soto, José M. Aybar. Dependency and Intervention: The Case of Guatemala in 1954. Westview Press. 1978. Para información sobre la desigualdad económica en 1950, ver la pagina 155)

[22] Para mayor información sobre la intervención de los Estados Unidos de América en el derrocamiento de Jacobo Arbenz, ver los siguientes libros: Perkins, John. Confessions of an Economic Hit Man. Schlesinger, Stephen. Bitter Fruit: The untold store of the American Coup in Guatemala.

¿Pobreza disminuyendo?
José Raúl González Merlo
Miembro Junta Directiva
CIEN

Por ponerle atención a las encuestas electorales, no le pusimos suficiente atención a los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida - ENCOVI - que fuera publicada recientemente. Y quizás, porque los resultados mostraron una ligera mejora fue que tampoco hubo mayores comentarios. Como se nota que lo único que nos interesa resaltar son las malas noticias.

De acuerdo a dicha encuesta la pobreza, como porcentaje total de la población, habría bajado entre el 2000 y el 2006 de un 55% a un 50%. Una noticia de esa naturaleza, debería haber provocado mayor atención de los medios de comunicación y de la opinión pública. Que la pobreza caiga en un porcentaje tan significativo no ocurre a diario. Especialmente cuando diversos grupos interesados repiten como loros que las "medidas neoliberales del gobierno de empresarios han acentuado la pobreza en el país." ¿Qué pasó? Pasa que cuando hay buenas noticias, éstas no venden; y son pésimas noticias para los "colectivos" que viven de la pobreza. Ya sea por motivos políticos o por razones ideológicas, la noticia no causó el furor que hubiera causado si el porcentaje de pobres en el país hubiera subido un 5%. ¿Se imagina la bulla que hubiera habido?

Aunque tener un 50% de pobres no es noticia de la cual nos podamos sentir orgullosos, algo estamos haciendo en la dirección correcta. El principal problema es que, la velocidad a la que lo estamos haciendo, no es lo suficientemente rápida para poder sacar a más gente más rápido de la pobreza.

Hay otras cosas interesantes de ese estudio. De acuerdo a la encuesta, sólo un 30% de aquellos considerados como "empleados" es pobre mientras que un 48% de los que se consideran "independientes" es pobre. ¿Cuál es la forma más rápida de sacarlos de la pobreza? ¡Convirtiéndolos en empleados! Pero para ello necesitamos una empresa y capital que les de trabajo.

La cosa no es como nos dicen los colegas socialistas y marxistas. El capital no es el enemigo del proletario. Al contrario, es el factor que lo sacará de la pobreza. Los enemigos ideológicos del capital (que buscan ponerle impuestos como el impuesto sobre la renta) son los peores enemigos del pobre. Sin capital no habrá empleos y sin empleos reinará la pobreza.

Por andar perdidos en la demagogia de la "justicia social" y los innumerables "derechos" que hemos inventado, somos incapaces de atacar las verdaderas fuentes de la pobreza. Hay que crear las condiciones económicas y jurídicas que den certeza al capital nacional y extranjero y ello nos sacará de pobres.

¿Gobiernos sin Planes?
Hugo Maul Rivas
Directo Área Económica
CIEN

La "sarcástica teoría de los ciclos", como uno de los lectores bautizara el patrón repetitivo que se observa en la arena política durante cada elección es producto de múltiples factores. Uno de ellos, sin duda, es la tendencia que tienen los políticos a tomar el camino fácil. El camino de la demagogia y el oportunismo. Un segundo factor podría ser la incapacidad de aprender de los errores cometidos por otros en el pasado. A pesar de los pobres resultados que se han obtenido en el pasado, los políticos parecieran no darse cuenta que período tras período cometen el mismo tipo de errores. Un tercer factor podría ser la propia debilidad de los partidos políticos, los cuales al no lograr institucionalizarse se encuentran seriamente limitados para promover políticas y objetivos de largo plazo y terminan promoviendo políticas de gobierno y no políticas de estado; políticas que no trascienden de gobierno a gobierno.

La "sarcástica teoría de los ciclos" parece ser, finalmente, producto de la necesidad de tener "reinventar" el país cada cuatro años. La ausencia de un "interés público", como diría S. Huntington, obliga a los partidos, elección tras elección, a empezar desde cero; cada cuatro años tienen que reinventar el país que ofrecerán al electorado. Nada de construir a partir de los cimientos que han dejado quienes han estado antes. Todo tiene que ser nuevo. Desafortunadamente, como nota Huntington, "el interés público no es algo que exista a priori en la ley natural o en la voluntad del pueblo. Tampoco cualquier cosa que resulte del proceso político". De tal cuenta, a pesar que algún partido resulte electo, no es de extrañar que sea muy poco lo que logre en términos de construir dicho interés compartido por todos. Todos saben bien, políticos y electores, que un país no se construye en cuatro años, mucho menos que pueda construirse uno diferente cada cuatro años. Sin embargo, el proceso se repite una y otra vez; promesas de corto plazo, casi todas ellas inalcanzables, a cambio de lealtades electorales de corto plazo.

Tal y como Huntington lo describe, "en una sociedad políticamente atrasada, carente de un sentido de comunidad política, se da por supuesto que cada dirigente, cada individuo, cada grupo persigue sus propios objetivos materiales a corto plazo, sin consideración alguna por un interés público más amplio". El próximo domingo habremos escrito una página más en esta triste historia.