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El Costo de la Canasta Básica

Por Hugo Mal R.

“La Vicepresidenta aseguró que los reportes presentados revelan disminución de los precios, especialmente en abril, pero que la población sigue percibiendo costos altos en los productos”. Efectivamente, según los reportes del INE, el costo de la Canasta Básica Alimentaria creció un 0.26 por ciento durante abril. Lo cual no es el ideal de cero inflación, pero tampoco es un resultado preocupante, Sobre todo, si se considera que esta es el la tasa de inflación mensual más baja durante el último año y que viene reduciéndose desde febrero de este año. Todo esto, por supuesto, no implica que la percepción de la población sea la misma. En un país con los bajos niveles de ingresos de Guatemala y la baja probabilidad que estos mejoren en el corto plazo, es comprensible que exista una preocupación constante por parte de la población respecto de la carestía de la vida y la insuficiencia de los ingresos de las familias.
 
De esa cuenta, aunque las cifras del INE muestren una baja tasa de inflación mensual y una reducción gradual de la misma, la percepción de los guatemaltecos puede ser otra. No basta con que se controle la inflación durante un mes para que las percepciones de los consumidores cambien de manera radical. Para eso hace falta que la tasa de inflación mensual tienda gradualmente a cero y se mantenga alrededor de ese valor de manera permanente. Otra posibilidad es que las percepciones a las que hace referencia la Vicepresidenta se deriven de encuestas de percepción realizadas durante febrero y marzo, meses durante los cuales la Canasta Básica Alimentaria aumentó 2.01 por ciento y 1.16 por ciento respectivamente.
 
En todo caso, más que actuar en función a lo que sucedió dos o tres meses atrás y reaccionar a destiempo, lo importante sería que las autoridades comprendieran qué factores están bajo su control y cuáles no. Por ejemplo, no deberían sorprenderse de que los precios suban cuando aumentan los impuestos; tampoco que los precios se eleven como consecuencia de la expansión del gasto público.
 
Lo importante es comprender que tipo de fuerzas estructurales afectan el comportamiento de los precios.

Petrocaribe

Por Hugo Maul R.

“Medida pragmática para hacer frente a la escalada de precios de los combustibles que afecta a Guatemala”. No hay que confundirse, en ningún momento el Presidente Pérez Molina habló de rebaja de precios de los combustibles. No podría hacerlo. Petrocaribe no se creó para eso. Financieramente hablando, Petrocaribe no es más que un acuerdo de suministro de petróleo con facilidades de pago. El valor de la factura se fija en relación al precio del crudo en el mercado. No hay regalo de por medio. El 60% de la factura se paga al contado en un plazo máximo de 90 días.  Condiciones comerciales típicas de un acuerdo de suministro de largo plazo. El 40% restante se paga en 25 años, con dos años de gracia, y una tasa de interés de 1%. La lógica económica es sencilla. No se puede regalar lo que no se tiene. Si el petróleo se compra a precios de mercado, según estipulación original de Chávez, se debe vender a precios de mercado. Salvo que el gobierno estuviera dispuesto a asumir una pérdida en la venta del mismo, lo cual equivaldría a otorgar un subsidio a los consumidores de combustible. En todo caso, si ese fuera el fin, resultaría más sencillo, transparente y eficaz eliminar el impuesto a la distribución de combustibles.

A lo sumo, lo que ofrece Petrocaribe es un crédito fácil: recursos financieros susceptibles de ser utilizados a sabor y antojo de los gobernantes. Tasas preferenciales podrían obtenerse de otras formas. El BID y el Banco Mundial, por ejemplo, podrían ofrecer dinero prestado a tasas levemente mayores. Eso sí,  previa estructuración de complejos proyectos, aprobación del Congreso y el cumplimiento de requisitos en materia de transparencia y combate a la corrupción. Requisitos que los flujos de fondos provenientes de Petrocaribe no tienen que cumplir. He allí el “gancho” que no pueden resistir los gobernantes de países carentes de una institucionalidad sana y fuerte. Petrocaribe, en resumidas cuentas, es un mecanismo que le permite a los gobiernos de turno aumentar el gasto público sin rendir cuentas sobres su transparencia, eficiencia y efectividad. De rebaja de precios al consumidor, nada. Al final de cuentas, una vez más, Friedman vuelve a tener razón: “no hay almuerzo grátis”. En este caso particular, como en muchos otros, el contribuyente lo paga todo. Ahora o después.

 

La economía de las calles

Por Hugo Maul R.

Omnipresente. La tienda de barrio; el chiclero; la tortillería de la esquina; el sastre del otro lado de la calle; el vendedor de periódicos. Día a día ganándose la vida de manera honesta, pero, técnicamente hablando, de forma ilegal. Si la formalidad implica el cumplimiento estricto de la legislación y las regulaciones económicas, la economía de la calles es, sin duda, una revolución pacífica y silenciosa en contra de una institucionalidad económica ilegítima y poco funcional. Una revolución en la que participamos todos, estemos o no conscientes de ello, cada vez que realizamos transacciones económicas con fines lícitos a través de medios ilícitos. Una revolución en contra de la sobre regulación de la actividad económica; de la discrecionalidad y arbitrariedad de la burocracia; de la adopción de legislación contraria a las prácticas y costumbres de la población; a las ficciones de los ingenieros sociales; del alto costo de cumplir con la ley; de los escasos beneficios de operar en la legalidad.

La economía informal es producto de decisiones racionales de individuos que, luego de un análisis costo-beneficios de cumplir con las formalidades legales, optan por salirse del sistema. O bien, decisiones de individuos que no tienen la menor idea de los requisitos y formalidades que exige la ley para ejercer una actividad económica. En términos prácticos, La economía informal es la consecuencia de una “esclerosis institucional” que inmoviliza cada vez más la actividad económica y, finalmente, impide el desarrollo económico. Una enfermedad que no tiene cura y que, paradójicamente, muchos expertos combaten con “más de lo mismo”. Creyendo, ingenuamente, que la informalidad es la excepción a la regla y que con más controles la misma se desvanecerá. Pero no, al contrario, la informalidad es hoy la regla. Reconocer las normas, prácticas y cultura que caracterizan a la “informalidad” no es algo nuevo en la historia. Varios procesos de modernización institucional tuvieron sus orígenes en este reconocimiento de la “otra” institucionalidad. En otras palabras, en reconocer que insistir en formalizar lo informal es una estrategia condenada al fracaso. En circunstancias como las de Guatemala, este tipo de economía no necesita de calificativos, por su tamaño y ubicuidad simplemente es la economía.

EL GENIO DE LA LIBERTAD: ¿POR QUÉ LOS LIBERALES SON IMPORTANTES PARA GUATEMALA?
Por Javier Calderón

El genio de la libertad estriba en reconocer que el alcance de la felicidad humana se puede lograr por medio de una vida digna. Y una vida digna es aquella en la que, en el mayor grado posible, nuestras acciones coinciden con nuestros valores y deseos. Ello implica, entre otras cosas, que la sociedad y el Estado deben reconocerle al individuo la libertad para buscar sus propios fines, por sus propios medios, sin ponerle trabas en el camino, siempre y cuando este no dañe ese camino para los demás.

Por ello los liberales son importantes para Guatemala. Ellos tienen la clave para que los guatemaltecos tengamos las condiciones para alcanzar nuestro mayor éxito material y espiritual. Si seguimos teniendo la visión que los guatemaltecos estamos divididos en clases antagónicas e irremediablemente destinadas a destruirse entre ellas, estamos fregados. Más bien creo que un régimen liberal (en lo social, en lo político y en lo económico) nos pueden ayudar a resolver los problemas estructurales del país, por medio de la desestructuración de los mecanismos institucionales y culturales que mantienen este estado de cosas.

Aterrizando estas teorías a la vida real, ¿qué implica que los guatemaltecos optemos nuevamente por el liberalismo como una doctrina para formar nuestra nación? ¿Cuáles son sus alcances? ¿Cuáles son los mitos que el liberalismo puede desmitificar?

Guatemala no está irremediablemente destinada a ser pobre. Pero no podemos ser serios si creemos que partiendo el país en retazos cada vez más pequeños, o restringiendo la competencia comercial o creando cada vez más requisitos legales, vamos sacar a los pobres de su pobreza. El éxito económico de Guatemala parte de reconocer que podemos ser tan buenos como queramos ser y que podemos ser tan buenos como cualquier persona en cualquier parte del mundo. Si aceptamos estos principios, aceptamos que la libertad económica es el mejor sistema para explotar ese potencial que tenemos dentro.

Los guatemaltecos no somos patrióticos. Hay rencores y culpas de origen que seguimos heredando a nuestros hijos, pero también tenemos principios que nos han permitido cooperar y vivir en comunidad. Es innegable que las comunidades indígenas se han llevado la peor parte de nuestra historia, que los ladinos siempre fueron un bicho raro y que los criollos se alienaron en sus caserones. Pero no se trata de seguir alimentando viejos y malos sentimientos y de seguir creyendo que el pan que uno come es la tortilla que el otro pierde. Solo la protección de nuestra dignidad individual va a permitir respetarnos entre nosotros mismos y evolucionar como sociedad y como grupos. Tal vez nuestro destino está en ser más indígenas de lo que somos (como nación digo), o de ser más ladinos o de seguir siendo diversos, pero ese destino no lo vamos a alcanzar si no nos damos la oportunidad de poner a prueba quien somos, ante los demás, sin el miedo al castigo social o jurídico.

Guatemala es un Estado fallido. Guatemala no es un Estado fallido. Guatemala es un Estado débil que funciona donde y cuando lo solicitan los intereses privados que lo han copado y que no están limitados o guiados por principios de interés nacional. Con ello me refiero a que siempre va a ser intereses privados los que se representen en la cosa pública, pero si estos no se circunscriben dentro de una serie de principios y normas que los hagan benéficos para la mayoría de la sociedad, o al menos que no los hagan maléficos, entonces el Estado se debilita. Este riesgo se reduce con una representatividad más efectiva y que una reducción de los incentivos de los políticos para maximizar solo su propio beneficio y no el de los demás también.

Los liberales en Guatemala son una comunidad tan variada como los tipos de frutas del Mercado Central de la Ciudad Capital. Los hay libertarios, liberales clásicos, monetaristas, liberales económicos y liberales políticos, republicanos, activistas, intelectuales, fanáticos y otros. Sin embargo, creo que es importante que esta comunidad se defina en contraposición a otros grupos y en función de sus principios fundamentales y de su papel en esta sociedad particular que es Guatemala. Este artículo espera ser una contribución a ello y un punto de inicio para reflexionar, debatir y criticar sobre el papel que tenemos en nuestra sociedad y sobre los retos y oportunidades que tenemos por delante.


La Refacción Escolar
Por Verónica Spross

Cada año se repite la historia. Periódicamente hay reportajes en los medios de comunicación que relatan los problemas que enfrentan las escuelas para disponer de los programas de apoyo, que incluyen la alimentación escolar, los útiles escolares para los alumnos y la valija didáctica, para el maestro, que permite contar con un mínimo de materiales didácticos y útiles para el uso en el aula.

La pregunta que todos nos hacemos es si contar con los programas de apoyo en la escuela tiene algún impacto en el aprendizaje de los alumnos. El estudio Factores asociados al rendimiento, realizado por el Grupo Promotor de la Gran Campaña Nacional por la Educación en 2011, muestra que la dotación de refacción escolar incide positivamente en los alumnos de primer grado, tanto en lectura como en matemática. Asimismo, la investigación señala que los alumnos de primer grado que recibieron útiles escolares evidenciaron un mejor rendimiento en matemática.

El papel de las organizaciones de padres de familia (OPFs) ha sido fundamental para apoyar en la entrega de los programas de apoyo desde hace casi dos décadas. Actualmente se ha iniciado una nueva etapa en el proceso de descentralización de la educación buscando otorgarle cuentadancia a las direcciones departamentales y a las comunidades organizadas bajo alguna de las figuras que se catalogan como OPFs. Haber dado este paso es importante pues fortalece las instancias locales para que desarrollen el proceso de descentralización y participen más activamente en la gestión de la escuela, en este caso específico, administrando los programas de apoyo.

Entre los beneficios de esta descentralización está el apoyo a las economías locales, la contextualización de los programas a la cultura y región respectiva y la mayor efectividad, ya que la participación de los padres de familia garantiza que los estudiantes van a contar con alimentación y útiles, y los maestros con su valija didáctica.

Lo que se percibe principalmente es que al iniciar un nuevo proceso hay algunos tropiezos en la implementación. Muchos de los cuellos de botella que se enfrentan están relacionados con la asignación de fondos desde el Ministerio de Finanzas. El modelo actual implica que se trasladan los recursos a las direcciones departamentales y luego a los centros educativos.

Sin embargo, dichas transferencias no se iniciaron en el mes de enero, sino hasta en febrero y marzo, debido a que no se ha dado apertura al presupuesto, en parte debido a la fuente financiera que se utiliza para financiar los programas de apoyo. Generalmente se asignan recursos a través de la fuente 021, conocida también como fondos del IVA-Paz. En cambio, los fondos de la fuente 011 están disponibles desde antes, pues de allí se pagan salarios. Se podría considerar un cambio en la fuente financiera para que los programas de apoyo a las escuelas puedan contar con recursos desde que comienza el año escolar.

Definitivamente, es necesario revisar el modelo de gestión para asegurar que los fondos de la refacción escolar lleguen a todas las escuelas y a tiempo. El proceso de descentralización que se ha iniciado va por buena ruta, pero debe continuar mejorándose su implementación, especialmente a nivel de administración financiera. La participación comunitaria y de los padres de familia es clave para que las escuelas vayan fortaleciéndose y convirtiéndose en centros educativos de calidad, centrados en el aprendizaje de sus estudiantes.