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Leamos juntos


Por Verónica Spross de Rivera

Los resultados insatisfactorios de los alumnos en las pruebas nacionales de lectura son una muestra de las deficiencias que padece el sistema educativo.   Los resultados más recientes de las evaluaciones de los graduandos denotan un problema serio en lectua, ya que solamente dos de cada diez logran las competencias esperadas en lectura.  El resto tendrá problemas para ir la universidad; posiblemente no pase las pruebas de ingreso ó le costará la inserción en el mundo laboral.

Los mejores sistemas educativos del mundo siguen haciendo reformas para ser aún mejores, según comentan estudios como los de McKinsey.  El mensaje es que no podemos quedarnos sin hacer nada ante los problemas.  De allí, el Ministerio de Educación nos lanza un reto muy importante: Promovamos la lectura a todo nivel.  Debemos avanzar en ser un país de lectores.  Estamos muy lejos del objetivo, por lo que tener un programa para avanzar hacia la meta es importante.

La promoción de la lectura es muy importante ya que contribuye al desarrollo cerebral, potencializando la capacidad de aprendizaje de las personas; contribuye a tener destrezas y competencias básicas; ayuda al mejoramiento en los resultados escolares; aumenta el acceso a la información y facilita el desarrollo de la comunicación. También contribuye a que tengamos una vida más agradable, pues la lectura es también un entretenimiento muy sano. Finalmente, es esencial para que una persona se desempeñe con éxito en la sociedad. 

Entre los objetivos que se persiguen con el programa Leamos juntos están promover el hábito de la lectura y desarrollar competencias lectoras.  Para ello se sugiere una estrategia que cuente con acciones organizadas y espontáneas, realizadas por las distintas organizaciones académicas, educativas, empresariales, de comunicación, entre otras.  Entre las actividades sugeridas se encuentran la lectura en las aulas por parte de líderes de la comunidad, que compartan con los niños un rato y les motiven a leer.  También se promoverán actividades de cuentacuentos, radiocuentos, publicaciones en prensa con actividades para ser desarrolladas por los niños, concursos de lectura y actividades de lectura en la vida diaria.

Se ha solicitado a todos los actores sociales que se sumen en lo que les resulte posible, incluyendo material de lectura en sus empaques comerciales, motivando la lectura en sus anuncios comerciales y promoviendo actividades de manera descentralizada.  Llama la atención el llamado, pues pretende hacernos una sociedad de lectores.  Es necesario un cambio profundo de hábitos.

Ello deberá ir acompañado de acciones que apoyen a los docentes incluyendo capacitaciones sobre lectoescritura, dotación de bibliotecas a las escuelas que carecen de libros, impulso a materiales digitales, que serán del interés de los jóvenes.  Hay espacio para la creatividad.  Lo interesante sería poder hacer una línea base, midiendo la situación de inicio de los estudiantes en un centro educativo, llevar a cabo intervenciones concretas y acciones y luego medir si logramos mejorar la capacidad lectora.  ¿Un sueño?  Quizás, pero sumando esfuerzos podremos buscar un cambio y lograr que cada guatemalteco anhele leer.

 

 

Lujos de rico

Por José Raúl González Merlo

Dejar de ser pobre no es, ni por asomo, un derecho. Es un privilegio reservado exclusivamente para aquellas naciones lo suficientemente inteligentes como para aplicar los principios de la prosperidad económica que ha demostrado generar un capitalismo moderno. Hasta la China comunista lo entendió. Pero mientras nosotros no entendamos eso, la pobreza seguirá siendo un mal endémico en Guatemala. Como dice el refrán: “La vida de chancle es cara… pero la otra no es vida”. Los ricos se pueden dar muchos lujos. Los pobres no. Por ejemplo: los alemanes, que producen ocho veces más por habitante que los chapines, se pueden dar el lujo de aceptar pagar costos de energía eléctrica cada vez más altos. El tsunami en Japón y la crisis nuclear de Fukushima los asustó. Votaron y decidieron abandonar la generación de electricidad con plantas nucleares. La tecnología que tanto contribuyó a su prosperidad próximamente será eliminada.

Mientras tanto, en Guatemala, un país pobre, nos damos el lujo de rechazar una fuente renovable, limpia y relativamente barata de energía: la hidroeléctrica. De ser así, seguiremos pagando electricidad cara. Carísima. Lo que se traduce en que los guatemaltecos más pobres continuarán resolviendo sus problemas de energía talando bosques. Hoy, el 47% de la energía que se consume en nuestro país proviene de leña, mientras que solamente estamos aprovechando un 13% del potencial hidroeléctrico nacional.

El rechazo de ciertos grupos a la construcción de hidroeléctricas es un grave error. Y aceptarlo es uno aún peor. Es entendible que los otrora guerrilleros tengan un interés ideológico en rechazar cualquier cosa que parezca capitalismo. Es lamentable que “países amigos” canalicen los fondos de su “cooperación” para apoyarlos. Pero la minoría no debe ni puede mantener al resto del país en condiciones de pobreza. El planteamiento es tan inmoral e hipócrita que, por una parte, rechazan al Estado, pero, por otra, exigen salud, educación y subsidios sin querer aportar nada. El simple hecho de “ser pobre” les da “derecho a exigir” y recibir sin asumir responsabilidad alguna. ¿Qué tal?

Yo me niego a creer que la gente es pobre por su gusto. Más bien creo que es víctima del engaño de grupos de agitadores que viven de mantenerlos en la pobreza gracias a la complicidad de la famosa “cooperación internacional”. Y también a la pobreza de carácter de gobiernos que les gusta “extender la mano”. No obstante eso, Guatemala no se puede ni se debe dar el lujo de desaprovechar la riqueza de sus recursos hidroeléctricos y mineros.

Es por ello que la reacción oportuna y firme del Gobierno frente a los disturbios en Huehuetenango es una señal positiva. El Gobierno debe velar por que la mayoría de los guatemaltecos tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente y no puede, ni debe, permitir que la Nación sea tomada rehén de una minoría que lucra con la pobreza y el subdesarrollo. Esa es la realidad. Nadie dijo que la ruta al desarrollo es fácil. Pero tampoco se vale que le metan zancadilla a uno a medio camino.


CNEE: Un Problema Delicado

Por Hugo Maul R.

Si bien la excesiva intromisión del gobierno en los asuntos privados puede convertirse en un serio problema, la situación opuesta también puede ser contraproducente: el sector privado controlando las funciones regulatorias que corresponden al Estado. He ahí la importancia de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica. Balancear la defensa de los derechos del consumidor y la libre competencia con los intereses de generadores, distribuidores, transportistas y comercializadores es un asunto complicado. Estos últimos, a diferencia de los millones de usuarios dispersos en todo el país, cuentan con efectivos mecanismos de defensa de sus intereses, con amplia influencia en las más altas esferas del poder y representan poderosos intereses económicos que ningún político se atrevería a tocar. Un caldo de cultivo perfecto para la “captura del regulador”: situación en la cual una agencia regulatoria, tipo la CNEE, que se supone debería actuar para defender los intereses difusos de los consumidores, favorece con sus actuar a quienes supuestamente debería regular.

La captura garantiza a los regulados decisiones que favorecen a operadores caros y/o ineficientes en contra de los intereses del consumidor;  decisiones que trasladan costos no justificados al bolsillo del consumidor y que ayudan a engrosar las ganancias de los regulados, tal y como hiciera esta comisión en tiempos de Portillo; decisiones que restringen la entrada de nuevos oferentes y/o tecnologías, forzando al usuario a depender de las opciones existentes en materia de precios y calidad; o bien, cumplimiento casuístico, parcial y antojadizo de la regulación existente. El negocio perfecto.

Para bien o para mal, al día de hoy la única garantía que se tiene para evitar esta “captura” de la CNEE es que el Presidente Pérez Molina designe para este cargo a personas de reconocida capacidad técnica; de amplia trayectoria académica y profesional dentro del sector; independientes de los intereses privados que dominan el sector y; no relacionados con acciones que hayan favorecido a los sectores regulados en el pasado.

Destruyendo el parque

Por José Raúl González Merlo

El Parque La Unión de Antigua Guatemala fue inaugurado en 1853 por el corregidor José María Palomo y Montúfar. Un lindo parque cuyas palmeras alineadas junto a un histórico lavadero público forman parte del encanto de “la ciudad de las perpetuas rosas”. Sin embargo, lo que el tiempo y los terremotos no pudieron hacer para destruirlo, la Municipalidad de Antigua lo hizo en una facha de remodelación. El nombre de Parque la Unión viene del Congreso Unionista Centroamericano que se celebró en 1925.


La última vez que el parque había sido remodelado fue en 1979. Recientemente, el parque había estado cerrado al público por varias semanas. Láminas lo cercaban y la gente no lo podía utilizar. Había expectativa por los trabajos, acompañada de la esperanza de que, quizás, la Muni de Antigua hubiera notado que el parque estaba en malas condiciones y que, remodelarlo sería una buena idea. Sin embargo, al quitar las láminas, los vecinos se llevaron la desagradable sorpresa de que la mentada remodelación había sido un fraude. Si antes el parque estaba “feíto”, ahora sí lo habían dejado horrible.

Donde antes había una triste grama rodeando las palmeras, ahora quedó una sucia tierra. Ni siquiera pudieron hacer una mediocre jardinización. Donde antes había un paso para no caminar sobre la grama, ahora quedó una horrible torta de cemento mal puesta. Peor aún, en el centro del parque, donde antes había una antigua cruz, regalo de España, ahora… ¡ahora no hay nada! Ni las bancas donde la gente se sentaba pudieron remodelar bien. El otro día me encontré una horrorosa caseta de metal donde antes estaba la cruz. Finalmente, las otrora hermosas pilas que funcionan como lavadero público siguen estando en abandono total. Es evidente que la remodelación fue una estafa. El “trabajo” dejó el parque peor de lo que estaba antes. La Municipalidad de Antigua Guatemala, lejos de proteger, ha destruido el patrimonio cultural de la ciudad a la que está obligada a preservar. Ni hablar de que divulguen cuánto habrá sido el presupuesto que, indudablemente, alguien se clavó.

El alcalde de Antigua Guatemala, postulado por el Partido Patriota, ha acaparado recientemente sendos titulares de prensa por las diversas denuncias de corrupción que hay en su contra. Amparado y protegido por el derecho de antejuicio, ninguna ha prosperado gracias a la lentitud de la Corte Suprema de Justicia en el trámite del antejuicio. Una de dichas denuncias habla del supuesto pago de 930 metros de banqueta, aunque, aparentemente, solamente existen 60 metros construidos. No me extrañaría que lo del parque fuera algo similar a esa denuncia.

Mientras tanto, nuestra vicepresidenta, Roxana Baldetti, ha tomado la bandera del combate de la corrupción como uno de los grandes legados de su gestión. Sería bueno que se echara un colazo por la Antigua, a ver cómo su alcalde dejó el parque. Si esa remodelación es muestra de la forma como él ha administrado sus otras responsabilidades, allí tiene un claro caso de incompetencia, negligencia y corrupción.

Aduanas: Un Eterno Problema

Por Hugo Maul R.

Contrario a lo que sucedía hace cien años, cuando un embarque de café entre Puerto Barrios y Hamburgo podía tomar varios meses en llegar a su destino, hoy en día muchos de los productos de exportación necesitan estar en pocos días o semanas en los lugares de destino. Las ventajas que el país podría derivar de sus recursos humanos,  naturales y ubicación dependen de la infraestructura de transporte con la que cuente el país y la eficiencia y transparencia con que operen sus aduanas. La situación que hoy viven los usuarios de las aduanas nacionales refleja la poco que se comprenden estos temas. Si bien es importante y urgente combatir la defraudación aduanera, igualmente importante y urgente es preservar y ampliar las ventajas que ciertos sectores han desarrollado en materia de su velocidad de respuesta a las demandas del mercado global; el grado y efectividad de las interconexiones que mantienen con empresas extranjeras y; la posibilidad de acceder rápidamente a materias primas de menor precio y mayor calidad en los mercados internacionales.

No obstante, según parece, las reformas en materia aduanera no prestaron suficiente atención a estos temas. Los tiempos muertos, papeleos y sobrecostos que las nuevas regulaciones aduaneras trajeron consigo se están convirtiendo en pesado lastre para la competitividad de estos sectores. Por ejemplo, las ventajas de Guatemala en términos de ubicación y tiempos de respuesta pueden perderse fácilmente por la ineficiencia de las aduanas. En términos del tiempo que se requiere para llegar al mercado estadunidense por la vía marítima, dos semanas de retraso en aduanas hacen que los productos guatemaltecos tarden tanto como los chinos en llegar a ese mercado. Mientras que Panamá, por ejemplo, invierte más de US$ 5 millardos en la ampliación del Canal para aprovechar las ventajas derivadas de su ubicación y cercanía con E.U.A, en Guatemala ni siquiera se tiene plena conciencia de la importancia que este tipo de interrelaciones tiene para el desarrollo del país. Mejorar la eficiencia con la que el Estado provee los servicios de aduanas es un tema que tiene implicaciones mucho más importantes que la propia defraudación aduanera.