El compromiso de Guatemala con la liberalización
comercial se ha visto coronado con la entrada en vigencia del Tratado de
Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana,
TLC-RD-CAUSA (DR-CAFTA, como se conoce en inglés). Desde que el país se
adhirió al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por
sus siglas en inglés) en 1991, el compromiso con la liberalización comercial
se ha consolidado a través de tratados de libre comercio con los principales
socios comerciales, la adhesión plena a la OMC, tratados de protección de la
inversión y un papel de liderazgo regional en la materia.
Desde 1984, Guatemala se benefició de la Iniciativa de la
Cuenca del Caribe (CBI), bajo la cual Estados
Unidos otorgó tratos arancelarios preferenciales para mucha de la
oferta exportable de los países de la región. El aprovechamiento exitoso de
estas ventajas permitió a Guatemala un cambio gradual en el modelo
exportador tradicional. De hecho, muchos de los avances que se lograron en
materia de comercio exterior durante los años ochenta y noventa se explican
en función de estos incentivos. Estados Unidos
se consolidó como el principal socio comercial de Guatemala,
a tal punto que las exportaciones a dicho
país constituyen casi la mitad del total de exportaciones del país.
A pesar de la existencia de los beneficios del CBI, los
países de la región continuaron en búsqueda de mejorar, fortalecer y
transparentar sus relaciones comerciales con Estados Unidos. Estos esfuerzos
se vieron recompensados el 16 de enero del 2002, cuando el gobierno de
Estados Unidos anunció su intención de
negociar un tratado de libre comercio con los países de la región. Hoy, 1 de
julio del año 2007, un año después que dichos esfuerzos se concretaron para
Guatemala con la entrada en vigencia del DR-CAFTA, resulta importante hacer
una evaluación inicial del impacto económico en el tiempo transcurrido.
Es importante notar que la mayoría de los beneficios
inmediatos del DR-CAFTA, dados los incentivos pre-existentes bajo el CBI y
el grado de liberación comercial alcanzado previamente por el país, no
provendrán necesariamente de cambios drásticos en los términos de
intercambio o en la eliminación de barreras no arancelarias, sino más bien
de la capacidad de innovación y adaptación de las empresas, y de la
posibilidad de atracción de inversión extranjera. Las oportunidades de
inversión derivadas del DR-CAFTA resultan de la estabilidad que dicho
tratado promueve en las reglas del juego, que permite acceder al mercado más
grande del mundo dentro de un esquema de certeza respecto la evolución de
los incentivos, restricciones y oportunidades.
Además, por la naturaleza de los compromisos adquiridos
por Guatemala se espera que el DR-CAFTA sirva para promover reformas que se
han pospuesto por mucho tiempo. Aunque una reforma del tipo de la DR-CAFTA
necesita varios años para perfeccionarse y mostrar todo su potencial, tal y
como ha sido el caso del Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA
por sus siglas en inglés), es posible detectar cambios importantes en la
forma que Guatemala se está adaptando a las nuevas reglas del juego después
del primer año de vigencia. Y sobre todo, identificar áreas potenciales en
las cuales el Gobierno y sector privado pueden trabajar de manera conjunta
para aprovechar mejor las oportunidades existentes.
El presente documento se orienta a: